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Hace unos días surgió un debate en algún wall de Facebook a raíz de un comentario de Gonzalo Blousson (Partido Liberal Libertario) sobre los índices de libertad económica. Gonzalo habría mencionado a Suecia entre los países más libres y al mismo tiempo rechazar que Argentina haya sido un país libre en la década del 90 a pesar de que Suecia y Argentina del 90 poseen valores similares. Por lo tanto no sería consistente decir que Argentina no fue libre en los 90 o no sería consistente el uso de los índices de libertad económica.

Viendo el intercambio me pareció oportuno hacer una aclaración sobre cómo se deben leer los índices de libertad económica. Este es un comentario más general, y no tanto sobre las objeciones en los comentarios de Facebook.

Hay dos cuestiones a aclarar de entrada. En primer lugar, ninguno de los índices de libertad económica miden todas las dimensiones de lo que implica tener un mercado libre. Hay aspectos, por lo tanto, que quedan afuera. En segundo lugar, las mediciones sobre lo que el índice sí observa no son perfectas.

Este segundo aspecto hace que los índices de libertad económico sea como series estadísticas, y no mediciones exactas. Esto cambia fundamentalmente como interpretar los datos y como seleccionar datos. Dado que los valores de los índices no son exactos, no es difícil encontrar contra-ejemplos a gusto. Así es como, por ejemplo, el crítico de la libertad económica puede elegir convenientemente (“cherry picking”) datos con mejor distribución del ingreso y menos libres y países con peor distribución del ingreso y mayor libertad económica. Esta selección “cherry picking” bien puede ser inconsciente, después de todo no es difícil encontrar datos que confirmen nuestras ideas preconcebidas. Sin embargo, si uno mira la muestra completa no hay una relación clara entre distribución del ingreso y libertad económica.

Pero el problema, justamente, es que estos ejemplos no son contra-ejemplos, no son excepciones a la regla. Para evitar sesgos hacia uno u otro lado uno debe observar toda la muestra, y no sólo algunos datos puntuales. De este modo se minimizar los errores y se evitan sesgos, lo que queda es el error de medición que todo indicador económico posee. El punto es, si uno toma un país con X nivel de libertad económica, su desarrollo esperado depende de la muestra completa, no de la excepción elegida a dedo. El índice permite, con sus obvias limitaciones, apuntalar predicción generales, o de patrón (pattern prediction.)

La primera parte de este video de Bob Lawson (uno de los autores del Economic Freedom of the World) explica este problema aplicado al tema de la distribución del ingreso.

Si tienen tiempo, sugiero dedicar tiempo a ver esta presentación de Anthony Davies sobre una diversidad de indicadores económicos respecto a libertad económica. La mayoría de los mitos sobre los males del libre mercado se caen mirando con cuidado los datos y reconociendo que hay que ver toda la muestra, y no países puntuales.

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