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Axel Leijonhufvud se ha preguntado, ¿qué han hecho los modernos con Keynes? Ha reclamado que los economistas modernos interesados en la síntesis neoclásica keynesiana, han abandonado al Keynes original, un autor que descreía de la matemática y de los gráficos para expresar las ideas en economía, y que poco se había interesado por los estados de equilibrio. Me pregunto: ¿Estamos haciendo hoy lo mismo con Mises?

En un estudio sobre Robert Lucas, Francisco Rosende señala que la revolución keynesiana tiene más que ver con la síntesis neoclásica posterior a la Teoría General, que con las ideas contenidas en este famoso libro.

Desde este punto de vista, para Lucas el carácter “revolucionario” de la Teoría general de Keynes no se relacionaría tanto con los planteamientos que allí se encuentran, como con el hecho de que contemporáneamente con la aparición de este libro tuvieron lugar otros desarrollos, los que permitieron expresar el enfoque macroeconómico de Keynes con un mayor grado de formalización, e incluso se hizo posible una evaluación empírica de los mismos. […]

En particular, Lucas se refiere al hecho de que en dicho libro Keynes abandona la teoría del ciclo como marco de referencia de su análisis y replantea la discusión macroeconómica como un problema de determinación del nivel de producto, usando para ello las identidades de cuentas nacionales. Este enfoque, esencialmente estático y desvinculado de los procedimientos metodológicos usados en la teoría de los precios relativos, habría permitido sintetizar de un modo simplificado el debate macroeconómico a través del instrumental IS-LM desarrollado por Hicks (1937). Además, los progresos experimentados en el campo de la econometría hicieron posible estimar empíricamente las funciones de comportamiento implícitas en el modelo mencionado, e incluso simular el efecto de cambios en política económica sobre un cierto conjunto de agregados macroeconómicos, haciendo uso de estos modelos.

De acuerdo con lo expuesto por Lucas en la entrevista que aparece en el libro de Arjo Klamer, “Conversations with Economists”, la Teoría general de Keynes sería, a su juicio, un libro impreciso y poco riguroso, del cual se podrían obtener numerosas citas que evidenciarían la ausencia de un marco analítico sólido, y que eventualmente podrían ser utilizadas para defender puntos de vista diferentes. Sin embargo, en la interpretación que se realiza de la teoría keynesiana a partir del planteamiento de la misma a través de un esquema de oferta y demanda agregada, ésta pasa a tomar una forma más precisa,la que puede diferenciarse de la teoría clásica y, por lo tanto, ser sometida a una evaluación empírica.

En su introducción a “Contra Keynes y Cambridge”, Bruce Caldwell ha señalado que una de las razones por la cual Hayek fue perdiendo su fama internacional hacia mediados de la década de 1930, es que los economistas no habían podido desarrollar una síntesis neoclásica de sus ideas. El propio Hicks señala que hubo varios intentos por aquellos años, pero había algunos misterios que no se pudieron develar. Esto llevó a que la teoría austriaca del ciclo económico fuera vista como anticuada.

Podríamos decir que el propio Hayek inició la síntesis neoclásica de la teoría austriaca del ciclo económico con sus triángulos hayekianos, en un intento por simplificar la teoría del capital por medio de gráficos. Pero no logró demasiado.

En los últimos años, y en particular con el libro “Tiempo y Dinero. La Macroeconomía de la Estructura del Capital” de Roger W. Garrison, se ha comenzado a desarrollar una síntesis neoclásica del enfoque austriaco.

Ludwig van der Hauwe ha señalado que este modelo representa “una ruptura radical” en la tradición austriaca, mientras Jörg Guido Hülsmann ha sido más claro señalando a esta contribución como un “modelo esencialmente neoclásico”.

Sin embargo, tal como ocurriera con las ideas de Keynes, a partir de estos desarrollos empezamos a encontrar nuevas aplicaciones de la teoría austriaca del ciclo económico, con lo cual se resuelve una de las críticas más importantes planteadas a esta tradición. Aplicaciones a la crisis de Japón o a la crisis subprime, hoy son fundadas en la macroeconomía del capital.

Pero, ¿qué ha quedado de la teoría austriaca del ciclo económico de Mises? ¿Representa la macroeconomía del capital la esencial del modelo de Mises?  ¿S pierde algún elemento fundamental? ¿Cabe aquí la misma crítica que Leijonhufvud ha hecho a la síntesis neoclásica keynesiana? En definitiva, ¿qué estamos haciendo los modernos con Mises?