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Vuelvo a hacer la misma pregunta, pero ya no referenciando a Adam Smith, sino a Richard Cantillon, con el objetivo de reenfocar el debate.

Tanto en la entrevista de Carlos Rodriguez Braun como en los comentarios que le siguen en el post, quedaba claro que la pregunta es difícil de responder, o incluso puede estar mal planteada (como decía Gabriel Zanotti). En defintiiva, la ciencia se explica precisamente a través de la teoría del orden espontáneo que el propio Adam Smith ayudó a desarrollar, y que es fruto del designo humano, más nunca de la acción humana. Muchas personas han contribuido -antes de Adam Smith- a desarrollar esta ciencia, y su Riqueza de las Naciones, no hizo más que compilar las numerosas aportaciones previas en un volumen único.

En este sentido, no sería un error afirmar que no existe tal cosa como un “padre” para la economía. Sin la colaboración inintencionada de tantos intelectuales destacados en la historia del pensamiento económico, no habríamos tenido nunca la Riqueza de las Naciones, ni el manual más completo que hoy se quiera tomar.

Pero el profesor Rodriguez Braun agrega que el motivo por el cual los economistas caracterizamos a Adam Smith como el Padre de la Economía, es que se supo constituir en un clásico. Y posiblemente en el Primer Clásico. A partir de Adam Smith, los economistas han tomado a su obra como lectura obligatoria. Lo mismo puede decirse de las obras de David Ricardo, John Stuard Mill, Karl Marx, Alfred Marshall o John Maynard Keynes. Todos ellos son clásicos, pero Adam Smith fue el primero.

¿Pero acaso no hay otros clásicos antes de Adam Smith?

También se dijo en los comentarios del post previo que si se trata de encontrar el origen de las teorías, debiéramos remontarnos a la escolástica, y en particular, a la Escuela de Salamanca. Sin embargo, me parece que no hay en esta tradición un libro que sistematice las ideas de estos autores. Hay ideas brillantes en estos autores, pero parecen ser teorías dispersas, no sistematizadas. En tal sentido, ¿quién sería el padre de la economía? ¿Juan de Mariana, Juan de Lugo, Saravia de la Calle?

Mi impresión es que Adam Smith es hoy considerado el Padre de la Economía porque “los modernos” leen hoy la historia del pensamiento económico a partir de “La Riqueza de las Naciones”. Contra esto luchó Murray Rothbard, re-diseñando la historia desde otra lectura.

Y es allí donde les propongo a los lectores otra pregunta: ¿Por qué no considerar a Richard Cantillon como el Padre de la Economía? ¿Qué elemento tenemos en Adam Smith que no encontramos en Richard Cantillon?

A diferencia de los Griegos o los Escolásticos, Cantillon sí presentó un libro sistemático de teoría económica. De hecho, Jevons y muchos historiadores le han reconocido ser el autor del primer tratado de economía política. De ahí que es un mito pensar que Adam Smith fue el primero en presentar las teorías económicas en forma sistematizada. No sólo eso, mi sensación tras estudiar el Essai, es que Adam Smith jamás habría podido escribir su Riqueza de las Naciones, sin el sistema que contenía el Essai que leyó y de hecho citó al menos diez veces (y que seguramente debió citar mucho más -si en aquellos tiempos hubiese sido construmbre hacerlo-).

Se dirá que Cantillon recibe poca atención en los teóricos posteriores o escuelas de pensamiento, o que el impacto de su Essai fue limitado. Sin embargo, el impacto que generó el Essai fue realmente contundente en los siguientes dos siglos, y también en nuestros días.

En tal sentido, debemos recordarq ue Mr. Léonce de Lavergne, incluso antes de que William Stanley Jevons desarrollara aquel manuscrito «descubridor» de 1881, afirma que

“todas las teorías de (los) economistas están contenidas anticipadamente en este libro.”

Cantillon ha logrado desarrollar importantes contribuciones en prácticamente todos los campos del análisis económico moderno: epistemología de la economía, microeconomía, macroeconomía y teoría monetaria, y economía internacional. El Essai ha mostrado ser el trabajo más sistemático del que se tenga memoria, al menos, hasta que Adam Smith publicara La Riqueza de las Naciones en 1776.

