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EA IINacido en Brombauer, Westfalia, Alemania, en 1922, Hans F. Sennholz recibió los grados de la Universidad de Marburg (1948) y Cologne (Ph.D. 1949) antes de viajar a los Estados Unidos y recibir en 1955 un Ph.D. en economía de la Universidad de Nueva York, donde estudió bajo la dirección de Ludwig von Mises.

Sennholz fue profesor de economía y presidente del departamento de economía de la Grave City College desde 1956 hasta retirarse en 1992, cuando se convierte en Presidente de la Foundation for Economic Education (FEE), cargo que ejerce durante cinco años.

Ha recibido numerosos premios y ha obtenido dos doctorados honorarios. Es autor de muchos libros en inglés y alemán, y de más de 500 artículos en economía, además de haber traducido a varios clásicos austríacos. También sirvió como profesor adjunto del Mises Institute.

Su website es www.sennholz.com

AEN: Una parte importante de sus escritos se concentra en cómo aplicar la teoría austríaca a las crisis financieras, sea en la Alemania de entreguerras, o en Japón hoy.

SENNHOLZ: De hecho, estoy trabajando en un artículo sobre la recesión japonesa, la cual ha persistido durante unos diez años. Es increíble. Es erróneo afirmar que las recesiones son causadas por insuficiencia de la demanda agregada o cualquier otra explicación que se ofrezca. Sólo la teoría austríaca del ciclo económico explica el fenómeno y nos provee de importantes recomendaciones. Como explicó el Profesor Mises, el ciclo económico comienza con la fase del boom, cuando las autoridades monetarias expanden el crédito fiduciario y bajan las tasas de interés. Esto distorsiona la estructura de la producción económica. Al principio, genera una sobre-inversión en el sector de bienes de capital, causando una suba en el precio de los mismos, mientras la producción en los bienes de consumo es necesariamente abandonada. Pero el boom de inversión está destinado a acabarse debido a la ausencia de ahorro real. Cuando los márgenes de ganancia se reducen, la industria de los bienes de capital entra en recesión. Este es el período de reajuste, cuando la mala-inversión es liquidada.

AEN: En Japón entonces, la historia empieza con el boom de los años 1980.

SENNHOLZ: Exactamente. Bajo la oscura mirada del gobierno, el Banco de Japón bajó su tasa de interés y expandió el crédito. Cuando la burbuja estalló en 1990, los políticos enfrentaron la opción de permitir que la recesión tome su propio curso o intentar volver a reflotar el sistema. Ellos escogieron sostener al sistema.

Los japoneses se equivocaron trágicamente, siguiendo las recetas Keynesianas a lo largo de los años noventa, promulgando un paquete de estímulo después de otro, corriendo los vencimientos de la deuda pública, y negándose a permitir que el reajuste tome su curso.

La ausencia de inflación de precios en Japón se debe a lo que muchos economistas llaman la “declinación de la velocidad de circulación del dinero” –o en otras palabras, las personas se aferran a su dinero. Los ahorros han estado subiendo, pero el gasto no. Aumenta la demanda de dinero y los precios de los bienes bajan. Entretanto, el gobierno gasta los ahorros de la gente financiando proyectos de trabajos públicos y absorbiendo el déficit.

AEN: Durante la recesión americana, los economistas han recomendado la misma receta.

SENNHOLZ: Sí, muchos economistas están aclamando las alabanzas del gasto gubernamental. Desde Keynes, ellos han aceptado incondicionalmente que el trabajo del público promueve el empleo, imparte la estabilidad, y aumenta el Sennholzingreso nacional. De acuerdo con este punto de vista, el gobierno toma una connotación mágica y de color. Ya no es ningún legislador, regulador, ni recaudador de impuestos, sino una fuente de gracia y bondad, virtud y bienestar. En cierto sentido, se lo considera como un Dios en la tierra.

