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Este es el título de la introducción que Peter Boettke hace al mini-simposio en el último número del Journal of the History of Economic Thought. El mini-simposio consiste en dos papers sobre la epistemología en la Escuela Austriaca. Tema controversial si lo hay en la economía.

El simposio consiste en un paper de Scott Scheall (Duke University) titulado “Hayek the Apriorist?” donde compara las posturas epistemológicas de Mises y Hayek y el paper junto a Gabriel Zanotti “The Implications of Machlup’s Interpretation of Mises’s Epistemology.”

La postura Austriaca en temas epistemológicos ha sido ridiculizada en más de una ocasión. Sin embargo, la mayoría de estas críticas responder una versión ingenua, o simple pero imprecisa, de una postura más compleja y cuidadosa. El por qué de esta imagen simplista de la epistemología en la Escuela Austriaca pertenece más al campo de la sociología de la ciencia que al de la epistemología, que es el tema de nuestro paper. Pero Boettke ofrece una hipótesis con la cual (al menos yo) tiendo a coincidir. Rothbard, sugiere Boettke, cumplió un doble rol (p. 81):

They [Zanotti and Cachanosky] don’t argue this, but I would suggest that the Rothbardian interpretation of Mises served a vital sociological function for both the critics—providing an easier target—and for the faithful—providing a rallying point.

Y es que, como sostenemos en nuestro paper, la postura epistemológica de Rothbard es “simple” al punto tal de volverse insostenible y ridicula para el crítico. Sumado a esto. En cambio, el desarrollo de Machlup en su paper de 1955 es mucho más rico (adelantado a su época). Lo notable es que Machlup sugiere una interpretación más compleja y refinada del apriorismo de Mises que tanto Austriacos como críticos han ignorado cayendo por default en la “lectura Rothbard.” Nuestro punto es que al seguir el camino de Machlup es posible presentar una lectura lakatosiana de Mises sin afectar su apriorismo contestando así a las críticas hechas a un Mises afectado por el “efecto Rothbard.” Esta presentación de la epistemología de Mises no es posible con el trabajo de Rothbard. Y este camino tiene importantes implicancias que tanto “Austriacos” como “no-Austriacos” no parecen percibir. Al respecto dice Boettke (pp. 82-83):

As a matter of historical record, it is important to stress that the position articulated
by Machlup is not some exotic twist on Mises; it actually is simply a restatement of the general position articulated by the founders of the Austrian school of economics: Menger and Bohm-Bawerk.

La confusión que Rothbard ha generado no es menor. En una disciplina que presta poca atención a la historia de su propio pensamiento, tomar la postura de Rothbard (¿y por qué no la de Machlup?) es más sencillo que navegar con cuidado por los actuales escritos de Mises. Si algo intentamos mostrar en nuestro paper es que descuidos en la historia del pensamiento tienen efectos reales, duraderos, y significativos.

Nuestro paper tiene dos objetivos. Por un lado, abrir los ojos al sector más Rothbardiano de la Escuela Austriaca. La Escuela Austriaca debe ser precisa y actualizada en temas de filosofía de la ciencia donde, más allá de lo controversial, sus figuras más relevantes han hecho notables contribuciones (Menger, Bóhm-Bawerk, Mises, Hayek, Machlup, Lachmann, Kirzner, etc.) Por otro lado, abrir los ojos al crítico de la Escuela Austriaca que se deja llevar por la confusa postura de Rothbard. El positivismo imperante en economía es tan insostenible como el extremo apriorismo que Rothbard dice defender. Es decir, intentamos mostrar (1) que la postura epistemológica de Mises es más compleja que lo que se suele asumir y (2) que esto no es un mero juego de historia del pensamiento. Este punto también lo rescata Boettke (p. 84):

I’d like to suggest that the Misesian position, rather than being a source of embarrassment for modern economists, was actually a more philosophically sophisticated stance than the one put forth by Samuelson and also Milton Friedman, even though Samuelson and Friedman would shape the economic discourse in their respective ways from the late 1940s to this day.

Son estas diferencias y puntos en común lo que buscamos clarificar para que un diálogo fructífero entre distintas tradiciones pueda tener lugar, como de hecho lo fue en la primera mitad del siglo XX.

Recomendamos la lectura de los tres papers: