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El Review of Austrian Economics (RAE) acaba de publicar (online first) un muy interesante paper de Anthony Evans (ESCP Europe Business School) y Robert Thorpe. Dados los 100 años de la Teoría del Dinero y el Crédito de Mises, Evans y Thorpe deciden estudiar cómo sería una “teoría cuantitativa” austriaca según Mises expone en su libro y compararlo con las teorías cuantitativas más difundidas hoy día.

Si bien las ideas detrás de la teoría cuantitativa son tan viejas como la economía en sí (ya presentes en Salamanca, Cantillon y Hume, por ejemplo), ha tenido diversos tratamientos, especialmente en el siglo XX. En “Purchasing Power of Money” (1911) de Irving Fisher se presenta la siguiente ecuación:

  • MV = PT

Donde M es la oferta monetaria, V es la velocidad de circulación, P es el nivel general de precios y T es el número total de transacciones. Es importante tener en cuenta que T no son las transacciones de bienes y servicios finales (como es en el cálculo del PBI), sino que es el total de transacciones en la economía: bienes finales y factores de producción. Esto se debe a que la demanda y oferta de dinero involucran a todo el mercado y no sólo al de bienes y servicios finales.

En respuesta a Fisher surge la versión de Cambridge de la teoría cuantitativa, de la mano de Pigou en “The Value of Money” (1917). Otros autores (Dennis Robertson y Keynes) también contribuyen en este desarrollo. La ecuación de Cambridge tiene la siguiente forma:

  • M = kPY

Donde M es la oferta (nominal) de dinero, P es el nivel de precios, k es la proporción del ingreso real que se desea atesorar (demanda de dinero) e Y es el ingreso real. De allí que se suela decir que V es la inversa de la demanda de dinero (V = 1/k). Esto junto al supuesto de que Y/T es constante es lo que lleva a que los manuales de texto junten las dos ecuaciones en la tradicional:

  • MV = PY

El uso de la demanda de dinero (k) parece ser más concreto y menos abstracto o complicado, que el de “velocidad promedio de circulación.” En este punto Mises comparte el mismo punto de vista que Pigou.

Por otro lado, si bien podría decirse que (en equilibrio) el ingreso real (Y) se corresponde con el valor del producto de bienes y servicios finales (Q), no hay motivos por los cuales asumir que Y/T sea constante. Este es uno de los motivos por el cual, al usar Q en lugar de T, los manuales de texto asumen un horizonte largo en la relación entre sus variables (en el corto plazo se pueden escapar “errores de medición” por movimientos de Y/T).

Pero el usar T o Y implica que V significa cosas distintas en cada caso. En la versión de Cambridge, V ya no es la “velocidad promedio de circulación,” sino que es la velocidad de circulación en lo que respecta a bienes y servicios finales (sin contar el mercado de factores de producción).”

Lo mismo sucede con P. En el caso de Fisher, P es el nivel de precios de todas las transacciones. Pero en la versión de Cambridge, P es el nivel de precios de bienes y servicios finales (inflación), por ejemplo como es reflejado en el deflactor del PBI.  Los dos P serían iguales sin los factores de producción fuesen gratis (p = 0). Por ejemplo, un movimiento en el precio de factores de producción se va a ver reflejado MV = PT pero no se va a modificar M = kPY. Esta diferencia de corto plazo es lo que lleva a la necesidad de decidir cuál es el largo plazo en el cual los efectos se ven capturados en ambas ecuaciones (esto puede llevar, por ejemplo, a desvíos de política monetaria en un banco central que sigue un objetivo de PBI nominal).

Si tuviésemos que armar una ecuación cuantitativa a la Mises, como sería. Dado que para Mises no es válido asumir que Y/T y fue, de hecho, uno de los promotores de la demanda de dinero como atesoramiento, k, Evans sugiere que el siguiente híbrido se acerca a la postura de Mises:

  • M = kPT

Las diferencias entre Fisher y Cambridge quedaron de lado cuando Milton Friedman promueve el uso de MV = PY. Esta ecuación permite “testeos empíricos” más fáciles que MV = PT, dado que no existen mediciones estadísticas de T pero si de Y. El “testeo empírico” también llevo a asumir que V = 1/k y que Y/T = constante.

En el caso de MV = PQ el equilibrio monetario (a la Hayek) es cuando MV = constante. ¿Cómo sería en M = kPT?

Supongamos que hay un aumento en la demanda de dinero (debido, por ejemplo, a un problema de incertidumbre). Esto lleva a un aumento de k y a una disminución de PT. Dado que no todos los precios se mueven a la misma velocidad (hay sticky prices), entonces no todo el ajuste se da a través de P, sino que hay parte del ajuste que se da a través de T. Si creemos que las transacciones capturadas en T crean valor para las partes, entonces el ajuste que se canaliza en T destruye valor. Si se da un incremento de la oferta monetaria que mantenga T constante, entonces el único cambio que se da es k (demanda de dinero) y P (inversa del precio del dinero), que es lo que deberíamos esperar al haber un cambio en la demanda de dinero. Este efecto es (casi) el inverso al de la expansión monetaria que lleva a un ABCT.

Esta contraparte del equilibrio monetario respecto a MV = PQ = constante ayuda a ver, dado que se focaliza en transacciones, que compensar la demanda de dinero no es distorsivo dado que evita que se corten transacciones que crean valor para las partes.

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