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La ponencia de Ivan Carrino en el congreso “La Escuela Austriaca en el Siglo XXI” en Rosario ha generado ciertas reacciones interesantes de Adrian Ravier y Domingo Cavallo. La ponencia de Carrino consistió en mostrar puntos de contacto entre la convertibilidad en Argentina en la década del 90 y posturas de la Escuela Austriaca.

Aquí la secuencia de posts:

Estos posts ya son de por sí extensos. Sólo quiero aportar algunas aclaraciones sobre la ponencia de Carrino y el intercambio entre Ravier y Cavallo.

En su ponencia Carrino traza paralelismos entre la convertibilidad y la Escuela Austriaca en base a citas de Mises y Hayek. En estas citas se muestran opiniones favorables a tener una moneda internacional y tipos de cambio fijos. No todas las citas tienen sus referencias, por lo que no se exactamente de dónde provienen, pero en principio parecen originarse en Monetary Nationalism and International Stability y Desnacionalización de la Moneda de Hayek y en La Acción Humana de Mises.

Esta me parece una conexión débil. Ambos textos surgen de un contexto con patrón oro donde no hay tipos de cambio (hay paridad) y donde hay una única moneda internacional (el oro.) Además, el tema es tan general que es difícil de decir que haya alguna conexión especial con la “Escuela Austriaca”, y si la conexión no es especial, so what…? Sin embargo, hay por lo menos tres propuestas concretas que se podrían haber mencionado:

En primer lugar, la propuesta de reforma monetaria que Mises agrega en la cuarta parte de su Theory of Money and Credit cuando el libro se traduce y publica en inglés (creo que en 1957). ¿En qué consiste esta propuesta? En imponer un encaje marginal del 100% a los bancos centrales dejando libertad de acción a los bancos comerciales (por ejemplo, para que administren las reservas fraccionarias.) Si cambiamos la moneda oro que es el escenario que Mises tenía en mente por el dolar (moneda internacional hoy día) vemos un paralelismo más claro. ¿Se imaginan a los impulsores de la Ley de Convertibilidad diciendo que estaban inspirados en nada menos que Mises?

En segundo lugar, la competencia de monedas de Hayek (que es distinto al caso de free banking). Este es el punto que Cavallo menciona como particularmente austriaco de su propuesta. En la medida que haya libertad de elección de moneda durante la convertibilidad, esta ley tenía aspectos “en común” con la propuesta de Hayek. De hecho, se puede encontrar una propuesta similar en Benjamin Klein (quien escribió sobre el tema antes que Hayek.) Nash (2002) eleva un argumento similar. Al final del paper dice haber desconocido el trabajo de Hayek al momento de desarrollar originalmente sus ideas y que ambos llegaron a conclusiones parecidas.

En tercer lugar, la propuesta de Selgin en  su libro The Theory of Free Banking. La propuesta de Selgin es simple. Congelar la cantidad de dólares, cerrar la Fed y permitir a los bancos comerciales emitir notas convertibles contra el dólar (que tiene similitudes con el sistema bancario en Irlanda, Escocia, y Hong Kong hoy día.) Luego dejar que el mercado evolucione y transiciones a una mejor moneda base que una cantidad fija de, en este caso, dólares.

Más allá de que estos paralelismo podrían haber sido más concretos, al leer estas propuestas queda en claro que los tres autores se están manejando bajo restricciones políticas. Tres autores prominentes que hacen una explícita distinción entre “las ideas que pueden llevarse a la práctica y aquellas que son imposibles frente a los condicionamientos de la realidad.” Que los Austriacos no tienen sus pies en la tierra es un mito originado en la falta de conocimiento de la literatura que se critica. No obstante, sí creo útil e importante distinguir el rol “académico” teórico del “practitioner.” Que el “practitioner” deba enfrentarse a restricciones de la política y de la realidad no hacen desaparecer las consecuencias de las medidas incorrectamente tomadas o que deberían haberse tomado y no se hicieron. El practitioner le objeta al teórico no tener consciencia de lo que es hacer política. El teórico le cuestiona al practitioner no criticar esas restricciones o no haber hecho más reformas. Las medidas ineficientes lo son ya sea que se toman por convicción o restricciones políticas. ¿No es el rol del académico correr el eje del debate ofreciendo ideas que pueden ser inviables hoy día pero de seguro lo serán en el futuro si todos callan detrás del argumento de “restricciones políticas”?

