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EAdesdeAdentro-Ayer George Selgin publicó un post en su blog sobre free banking explicando que no se considera Austriaco, aunque no tiene  problemas en que lo identifiquen con esta tradición de pensamiento. En las redes sociales hubo varios intercambios que se apoyaron en sus palabras para excomulgarlo de esta tradición de pensameinto que, se sabe, guarda debates internos.

Lo dicho, sin embargo, no es nuevo. Va en línea con una respuesta que ya había ofrecido en aquella famosa entrevista de Daily Bell (que nosotros tradujimos y reproducimos en español en el Vol. II del libro La Escuela Austriaca desde Adentro):

Daily Bell: ¿Se considera a sí mismo un economista Austríaco?

SELGIN: Mientras estaba en la New York University me consideraba a mí mismo como un austríaco y, más precisamente, un Miseano. ¡A pesar de la influencia que tuvo en mí La desnacionalización del dinero de Hayek, terminé considerándolo más bien un tanto ñoño para mi gusto! Pero esa actitud no sobrevivió mis primeros años en la profesión, que me enseñaron que, si realmente iba a ser un académico –y para ese entonces era lo que más me importaba¬- tenía que olvidar todo lo relacionado a escuelas de pensamiento y temas relacionados. Decidí que tener una ideología o identificarme con cualquier escuela de pensamiento era tratar el tema de la manera equivocada, dado que se empieza con un conjunto de respuestas antes de investigar una pregunta.

En el mismo sentido, respondía Carlos Rodriguez Braun, en la entrevista reproducida en el vol. I:

En la polémica entre el liberalismo neoclásico de Chicago y la Escuela Austriaca ¿en que lado se sitúa usted? ¿Qué opina de las matemáticas y la estadística en economía?

RODRIGUEZ BRAUN: Esto de tener que estar en una escuela o en otra es cómodo, pero por una razón muy mala: porque ahorra el coste de pensar. Te pones (o te ponen) en una escuela y ya está. Pues, lo siento, pero no. No me gustan las escuelas ni los “lados” exclusivos porque el mundo es demasiado complejo. Por ejemplo, la Escuela Austriaca tiene una gran teoría del ciclo económico (debo su conocimiento y aprecio a un viejo y valioso amigo, Jesús Huerta de Soto), pero la de Chicago nos abrió los ojos ante nuevas perspectivas de análisis que no veo por qué hay que desdeñar. Otro tanto valdría para la Public Choice. Esto podrá escandalizar también, pero no sólo no desdeño ni las matemáticas ni la estadística en economía sino que aplaudo su uso.

Quisiera invitar a los lectores a discutir esta cuestión. ¿Cuán correcto resulta identificarse con una tradición de pensamiento? ¿Implica esto aceptar todas las premisas de la “Escuela”? Y por otro lado, ¿es posible enumerar una serie de postulados que todos los austriacos acepten? ¿Cuáles serían esos postulados en la “Escuela” austriaca?

Quizás Rafael Beltramino tiene razón cuando prefiere el término “tradición”, más que el de “Escuela”. Sin el ánimo de abusar de la auto-referencia a este libro el Profesor Beltramino decí (Vol III):

¿Y por qué piensa que la economía austríaca tiene ventajas analíticas sobre la neoclásica?

BELTRAMINO: Una digresión, prefiero hablar de tradición austriaca más que de Escuela Austríaca; en esto sigo a Karen Vaughn entre otros. Esto se debe a que creo que, a partir de la diáspora del 30, en la cual los diferentes economistas austríacos fueron dejando Viena, se perdieron algunos elementos característicos de una “Escuela”. Actualmente la heterogeneidad geográfica, linguística y teórica hacen difícil hablar de una Escuela. Por eso prefiero el término tradición.