Empero, Philip Charles Newman, un historiador poco conocido pero cuyo trabajo, a pesar de ciertas lagunas, es digno de atención, afirma que, resumiendo,

“debemos colocar a Cantillon en uno de los primeros puestos de la historia del pensamiento económico si basamos nuestro juicio en el mérito intrínseco de su obra; pero si consideramos que no ejerció la menor influencia sobre los hombres de su generación, ya que no fue rehabilitado hasta mucho después de la exposición de sus teorías en forma más refinada y elaborada, por otros escritos, tenemos que situarle, en nuestra estimación, en un lugar muy inferior.”

Y es este último, el punto al que quiero hacer referencia, donde intentaremos penetrar en la influencia, o el impacto, que el Essai ha sabido generar, tanto sobre los pensadores más importantes de su tiempo, como en las escuelas de pensamiento económico que surgieron a partir de allí.

Sólo a modo de síntesis, y a los efectos de refutar las palabras de Newman, debemos recordar que el manuscrito de Cantillon, si bien circuló desde 1734 por el mundo académico, recién se publicó por primera vez, en Londres, en 1755, siguiéndole a aquella, otras tres publicaciones en Francia (1756), Amsterdam  (1756) e Italia  (1767). Estas ediciones tuvieron un inmediato impacto en economistas ingleses (Postlethwayt, Smith, Young, Steuart, Rae y Malthus), en Italia (Filangieri, Beccaria, Genovesi, Ferrara) y especialmente en Francia (Mirabeau, Quesnay, Du Pont de Nemours, Mably, Morellet, Gournay, Turgot, Condillac, Say, Germaine Garnier, Ganilh, Roederer, Accarias de Serrionne, Daire),  algunos de los cuales pasamos a estudiar.

1. Los fisiócratas y el laissez faire

En un intento de presentación cronológica, quizás debamos comenzar con el marqués de Mirabeau, personaje que retuvo celosamente el manuscrito, desde que éste comenzara a circular en 1734, por alrededor de veinte años.

Mirabeau es el único autor sobre el cual, sin ninguna duda, podemos afirmar que tomó contacto con el Essai antes de su publicación en 1755 y quien aceptó siempre la influencia recibida.

Mirabeau tuvo una importante relación de amistad con Quesnay y existen documentos que muestran que en la primera conversación entre ambos, Mirabeau se presentó como un discípulo de Cantillon.

Francòis Quesnay, reconocido fundador del movimiento fisiocrático, atribuye expresamente al Essai, en sus primeros escritos, el punto fundamental de su sistema. Jevons afirma que Quesnay tomó al Essai como su principio guiador, y citando a Eugène Daire, el editor de las obras completas de los fisiócratas, acerca de los cuales no puede haber una mejor autoridad, manifiesta expresamente que la doctrina fundamental de Quesnay, según la cual “la tierra es la única fuente de la riqueza”, parece haber sido tomada del capítulo inicial del Essai de Cantillon.

Leonard Liggio nos recuerda además que Cantillon se introduce en escena justamente para provocar una revolución científica, al abandonar la academia el mercantilismo, y dar lugar al florecimiento del laissez faire francés. Los fisiócratas se preocupaban por tratar la economía como un fenómeno natural, un orden natural, un proceso, en comparación con el mercantilismo que enfatizaba la necesidad de políticas gubernamentales artificiales, o contrarios a la mencionada naturalidad, para alcanzar sus objetivos. Para Liggio, en este punto, los fisiócratas son continuadores del espíritu de Cantillon.

2. Los economistas franceses

Indirectamente, Schumpeter observa que, a través de Quesnay, tanto Jean Baptiste Say como Frédéric Bastiat habrían recibido influencias de Cantillon, lo mismo que Condillac.

Condillac, quien en su obra profunda y original Le Commerce et le Gouvernement apenas cita otros escritos o reconoce cualquier dependencia literaria, abandona su procedimiento de siempre por lo que a Cantillon se refiere. En una nota de pie de página (cap. XVI, Oeuvres Complètes, t. VI, París, 1803, p. 411) manifiesta que ha derivado del Essai la base de su capítulo sobre la circulación de moneda, además de otras observaciones de las que hace uso en diversos capítulos: “Es sobre estas materias –dice Condillac- una de las mejores obras que conozco, aunque naturalmente no las conozco todas.”

