Etiquetas

, , ,

Steve Horwitz abre el Cato Unbound de este mes con un tema muy interesante, el empirismo en la economía austriaca. ¿Cuál es el rol, si es que le corresponde alguno, al contenido empírico en la teoría austriaca? En general coincido bastante con el comentario de Horwitz, aunque creo que su post (como varias opiniones sobre el mismo tema) podrían ser más claros al momento de ubicar el “empirics” en el “austrian economics.”

El comentario de Horwitz ya tiene reacciones de Bryan Caplan y de George Selgin. Este miércoles 12 responde Antony Davies luego de lo cual el Cato Unbound se abre a conversación entre los columnistas. En The Circle Bastiat Daniel Sanchez posee dos posts (aquí y aquí) criticando la posturta de Horwitz. En este caso creo que es Sanchez quien no termina de separar el apriorismo de Mises del de Rothbard.

Si bien el post de Horwitz cubre varios puntos, hay dos sobre los cales quiero compartir un corto comentario: (1) el trabajo empírico llevado adelante por economistas (académicos) “austriacos” y (2) el rol del contenido empírico al momento de hacer teoría económica (que no es lo mismo que historia económica, como resalta Sanchez en sus posts).

En primer lugar, cualquier crítico familiarizado con la literatura académica de la EA no puede dejar de reconocer el contenido empírico en diversos temas. Horwitz enfatiza que no debe igualarse trabajo empírico con métodos econométricos, sino que el área de trabajo empírico es más amplio que los límites de los métodos econométricos. De hecho, concluye Horwitz, dejar de lado los trabajos empíricos no econométricos es ser menos, no más, empírico. No es que la EA se opone al trabajo empírico, sino que le huye a la visión positivista de la cual a la corriente mainstream parece costarle más  trabajo abandonar (un comentario más extenso sobre este problema aquí). Es cierto que la literatura “austriaca” no es tan extensa como la literatura convencional, pero esto también se debe a la diferencia en la cantidad de economistas escribiendo en cada paradigma. No es menos cierto, sin embargo, que existen artículos dentro de la literatura de la EA que hacen uso de métodos econométricos, especialmente en temas relacionados a los ciclos económicos.

En segundo lugar, el apriori y la praxeología no implican ausencia de contenido empírico. La relación es más sutil. Uno de los motivos de esta confusión posiblemente se deba a la falta de claridad, y a veces a la por lo menos aparente contradicción en Mises sobre este tema. Creo que la geometría puede ser un buen ejemplo para ilustrar este punto, que es donde creo que los diversos comentarios sobre este problema no son lo suficientemente claro perpetuando el debate y confusiones.

Si bien suele usarse la geometría como un ejemplo didáctico de enunciados y teoremas apriori, la geometría no es totalmente apriori. Uno no puede concluir que sea necesariamente cierto que la suma de los ángulos internos de un triángulo suman 180 grados sin el supuesto, o hipótesis auxiliar, de que el triángulo se encuentra sobre una superficie plana. La “superficie plana” no es deducible desde los “axiomas geométricos.” La historia de este problema y sus implicancias es un tema fascinante (que por espacio, tiempo, y no ser mi especialidad no voy a comentar en este momento pero recomiendo su lectura al que le interesen estos temas).

Pero el punto de esta cuestión es que en la medida que un crítico de la EA se sienta cómodo refiriéndose a la geometría como ejemplo de un método apriori, entonces no tiene motivos por los cuales condenar al “apriori” de la EA dado que ambos poseen una estructura similar. Los axiomas de la economía requieren de ciertos supuestos auxiliares que nos iluminan a qué realidad deben aplicarse los mismos, del mismo modo que el supuesto sobre el tipo de superficie nos iluminan cómo aplicar los axiomas de la geometría. El caso de la desutilidad del trabajo que menciona Mises (y Horwitz en su post) es un caso. Otro ejemplo citado por ambos es el de la presencia o no de dinero en una comunidad. Uno no puede deducir apriori si hay o no uso de dinero en una comunidad, pero una vez que observamos la presencia de dinero, entonces las leyes monetarias aplican. En otras palabras, la praxeología no debe entenderse como un algo más ni menos apriori que la geometría.

Creo, además, que esto tiene implicancias que trascienden a qué es lo que Mises estaba queriendo decir con praxeología. En primer lugar, la famosa diferencia epistemológica entre Mises y Hayek puede ser menor a la que Hayek creía. Lo que en definitiva Hayek estaría haciendo es agregar un supuesto auxiliar a los ofrecidos por Mises, más que cambiar la estructura praxeológica expuesta por Mises. Ebeling, por ejemplo, sostiene esta idea y argumenta que Hayek no terminó de comprender a Mises y que de hecho Mises estaba en desacuerdo con el paper de Hayek (por supuesto, qué es lo que realmente sucedió en ese intercambio no dejará de ser objeto de especulaciones).

Otra implicancia, creo, interesante, es que la diferencia epistemológica entre la EA y la corriente mainstream o convencional es, también, menos (o distinta) de lo que ambas partes suelen sugerir (dejando de lado el problema de la visión positivista). Haciendo uso una vez más del ejemplo de la geometría, la EA y el mainstream son paradigmas que trabajan con geometrías distintas. El debate de fondo es qué geometría, si la austriaca o la mainstream, es una descripción más acertada de la realidad económica. Es difícil, sino imposible, encontrar un economista que lleve un experimento empírico para “corroborar” o “refutar” que la demanda posee pendiente negativa. ¿No es eso a caso a lo que Mises se refiere con el apriori de principios económicos? Después de todo, ya en Epistemological Problems of Economics (1933) Mises explícitamente sostiene que de haber diferencia entre la teoría y la observación empírica, uno no puede descartar un problema en la teoría (un Mises pre-popperiano?) Si al sumar los ángulos internos de un triángulo los mismos no dan 180 grados, uno no refuta la geometría euclidiana, o bien el cálculo es erróneo (problema en el experimento) o bien la superficie no es plana y por lo tanto uno debe cambiar su geometría (el supuesto empírico auxiliar). Lo que diferencia a la EA de la economía mainstream es cuáles son esos principios, o puntos iniciales de partida, no la presencia o ausencia de contenido empírico al hacer teoría.

Creo que hay tres motivos por los cuales este debate parece estancarse y a veces se percibe cierta dificultad para ver estas similitudes y diferencias:

  1. La interpretación Rothbard de Mises, cuando una interpretación Machlup podría ser, de hecho, más profunda y acertada (Zanotti ha escrito sobre este tema: un corto paper aquí).
  2. Dejar de lado la historia del pensamiento económico (que incluye los temas de método y epistemología en economía; vale recordar que Mises no se inventó lo del apriori en economía, sino que estaba continuando intercambios entre Senior y Stuart Mill, ni era el único en sostener el carácter aprioristico de la economía)
  3. Dejar de lado la filosofía de la ciencia. Esta actitud, casi una regla en la economía mainstream, también ha comenzado a marcar presencia en la EA contemporánea. Los beneficios de la división del trabajo no implican sólo que haya ramas de especialización, sino que también debe haber intercambio entre ellas* en lugar de cerrarse al comercio. No sirve dejar los problemas epistemológicos a los filósofos de la economía si luego no se lee a los filósofos de la economía (y vice-versa).
About these ads