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Que las economías de mercado producen una mala distribución de ingreso es uno de los principales argumentos de sectores de izquierda y diversas versiones de socialismo para oponerse al liberalismo económico.

Se da por sentado que una distribución del ingreso desigual es inherentemente algo malo, prácticamente inmoral. A mi juicio este no es el caso. La distribución del ingreso en sí no es buena ni mala (moral ni inmoral). Lo que importa es el por qué se da una determinada distribución del ingreso. La “justicia social” no depende del resultado como del por qué los que más tienen son justamente los que más tienen. Los economistas que no hacen esta distinción, me temo, confunden más que lo que aclaran e inclinan a la opinión pública a tomar medidas que pueden ser contraproducentes al tener un diagnóstico impreciso del problema.

Si las instituciones son justas, entonces el resultado no puede ser injusto. Y como ya señalara Hayek, adoptar una igualdad de ingresos implica renunciar a la igualdad ante la ley, lo ya de por sí suena injusto.

En este post quiero usar dos casos extremos para ilustrar lo poco que de hecho dicen indicadores de distribución del ingreso si lo que importa es realmente diagnosticas si hay o no un “problema social.”

Supongamos una sociedad donde la fuerza laboral consiste en personas de 20 a 65 años. Supongamos que hay tres clases sociales, alta, media, y baja. Para simplificar, supongamos además que todas las personas son iguales y hay un sólo tipo de trabajo.

El siguiente cuadro muestra dos casos. En el Caso 1 se muestra el ingreso para distintos rangos de edad para las tres clases sociales. En este caso los ingresos aumentan con la edad. Por ejemplo, al ganar mayor experiencia e incrementar la productividad aumentan los ingresos. Es decir, la productividad depende de la experiencia. El Caso 2 muestra el caso donde la población tienen distintos ingresos dependiendo de la clase social a la que perteneces, no de su capacidad productiva.

Distribucion del ingreso, cuadrosSi comparamos los mayores ingresos con los menores ingresos, vemos que en ambos escenarios los “ricos” tienen ingresos 2.6 veces superior al de los “pobres.” Ambas sociedades, sin embargo, son muy distintas por más de tener un mismo indicador de distribución del ingreso.

¿Qué es lo que sucede? El Caso 1 representa un hipotético libre mercado, donde los ingresos dependen de la productividad. En este simple escenario asumimos que la productividad depende de la experiencia, por eso el recién graduado tiene menos ingresos que su colega con seniority. En este escenario tampoco hay clases sociales en el tradicional sentido de nivel de ingresos. El Caso 2 representa al socialismo e intervención de mercado, donde los ingresos no dependen de la capacidad de satisfacer al consumidor, sino que la “clase alta” esta representada por políticos que se enriquecen desde el estado y pseudo-empresarios amigos del poder que reciben protección de sus amigos en el gobierno. El Socialismo del Siglo XXI de Chavez-Maduro y los Kirchner representan este escenario.

Ciertamente el Caso 2 es cuestionable, pero de ello no se desprende que el Caso 1 lo sea (al menos por los mismos motivos que el Caso 2) por el hecho de tener similar indicador de distribución del ingreso. En el Caso 1, las personas de mayores ingresos no le han robado nada a nadie como sucede en el Caso 2.

Señalar, por lo tanto, indicadores de distribución del ingreso sin prestar atención a estos problemas (como la movilidad social) poco y nada dicen sobre las condiciones sociales de dicho país. El ejemplo está armado de modo tal que la distribución del ingreso sea la misma en ambas hipotéticas sociedad. Pero supongamos que la diferencia entre ricos y pobres se mayor en el Caso 1 que en el Caso 2, al mismo tiempo que los de menores ingresos mantienen el mismo nivel en ambos escenarios. ¿Acaso el Caso 1 no sigue siendo preferible al Caso 2, dado que el primero los ingresos personales dependen de la productividad y satisfacción al cliente en lugar de usar al estado para expropiar riqueza de terceros?

Por el mismo motivo crecimiento económico y distribución del ingreso pueden no tener correlación. De hecho, si se miran todos los países y se los ordena de más libre (Caso 1) a menos libre Caso 2) la distribución del ingreso no varía. Lo que sí varia es el por qué se es “rico” en el Caso 1 o en el Caso 2. En Argentina, Venezuela, y Cuba, por ejemplo, no faltan ricos. Los mismos se encuentran sospechosamente muy cerca del poder de estado.

Los críticos del libre mercado deben ser más cuidadosos y mirar más las instituciones y causas de la riqueza e ir mucho más allá que los “números” de los indicadores de distribución del ingreso. Es más, me inclino a pensar que en la medida que la sociedad tenga reglas justas (Caso 1), la distribución del ingreso, sea cual sea el valor que toma, es de muy poca relevancia. Es un indicador descriptivo, pero no prescriptivo de ningún problema o política en particular. En una sociedad libre con leyes justas, la distribución dle ingreso no sólo no es un problema, sino que es un mecanismo de mercado que al premiar a los más eficientes al momento de satisfacer a los clientes promueve el crecimiento económico de toda la comunidad.