Etiquetas

, ,

En un reciente post, Paul Krugman defiende el caso Argentino como un ejemplo de crecimiento y progreso luego de una crisis. Más precisamente, la devaluación cumpló un rol central para que Argentina pueda despegar. Krugman compara la evolución de Brasil y Argentina para el período 2000-2012 con el siguiente gráfico.

Krugman se queja de las noticias y comentarios negativos de Argentina, “never mind this,” sostiene, antes de mostrar el gráfico. Sin embargo, las conclusiones de Krugman no son tan evidentes como el gráfico parece sugerir:

Hay varios puntos que señalan en sentido contrario a las conclusiones de Krugman, por ejemplo:

  1. El gráfico claramente muestra un aumento del PBI real. Ello no indica, sin embargo, que la economía en sí se encuentra mejor. Este es un punto importante. Es cierto que si a la economía le va bien, los indicadores muestran crecimiento. Pero que los indicadores muestren crecimiento no implica que la economía le vaya bien. Para ponerlo en términos sencillos: Que A –> B, no implica que B –> A! Un boom artificial muestra crecimiento del PBI mientras que la economía, en realidad, se encuentra en un proceso de acumulación de distorsiones. Que el enfermo no sienta síntomas no quiere decir que no se encuentre incubando una enfermedad peligrosa. Es un non sequitur concluir que por qué el PBI muestra crecimiento las cosas van bien, para ello es necesaria información auxiliar y un entendimiento -verstehen- de qué sucede en la economía más allá de los resultados agregados.
  2. Si Argentina post 2002 es un caso de “remarkably success,” ¿a qué se deben tantas confiscaciones (AFJP, reservas del BCRA, Repsol, etc.)? Krugman escribe su comentario como si las instituciones y el populismo autoritario no importasen. Así como se habla del velo monetario, también parecería haber un velo institucional. ¿Le da lo mismo a Krugman tener al gobierno Argentino en lugar, por ejemplo, del Suizo? Otros problemas evidentes podrían también mencionarse: inseguridad, alta inflación, violación a los derechos de propiedad, etc…
  3. En el gráfico, Krugman parte prácticamente desde el fondo de la crisis Argentina. Sería más ilustrativo ver una serie más larga. Pero al hacer esto hay que tener en cuenta la salida de la convertibilidad y la devaluación del peso. Los pesos durante y post convertibilidad tienen, internacionalmente, un poder de compra distinto. Para homogeneizar la serie podemos tomar el PBI real en USD calculado por el Ministerio de Economía. El siguiente gráfico muestra estos valores entre 1993 y 2011:

GDPUSD

Dos cuestiones para no saltar apresuradamente sobre algunas conclusiones. En primer lugar, es claro que Argentina, desde el punto de vista del mundo, aún se encuentra muy lejos de recuperar la participación mundial de la década pasada. Este gráfico muestra el poder de compra de Argentina desde un punto de vista internacional. Para calificar a este período de “remarkably success” esperaría un aumento mayor del ingreso agregado en dólares. Por supuesto, el PBI per cápita en dólares muestra un comportamiento similar. Si Argentina se encontraba produciendo sobre la FPP en los 90, el gráfico parece sugerir que aún nos encontramos muy lejos del PBI potencial. Sin embargo, es claro que ya no sobra capacidad ociosa en Argentina. Esto sugiere 2 posibilidades no excluyentes. Al devaluar la Argentina destruyó capital (en sentido económico), achicando la FPP de manera importante. En segundo lugar, parte del crecimiento del PBI real se puede haber dado a expensas de consumo de capital, y no de inversiones. Esto parece ser el caso de utilidades y servicios públicos (energía incluido).

En segundo lugar, es cierto que hay un crecimiento del PBI post 2002. Esto es lo que Krugman resalta. Si la crisis es dada, y sólo vemos que sucede a partir del 2002, es claro que PBI muestra un crecimiento. Pero es la misma estrategia de devaluación la que provoca la caída de nivel del PBI en términos de dólares. Ver sólo la pendiente post 2002 es perderse el bosque por ver el árbol. Ante un desequilibrio en el tipo de cambio nominal, una devaluación puede ser una medida correctiva, pero el motivo de la devaluación del 2002 (más allá de un desequilibrio en el tipo de cambio) fue la oposición a ajustar el déficit fiscal, no a corregir desequilibrios en precios relativos. Cuando Krugman sugiere seguir el ejemplo Argentino, intenta convencer con la pendiente post devaluación lo bueno de la medida sin observar la pérdida internacional de poder adquisitivo del ingreso nacional (PBI). Seguramente los Griegos y los Españoles no se sentirían muy entusiasmados al ver lo que puede pasar con su PBI medido en una moneda internacional.

Anuncios