ZanottiEste libro fue escrito en el año 2000, fruto de redactar la versión escrita en el último curso que dimos en la Escuela de Educación Económica del ya fallecido Amte. Carlos A. Sánchez Sañudo, quien fuera uno de los primeros en difundir la Escuela Austríaca de Economía en la Argentina de los 50.

El libro no tuvo edición formal en su momento, por eso digo “esta primera edición”, que ahora publicamos gracias a la generosidad de la Editorial Episteme y su Director, Antón Tursinov, cuya amistad me honra y cuya confianza permanentemente agradezco.

La característica fundamental de este libro es enfatizar aún más la didáctica para el aprendizaje de los principios básicos de la Escuela Austríaca (por eso nos hemos permitido un poco de humor en el subtítulo). Sin embargo, en este momento de nuestra vida –han pasado ya 15 años- no suponemos que estos textos sean “para las masas”, las cuales, según el certero diagnóstico de Ortega y Gasset, Freud y Fromm, son inmunes a los argumentos racionales; pero confiamos sí en las personas de buena voluntad que quieran participar en la política concreta: ellas sí necesitan una introducción breve pero razonada a un mundo cuya ignorancia implicará graves precios en el futuro.

Es importante tener en cuentas que esta pequeña introducción fue escrita en el 2000, antes de la crisis argentina del 2001 y antes de la crisis mundial del 2008. En ese sentido, parte de mi nota introductoria anterior mantiene toda su actualidad: “……Los esfuerzos para difundir estas ideas, por humildes que sean, nunca serán muchos. El mundo se encuentra hoy casi sin rumbo después de la caída del imperio soviético. Opino que es falso que se haya instaurado un capitalismo global. Lo que hay es un intervencionismo global, con todas sus secuelas: pobreza, desempleo, subdesarrollo, etc., con diversos grados, desde luego. Pero lo peor es que todo eso se atribuye a un supuesto liberalismo económico, a una fantasmagórica globalización, que muy lejos está del libre comercio internacional descripto por Ludwig von Mises en 1927 en su casi desconocida y profética obra, Liberalismo”. Ese “hoy” mantiene toda su actualidad. Lo mismo con respecto a Argentina: “……….Nuestro país no podría ser un mejor ejemplo. Los argentinos creen que unos pocos y tímidos avances que se hicieron en los 90 son el colmo del capitalismo y ahora quieren en general retroceder frente a lo que consideran una profundización del modelo impuesto por el Fondo Monetario. La pura verdad es que el Fondo Monetario es en sí mismo un monumento al estatismo internacional y que nuestro país lejos está de haber alcanzado las bases sólidas de una economía de mercado. Mientras tanto la pobreza y la desocupación siguen aumentando y las voces que piden más estado avanzan como fruto, no sólo de los grupos de presión, sino de una incorrecta interpretación de la realidad, compartida tanto por gobernantes como por gobernados”. Por lo demás, en la clase tres, yo advertía: “…………Ustedes saben que en este momento en la Argentina hay cuentas bimonetarias, en pesos y en dólares. Ya se estima que la cantidad ahorrada en dólares es mucho mayor. Aún hay estabilidad en los precios, pero las expectativas por la estabilidad en el futuro en cuanto a pesos son muy bajas. La demanda de pesos está bajando y el sistema no va a durar, por más millones que el estatista FMI le preste a De la Rúa para que su banco central siga vendiendo dólares y más dólares”. Y, efectivamente, así sucedió. El sistema, como ya todos trágicamente sabemos, no duró en absoluto. La demanda de dólares siguió creciendo y en Diciembre del 2001 el sistema explotó. Pero, para que sea vea la tragedia de la rebelón de las masas –que lamentablemente no es la rebelión del Atlas J- no sólo nada se aprendió, sino que la culpa fue echada al “neoliberalismo de Menem y De la Rúa” y en el 2003 sube al poder un régimen dictatorial pro-cubano y pro-chavista, que en 11 años no convirtió a la Argentina en la Venezuela actual sólo por las divisiones internas del peronismo.

El drama de la estatolatría mundial, de la cual, actualmente, casi nadie se salva, no nos detendrá. Seguiremos escribiendo, sencillamente porque debemos hacerlo. Eso está en nuestras manos. Lo demás, en las manos de Dios.

Gabriel J. Zanotti

Guatemala, Enero de 2015.

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Difusión del libro en El Amigo de la Marro, de la UFM.