Macri-ScioliLa teoría económica, o en particular la teoría monetaria, enseña que a largo plazo la relación entre la moneda local y la divisa internacional es que la que determina el tipo de cambio real. Cuando comparamos las políticas económicas que los dos principales candidatos presidenciales dicen que tomarán, queda claro que uno devaluará –a largo plazo- más que el otro.

Coincido con variados analistas en que tanto Daniel Scioli como Mauricio Macri, tienen un plan similar en lo que refiere al sinceramiento de las variables macroeconómicas, pero mientras el primero sugiere avanzar de modo gradual, el segundo avanzaría a modo de shock.

El análisis entonces debe concentrarse en la cantidad de pesos, y en la cantidad de dólares que circulará e ingresará –en forma neta- al país, si se aplica las políticas por ambos sugeridos.

Por el lado de los pesos, Macri ha reconocido –sin decirlo- cierto ajuste, incrementando las tarifas de los servicios públicos –aunque manteniendo parte de los subsidios- e incluso “ordenando” el gasto público. Se trata de reducir rápidamente la monetización del déficit fiscal que genera la alta inflación por todos conocida. Scioli, sin embargo, habla de “cambiar lo que haya que cambiar”, pero difícilmente pueda avanzar en un tarifazo en los servicios públicos o en una baja del gasto. Más bien, la propuesta de Scioli debe entenderse por un cambio de “gasto públio” por “inversión pública”, lo que en definitiva hace difícil pensar de qué modo podría reducir el ritmo de crecimiento del actual circulante de pesos.

Por el lado de las divisas, debemos reconocer en Macri el interés por retomar las relaciones internacionales con el mundo y una más clara decisión de atraer capitales e inversión privada, lo que en definitiva redundará en un ingreso de divisas al país. Scioli en este sentido no ha podido desligarse aún del bloque al que la Argentina hoy pertenece junto con Venezuela, Ecuador y Bolivia, lo que genera dudas en torno a un cambio en la estrategia de relaciones internacionales, y también en cuanto al éxito que pueda tener en atraer capitales al país.

Mientras Macri apuntará a un rápido desaceleramiento en la expansión monetaria para reducir la inflación, Scioli promete seguir con el modelo actual en forma similar al modelo Kicillof, a costa de continuar con el estancamiento/recesión, especialmente en el sector industrial. Mientras Macri apunta a fomentar la inversión privada atrayendo inversión extranjera directa, Scioli apunta a fomentar la inversión pública, que no es más que mantener la política actual pero redirigiendo el gasto de unos sectores a otros.

Independientemente del mensaje que ambos ofrecen respecto a la política inmediata que se tomará en caso de ganar las elecciones, está claro que a largo plazo Scioli deberá devaluar más que Macri. Es cierto quizás que, con Macri, la unificación del tipo de cambio oficial y blue sea más rápida, acercándose el primero a la cotización del segundo, pero después de esta “devaluación” -que yo prefiero llamar “sinceramiento” de la devaluación ya generada por Kicillof- tanto el tipo de cambio nominal como el real deberían estabilizarse, si se hacen correctamente los deberes en el plano fiscal. Pero también pensamos que, con Scioli, al mantenerse el ritmo de crecimiento del circulante en pesos, y al alcanzar un menor éxito relativo en el ingreso de divisas al país, la devaluación a largo plazo deberá ser mayor.