Otro economista francés que recibió una fuerte influencia de parte de Cantillon es Turgot, a quien Rothbard califica como “gran socio o compañero de viaje” , y a quien algunos austríacos colocan junto con Cantillon, como padres de la economía política. Liggio explica que las reflexiones sobre la formación y la distribución de la riqueza en Turgot, tienen su origen en el Essai de Cantillon, donde desarrolla una teoría del precio, del capital, del dinero, del interés, del ahorro y de la inversión, lo que tiene un impacto central en Böhm Bawerk, e indirectamente en von Wiser y Karl Knies.

Y para terminar con los economistas franceses, debemos hacer una referencia a Say, quien toma del Essai de Cantillon su análisis del mercado de trabajo, lo que le permite reconocer la famosa «Ley de Say», en la que toda oferta crea su propia demanda. Say a su vez, pareciera desarrollar, sobre la base del Essai de Cantillon, su teoría de la empresarialidad.

3. La Escuela Escocesa y la tradición del orden espontáneo

Si bien Cantillon cuenta con el privilegio de ser uno de los pocos autores citados –por lo menos una decena de veces- por Adam Smith en La Riqueza de las Naciones, no es del todo claro en la literatura cuál ha sido la influencia que Cantillon supo generar, a través de su Essai, en los pensadores escoceses.

Por el lado de David Hume, la literatura destaca la anécdota de McCulloch, quien habiendo confundido el Analysis of Trade de 1759, llegaba a la conclusión de que Philip Cantillon había recibido su influencia. Jevons sin embargo, concluye que Richard Cantillon, el verdadero autor del Essai, no le debe nada a Hume, y que en todo caso, la influencia pudo haber sido al revés. La literatura no logra mostrar pruebas contundentes y definitivas de si Hume tomó o no contacto con el Essai, aunque Rothbard, presume que tuvo que haberlo leído.

En aquella sociedad cosmopolita del siglo XVIII en la que los intelectuales ingleses y franceses se entremezclaban, el Essai fue ciertamente leído e imitado por el eminente filósofo escocés David Hume.

Joseph Schumpeter por su parte, explica, tal como lo hiciéramos más arriba, que

“el mecanismo automático que distribuye internacionalmente los metales monetarios, descrito casi a la perfección y generalmente atribuído a Hume, es uno de los resultados de Cantillon.”

Tal es así que Hayek, hace una referencia a un famoso pasaje de los Political Discourses de Hume, donde concluye que

“se parece tanto al texto de Cantillon que es difícil creer que no haya visto algunos de los manuscritos del Essai que se sabe circularon privadamente en la época en que se escribieron los Discursos.”

Por el lado de Adam Smith, se ha citado en extenso, en la literatura, el tópico de la desigualdad de salarios, sin embargo, las influencias no se terminan allí. Cantillon le ha proporcionado a Smith la identificación de la inconsistencia más importante del mercantilismo, al mismo tiempo que plantó la semilla del “principio de división del trabajo” y de “la mano invisible”.

“Todo esto hace que los propietarios tengan necesidad de otros habitantes, como éstos la tienen de los propietarios […] Es la necesidad y la urgencia lo que permite subsistir en el Estado a los granjeros y artesanos de toda especie, a los comerciantes, oficiales, soldados, marinos, criados y todos los demás elementos que trabajan o son empleados en el Estado. Toda clase de trabajadores no sólo sirve al príncipe y a los propietarios, sino que sus componentes se sirven mutuamente, unos a otros.”

No podemos olvidar tampoco la incorporación del término “naturaleza” en el título del libro de Smith de 1776, o incluso su teoría del valor y los precios, donde si bien Smith falla en comprender la plenitud del aporte de Cantillon, la similitud en algunas partes del tratamiento de estos temas, entre ambos autores, es indiscutible.

Rothbard agrega por su parte, que después de la publicación de La Riqueza de las Naciones

“el conocimiento e influencia de Cantillon cayó víctima de la generalizada costumbre post-smithiana de ignorar a cualquiera y a todo aquel que precediera a Adam Smith.”

Pero lo más perverso de este culto a Smith es que los economistas olvidados fueron, en muchos sentidos, bastante más sólidos que Adam Smith, así que, olvidándolos, se perdió, al menos durante un siglo, mucha buena economía.

Tanto Adam Smith, como David Hume, conforman hoy parte esencial de la tradición del orden espontáneo, tradición en la que han incorporado importantes aportes algunos miembros de la Escuela Austríaca como Carl Menger y Friedrich A. von Hayek. La historia del pensamiento económico le ha negado injustamente a Cantillon un lugar en tal tradición, aún cuando, como hemos visto más arriba, Cantillon desarrolla un excelente estudio sobre el origen del dinero, donde la tradición del orden espontáneo, a través de la necesidad y la utilidad de encontrar ciertas mercancías que puedan cumplir la función de medio de cambio, quedó perfectamente expuesta.

4. El Marginalismo y la Escuela Austríaca

Nadie puede negar la influencia, o más bien el impacto, que el Essai provocó en W. Stanley Jevons. De hecho, Jevons se ha convertido, a través de su laudatorio escrito de 1881 y como ya hemos dicho numerosas veces, en el descubridor de Cantillon para la historia del pensamiento económico.

En este campo, quizás una de las obras más importantes sea la del citado Murray Rothbard, quien rescata en el primero de sus dos tomos la labor de este marginalista inglés.

No es casualidad que el mismo Cantillon fuese redescubierto en 1881 por el cuasi-austríaco y revolucionario marginalista inglés W. Stanley Jevons, quien de modo loable ansiaba redescubrir economistas perdidos enterrados por la ortodoxia dominante Smith-Ricardo.

La relación entre Carl Menger y Cantillon es un poco más difícil de mostrar, partiendo de la base de que el primero escribió sus Principios en 1871, esto es, unos 137 años después de la muerte del segundo. Sin embargo, existen ciertas pruebas de que Menger conservaba en su biblioteca una copia del Essai, al tiempo que la lectura del mismo y los Principios tienen, en algunos aspectos, similitudes asombrosas, como es el caso del origen del dinero y también en aspectos centrales de la epistemología de la economía.

Buscando más nexos entre la Escuela Austríaca y Cantillon, debemos decir que el mencionado “Efecto Cantillon” se ha convertido en esencial para su teoría de los ciclos económicos, teoría que han desarrollado originariamente Ludwig von Mises y Friedrich A. von Hayek, sobre la base de distintos aportes, entre los que se destaca el de Eugen von Böhm Bawerk y su teoría del Capital e interés.

Hemos mencionado más arriba que Böhm Bawerk construye su teoría sobre el interés basado en los estudios originales de Cantillon, al mismo tiempo que Mises incluye en su tratado sobre el dinero y el crédito de 1912 algunas otras referencias.

Hayek por su parte, además de destinarle una biografía completa, considera a Cantillon uno de los grandes especialistas de teoría monetaria, tanto de la era pre-clásica como de la etapa misma de los Clásicos, quienes no sólo no pudieron superarle, sino que tampoco le igualaron.

En tiempos en que numerosos historiadores estudian raíces escolásticas en la tradición austríaca, debemos recordar que Schumpeter destacaba en Cantillon el nexo entre estos dos movimientos.

La Escuela Austríaca, fundada por el mencionado Menger, tiene en su esencia gran parte de las  «teorías cantillianas», a saber, en el campo epistemológico, en su teoría del valor subjetivo y de la formación de los precios, en la noción de costo de oportunidad, en la teoría de la empresarialidad y la soberanía del consumidor, en el origen del dinero, en el enfoque microeconómico y desagregado para estudiar todo el campo monetario, en las causas de la inflación y los ciclos económicos e incluso en el ámbito del comercio internacional, pudiendo afirmar -como ya lo han hecho otros pensadores- que Cantillon es un proto-austríaco, en el mejor sentido del término.

En conclusión, diré que no hay tal cosa como un Padre de la Economía, pero si lo hubiera, Richard Cantillon tiene suficientes méritos para obtener tal mención.

Para cerrar, mi impresión es que se le ha negado este mérito, no por su obra, ni por el impacto que generó, sino por los misterios que han acompañado a su vida y a su obra. Hoy sería justo reconsiderar la historia del pensamiento económico y, sin desvalorizar las contribuciones importantes de Adam Smith, reconocerle a Cantillon su trabajo como el primer clásico de la literatura.

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