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HulsmannPara alguien que ha dedicado gran parte de su vida intelectual a la obra de Mises, la lectura del libro de Hulsmann era una lectura obligada, pero que se convirtió luego en una lectura placentera y fructífera.

Fuera de las “notes and recollections” de Mises en el 42, y los famosos “years with Ludwig von Mises”, de Margrit, y demás entrevistas y referencias menores, había contadas obras académicas a la vida y obra de Mises, entre las cuales se destacan el libro de I. Kirzner del 2000 y la introducción de Ebeling a los lost papers, en el 2003.  Pero la extensión y el detalle del libro de Hulsmann lo coloca como una obra de consulta indispensable, que revisa exhaustivamente todos los períodos de su vida, más sus fuentes, sus obras, sus circunstancias vitales, más allá de las cuales es imposible comprender la obra de un autor.

En ese sentido, es interesante que en un libro de unas 1000 páginas, el período de Mises en EEUU comience un poco antes de la 800. Porque parte de la incomprensión que sufre permanentemente Mises, tanto de parte de admiradores y detractores, tiene que ver con el olvido de que Mises, en 1939, cuando tiene que huir a los EEUU, tiene casi ya 60 años y, si se lee atentamente la obra de Hulsmann, está en un período que cualquiera hubiera interpretado como de amarga derrota y abatimiento. Ello es olvidado habitualmente por las generaciones jóvenes nacidas en los 60 y 70 que leen a La Acción Humana (y posteriores) como si fuera un texto atemporal, escrito en medio de años sabáticos en la mejor universidad del mundo, y es interesante ver, en ese sentido, qué distintas que fueron las cosas.

La obra de Hulsmann también se destaca por el riguroso análisis de las fuentes, y el panorama de la Escuela Austríaca en la Viena de fines del s. XIX y ppios. del s. XX. Las mayores o menores influencias de Menger, Bohm Bawerk y Wieser, la relación con Schumpeter… Hay también referencias muy detalladas sobre la vida laboral de Mises, en la Cámara de Comercio Vienés, desde 1908 hasta 1934 –tema del cual R. Ebeling ya había contribuído a ilustrarnos-, y análisis rigurosos de textos casi olvidados, como Nation, State and Economy, y la 1ra versión de La Acción Humana, escrita entre 1934 y 1939 (el único período de justicia universitaria para con Mises), con un análisis comparativo que Hulsmann, economista y políglota, hace con singular maestría.

También hay abundantes referencias al Mises político, tratando de salvar a Austria del socialismo total, con triunfos parciales, tema que refiere a la mentalidad “apostólica” que Mises tenía de la civilización occidental. Para ello Hulsmann realiza uno de los estudios más originales del libro: el análisis del ambiente social y familiar en el que se formó, que explica gran parte de la misión de redención laical que Mises se impuso a sí mismo para con la Europa de su tiempo, que puede explicar la amargura enorme que se lee en su autobiografía del 42, al mismo tiempo que produce asombro que haya seguido con su “misión” una vez refugiado en unos EEUU que lo ignoran totalmente. Hablando de ello, también es muy detallado el análisis de “Mises in América”, la relación con los liberales clásicos y los libertarians, sus 1ros discípulos en los EEUU, tema no menor porque de ello dependió en gran parte el Austrian Revival de la Escuela Austríaca en los EEUU a partir de 1974. A ello se agrega un profundo comentario de los textos escritos en los EEUU.

Lamentablemente, el libro está atravesado, de principio a fin, por un problema. Hulsmann escribe todo el tiempo como si hubiera dos escuelas austríacas, totalmente diferentes (la línea de Rothbard, Salerno, etc.). Una, que comienza con los escolásticos, sigue por Menger, algo por Bohm Bawerk y concluye (reitero: concluye) en Mises y Rothbard. Otra, con graves errores, que comienza con los clásicos, sigue con Wieser y sedimenta en Hayek y sus seguidores. Este tema, por otra parte, sigue hoy en pleno debate, con ásperas discusiones entre partidarios de una y otra posición.

La cuestión no es, claro está, negar las diferencias, muy profundas en muchos casos, entre los autores. Justamente, de eso se trata, precisamente, porque en ese caso Menger, Bohm Bawerk y Mises tienen entre sí diferencias filosóficas y de teoría económica que asombrarían a más de uno (me refiero a la concepción de equilibrio general, subjetividad del valor, tasa de interés, capital, que no son precisamente detalles menores, y eso sin nombrar las diferencias filosóficas: Aristóteles, Kant, etc.). La cuestión es manejarnos en la medida de lo posible con la noción de programas de investigación de Lakatos (autor al cual Hulsmann no cita) que permite precisamente integrar en una unidad epistemológica a autores y teorías diversas, y con un grado de diversidad que es epistemológicamente inútil e imposible fijar con líneas claras y distintas.

Dejando de lado esta cuestión epistemológica, el libro es una auténtica maravilla. Pero cuidado: en la Escuela Austríaca, las cuestiones epistemológicas son de vida o muerte.

Gabriel J. Zanotti

Febrero de 2010.

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