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Mi última columna en Infobae compara la herencia económica que dejará el kirchenrismo con la que ellos recibieron y la que dejó el menemismo, etapa tan denostada por la presente administración. La comparación no hace bien al kirchnerismo.

Hay dos indicadores importantes que quedaron fuera. Por un lado los de empleo y desempleo. El motivo es que no hay indicadores confiables, especialmente durante el kirchnerismo. Desempleados que reciben ciertos planes sociales figuran como empleados, los planes sociales, a su vez, dismuyen la oferta laboral lo que produce tasas de desempleo menores, y también hay mucho subsidio al desempleo maquillado como empleo estatal. El otro indicador que no figura es el de deuda pública. Si bien el indicador de deuda/PBI no me parece el más apropiado dado que no compara flujo de fondos con flujo de fondos, tampoco hay indicadores confiables. El gobierno ha decidido unilateralmente dejar de contabilizar bonistas que han ganado juicios en el exterior, el Tesoro debe a su vez fondos al BCRA, ANSES, etc. Si la deuda no fuese un problema, entones Argentina no estaría en default.

Las próximas elecciones presidenciales van a poner fin a un ciclo de kirchnerismo puro. Incluso en un escenario en que Scioli sea el próximo presidente, un Kirchner no estará a cargo de la presidencia y el mismo FpV no considera al actual Gobernador de la Provincia de Buenos Aires un oficialista de pura cepa. ¿Cómo se compara la herencia que recibirá el próximo presidente con la que dejó el menemismo y la que los Kirchner recibieron en el 2003?

El siguiente cuadro muestra una serie de indicadores económicos. El listado no es exhaustivo, pero sí es representativo. De los ocho indicadores elegidos, el kirchnerismo deja una herencia peor en cinco e igual en tres. Un pobre desempeño respecto a una década tan denostada y denigrada por el Frente Para la Victoria como la de los noventa.

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