Etiquetas

, , , , , , , , ,

Nota en EPT sobre la recurrente propuesta de arancelamiento de la UBA. El problema actual es el de un precio fuera de equilibrio. Sin arancelar la UBA (poner un precio de equilibrio) entonces quedan dos caminos posibles: (1) disminuir la demanda o (2) aumentar la oferta. Cambiar la estructura de subsidio actual (a la oferta) por un tipo de “voucher” (a la Friedman) puede contribuir a solucionar los problemas de las universidades públicas en Argentina si el arancelamiento no es una opción.

También dejo un link al program A Las Ocho donde discutimos este tema junto a Jose Benegas y Roberto Cachanosky.

Yamil Santoro y Martín Tetaz tienen dos interesantes columnas de opinión (aquí y aquí) sobre si es o no conveniente arancelar la UBA. Ambas columnas ofrecen interesantes reflexiones sobre los problemas actuales. El problema educativo en Argentina es serio, y ambas columnas hacen bien en tocar de manera racional un tema difícil por su sensibilidad en la opinión pública. En esta columna me sumo a sus esfuerzo intentando aclarar el problema de fondo y poner sobre la mesa una respuesta distinta a la de ambos autores.

Ambas columnas coinciden en la necesidad de mejoras en la UBA (entiendo que lo mismo aplica a otras universidades públicas). Por ejemplo, Santoro llama la atención sobre el hecho de que el 53% de los docentes de la UBA hacen su trabajo ad honorem. Obviamente esto atenta contra la eficiencia del sistema educativo. ¿Se imagina el desempeño de su empresa o negocio si el 53% de sus empleados trabajasen ad honorem? Si bien Santoro sostiene que no sabe si debe o no arancelarse la UBA, concluye que no le parece descabellado “que aquellos que pueden contribuir un poco más de lo que ya lo hacen indirectamente mediante sus impuestos ayuden a garantizar el éxito de la educación pública con sus aportes y demanden el servicio de calidad que todos nos merecemos.” ¿Qué es “contribuir un poco más de lo que ya lo hacen”? ¿Pagar un “poco más de impuestos”? Es bueno recordar que la presión tributaria en Argentina (consolidada más impuesto inflacionario) se encuentra entre el 40% y el 50%. Más que pedirle un esfuerzo extra al ya asfixiado contribuyente, el reclamo debería caer en los funcionarios públicos que parecen ser expertos en malgastar fondos públicos. Ciertamente el problema de la UBA no es falta de recursos. Si los problemas se solucionasen subiendo impuestos Argentina estaría más cerca de Suiza que de Venezuela y la UBA sería Harvard.

Seguir leyendo en EPT.