En su respuesta a Adrián, Cavallo menciona lo importante que es que el banco central pueda actuar como prestamista de última instancia. Difiero sobre este punto. No hace falta tener un banco central para tener un prestamista de última instancia, los bancos en Argentina tienen el mundo entero a quien recurrir si se encuentran ilíquidos pero solventes. Distinto es un banco central que salva a bancos insolventes por temor a corridas bancarias o efectos contagio. Si esto es lo que Cavallo considera necesario, entonces difiero pero el punto es claro. A fines del 2001, como menciona Cavallo, el acceso al mercado de crédito internacional estaba cerrado por lo deteriorado que estaba el Tesoro, no por tener o no tener un banco central. El problema era el gobierno, no el rol de un banco central. Se podrá decir que antes la imposibilidad de controlar al Tesoro era necesario tener un banco central, bien o mal, el problema no deja de ser el Tesoro.

El comentario que más ruido me hace es que un sistema de reserva fraccionaria requiere de un prestamista de última instancia para funcionar. Esto va en contra de la historia económica. Los datos históricos, así como las diversas investigaciones de sistemas monetarios sin bancos centrales y libre competencia (que no puede repetirse lo suficiente, no fue el caso de Estados Unidos en la era pre-Fed) son bastante explícitos sobre la estabilidad del sistema sin bancos centrales. Estos son datos históricos, no “opiniones Austriacas.”

Adrián también muestra un gráfico de déficit fiscal (reproducido abajo) que desarrollé para el caso Argentino. Admito que el gráfico se presta a confusión porque no aclara que la serie es consolidada y no sólo a nivel nación. Esto está corregido en el gráfico que reproduzco. Cavallo sostiene que el resultado Nación era positivo y que fueron las provincias quienes arrastraron el déficit por lo que no es justo señalarlo a él como responsable. En la sección de comentarios en su blog se pregunta de dónde obtuve los datos. Los números son datos oficiales de la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía. El único ajuste que tiene mi serie corresponde a la presidencia Kirchner-Kirchner donde descuento las transferencias de ANSES y BCRA para calcular el déficit.

Deficit Financiero (1981-2013)

Un último comentario. En nuestro paper mostramos un gráfico (similar al utilizado por Hanke) para mostrar los desvíos del BCRA respecto de una caja de conversión ortodoxa. Unos de los desvíos es no tener un respaldo 100% en reservas de la base monetaria. Carrino muestra en su blog un gráfico donde se ve una relación del 100%. Creo que ambos estamos utilizando la misma fuente, que es el balance del BCRA. Sin embargo, en nuestro paper tomamos el total de reservas netas mientras que Carrino parece tomar oro y divisas. Si al oro y divisas en el BCRA se le suman las contribuciones que la entidad hace a terceros y se le restan los pasivos monetarios, entonces se llega al número de reservas netas que es el que nosotros usamos. Son las reservas netas, no las reservas brutas, las que deben respaldar la base monetaria en una caja de conversión ortodoxa.


UPDATE (29-NOV-14)

1-. El gráfico de déficit fiscal de Argentina lo hice hace tiempo para mostrar el deficit estructural del país, no puntualmente para este intercambio.

2-. Se podrá decir, con algo razón, que las propuestas mencionadas no tienen “los pies sobre la tierra.” Especialmente la de Selgin. No obstante, todas estas propuestas están enmarcadas en un contexto histórico y son técnicamente posibles si el “practitioner” es efectivamente eficiente en llevar adelante propuestas que son realizables.