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Según El Cronista Comercial, el Jefe de Gabinete (Marcos Peña) del nuevo Gobierno de Macri habría sostenido “[n]o vamos a ser tolerantes con la especulación”, junto a otras frases como que no van a ser “tolerantes con la especulación a costa de la gente” y que van a ser “muy sólidos en que se respeten las cosas que sean razonables.” Según Peña, algunos aumentos de precios observados recientemente obedecen a incertidumbre, pero otros a especulación por la salida del cepo cambiario (restricciones a la compra de USD en Argentina).

De los comentarios de Peña se desprenden algunas confusiones que creo son generales. Pero también aprovecho la oportunidad para hacer un aclaración respecto a varias críticas que he recibido en los últimos días sobre mis reacciones a ciertas expresiones y dichos del gobierno de Macri.

En primer lugar, que yo sepa ni Peña, ni Macri, ni nadie en el gobierno es la autoridad para decidir que cambios de precios es o no razonable. La mentalidad, o al menos la semántica, estatista no parece escapar al Pro. Recuerdo al menos dos ocasiones en las cuales figuras del Pro han caracterizado a su partido político de izquierda. Claro, al lado del Kirchnerismo cualquier cosa puede fácilmente parecer liberal.

En segundo lugar, a diferencia de lo que parece desprenderse de los comentarios de Peña, la especulación no es un juego de suma cero. Lamentablemente el término “especulación” esta demasiado afectado por connotaciones negativas. El mismo Peña sostiene que la especulación “es a costas de la gente.”

Toda decisión, todo precio, sin embargo, obedece a un acto especulativo. Se espera que el beneficio sea mayor al costo de oportunidad. Una definición más técnica entiende por especulación la apuesta a obtener un beneficio de capital, por ejemplo comprando barato y vendiendo el mismo bien más caro (o vender caro y luego re comprar barato.) En este sentido, especulación no se asocia con procesos productivos donde se transforman bienes intermedios en bienes finales. Comprar una pizza barata y venderla más cara es especulación. Comprar los ingredientes y transformarlos en pizza ya no es especulación. La influencia de la teoría del valor trabajo se deja ver claramente.

La especulación, sin embargo, no sólo contribuye a equilibrar el mercado, sino que además contribuye de reducir la volatilidad de precios genera valor económica. La especulación por diferencia de precios de un mismo bien en el tiempo no es un juego de suma cero en la economía.

El siguiente gráfico muestra a la izquierda el merado de petróleo hoy y a la derecha el mismo mercado en el futuro. A modo de simplificación, la oferta es vertical. En este escenario se asume que los productores esperan que en el futuro la oferta de petróleo será menor a la actual. Dado este supuesto, los productores deciden contraer la oferta hoy y expandirla en el futuro.

Speculation

Nótese primero que el precio hoy sube, dando lugar a las críticas sobre la explotación del productor sobre el bolsillo del consumidor. Estas mismas voces críticas, sin embargo, callan cuando en el futuro el mismo acto especulativo hace caer el precio. El precio hoy y el precio futuro se encuentran en un mismo nivel, disminuyendo la volatilidad (y por lo tanto el riesgo) del precio.

En segundo lugar, si se compara la pérdida hoy (rojo) con la ganancia en el futuro (verde) se aprecia que al considerar todo el período de al especulación en lugar de sólo el momento inicial, el valor económico total aumenta dado que se utilizan los recursos de manera más eficiente en el tiempo. La especulación genera valor, no es ni un juego de suma cero ni un acto de explotación al bolsillo del consumidor. Como se aprecia en el gráfico, estos valore se encuentran debajo de la curva de demanda, lo que muestra que el consumidor también se ve beneficiado por los actos especulativos.

El gráfico corresponde al manual Modern Principles of Economics: Microeconomics de Tyler Cowen y Alex Tabarrok. Es decir, entender en qué consiste y en qué no consiste la especulación es materia de un curso introductorio a la economía.


Aprovecho ahora para hacer una breve aclaración a las críticas al Pro/Cambiemos y el gobierno de Macri. Por supuesto que no es esperable que las reformas necesarias se lleven adelante en cuestión de horas, días, o semanas. Menos aún cuando el Kirchnerismo no ha compartido información pública con los ministros entrantes y deben estar aún estudiando con que situación se han encontrado.

Las críticas, entonces, no son a la velocidad de las reformas, sino a la dirección de algunas de ellas. Si el gobierno de Macri realmente cree en las palabras de Peña, entonces estamos ante un gobierno que no se opone al control de precios, sino que se opone a cómo el gobierno anterior controlaba los precios, siendo ellos unos mejores controladores de precios.

Se suele sostener también que el Pro no cree en verdad en estas expresiones intervencionistas, pero que tiene que expresarse de esta manera dada la opinión pública. Quizás, a pesar de autodefinirse como de izquierda, ese sea el caso. Pero, entonces, ¿el Pro/Cambiemos va a ser un gobierno capaz de enamorar a la opinión pública de los beneficios de la libertad o van a ser seguidores de encuentra de opinión pública? Si van a ser lo segundo, poco importan sus convicciones si en la práctica nunca llegan a ver la luz.

El Pro hace años que se viene preparando para la presidencia del país. Y hace años que vengo escuchando que el Pro no se comporta como realmente piensa. Sigo esperando que el Pro se comporte como supuestamente piensa. No hace falta ser liberar para eliminar el cepo cambiario ni ser más republicanos que el Peronismo.

Si el Pro realmente es liberal, como varios sostienen, aún faltan expresiones y hechos que vayan inequívocamente en esa dirección. ¿Nos vamos a pasar la entera presidencia esperando que el Pro muestre su liberalismo económico, para luego decir que no pudieron dada la opinión pública y que tiene que seguir guardando sus convicciones para ganar las nuevas elecciones? Mis opiniones sobre el Pro (positivas y negativas) se basan sobre hechos y dichos, no sobre lo que deseamos que el Pro sea pero, por el momento, no parece serlo. Mis criticas también van en el sentido de “ojalá estas expresiones no sean representativas de lo que viene.” Dejo la puerta abierta que mis críticas se demuestren erradas por hechos concretos en el futuro cercano.

El Pro, a mi juicio, no es un partido liberal, es un partido que se basa en la “calidad de gestión”, como tener empresas públicas bien administrada (por ellos, claro), en lugar de empresas privadas que compitan en un mercado abierto. A modo de ejemplo, el Pro va intentar privatizar (o cerrar) Aerolíneas Argentinas e ir a una política de cielos abiertos, o van a gestionar “eficientemente” Aerolíneas Argentinas sin una política de cielos abiertos. Como partido liberal que supuestamente es, van a intentar convencer a la opinión pública o seguirán lo que los resultados de encuestas de opinión. Insisto, no cuestiono por ejemplo que dada la opinión pública hoy privatizar no sea viable, sólo digo que no veo indicios en el Pro/Cambiamos de al menos ir en esa dirección.