Logramos la mayor claridad simplemente cambiando las condiciones que nosotros utilizamos. Podemos hablar de recaudadores de impuestos, policía, jueces, y carceleros en lugar del gobierno. Las personas siempre están pidiéndole al gobierno que haga las cosas, pero al mismo tiempo no querrían que los recaudadores de impuestos, policía, jueces, y carceleros tuvieran más poder sobre sus vidas y su propiedad. Usando el lenguaje más preciso esto nos ayuda a refutar las nociones y teorías de que el gobierno es el responsable de nuestro bienestar económico.

La expansión crediticia y la inflación son un robo. Toman la propiedad de millones de individuos confiados y enriquecen a los políticos. No llevan a la recuperación económica. Las consecuencias inevitables son precios crecientes y distorsiones económicas. Pero cuando se vuelven visibles, los oficiales gubernamentales niegan cualquier responsabilidad; en cambio, se presentan como los luchadores de los problemas que ellos mismos crearon.

AEN: Y los problemas persisten.

SENNHOLZ: Claro. La expansión del crédito fiduciario –esto es, el crédito sin respaldo- no proporciona una solución. Japón es un buen ejemplo. Revela el fracaso de la economía Keynesiana. Lo que Japón necesita es un período de honrado reajuste con muchas instituciones financieras que enfrentan las consecuencias de sus errores. El Banco de Japón debe excluirse de extender o contraer la cantidad de dinero. El volumen de su crédito debe congelarse el día de la reforma. Esto indudablemente incitaría a una crisis financiera y revelaría la magnitud de la mala-inversión.

En el pasado, esto habría llevado a una profunda depresión. Pero en el inmenso mercado de capital global, no necesitamos llegar a esto. Las instituciones financieras japonesas tienen acceso a mercados mundiales de capital que están listos para servir a las reformas de recuperación. Para estar seguros, esta solución será denunciada por muchos economistas y comentaristas, sin embargo es el camino correcto, la única solución viable.

AEN: Entonces, ¿no hay necesidad de diez o más años de depresión?

SENNHOLZ: Para nada. De hecho, los Estados Unidos sufrieron una depresión de 1920 a 1921, pero se recuperó en sólo doce meses. Claro, esto ocurrió mucho tiempo antes de la economía keynesiana, el gasto deficitario, u otras políticas diseñadas para neutralizar la depresión. Ésta fue la última depresión en la que los genuinos ajustes de mercado fueron permitidos.

Hoy, Estados Unidos está luchando por la presente recesión con nuevo gasto y cortes en las tasas de interés. Afortunadamente, un ajuste real está teniendo lugar a pesar de todas estas políticas. Vemos que el gobierno falla día a día.

Mientras las políticas federales crean los nuevos desequilibrios, las pérdidas corporativas señalan la recesión y fuerzan el reajuste. Ambas fuerzas trabajan a su manera al mismo tiempo. Veremos qué prevalecerá al final.

AEN: ¿Qué nos puede decir sobre el caso de la Argentina?

SENNHOLZ: Tengo un interés especial en Argentina porque unas dos docenas de mis estudiantes viven allí. Algunos son profesores; uno es un legislador. Ellos estudiaron conmigo en la Grave City College. Hablé dos veces en Argentina, una vez como una voz introductoria y otra vez como un portavoz público en la Bolsa de Valores de Buenos Aires. Estoy seguro que mis estudiantes constituyen allí una pequeña minoría intelectual en un océano de colectivismo. Estoy seguro que ellos se entristecen por el declive de su país.

En Argentina, el gobierno obviamente destruyó el sistema monetario. Aunque tuvo un dinero estable por un corto tiempo, el gobierno lo saboteó ejecutando grandes déficit que consumieron las reservas en dólares. Esto llevó al estancamiento y al desempleo.

El sistema bancario permitió los depósitos en dólares y los préstamos se basaron en ellos. Pero los dólares que se suponían respaldaban el peso fueron gastados y los depósitos bloqueados por el gobierno. Siempre incapaz de equilibrar su presupuesto, el gobierno volvió a imprimir pesos que pronto tumbaron alrededor de un 50 por ciento del mercado abierto. Las políticas gubernamentales fueron de mal en peor.

AEN: En agosto de 2000, escribiendo para el website del Mises Institute, usted dijo que se necesitaban grandes reajustes en el mercado accionario, y también llamó la atención sobre la vulnerabilidad de las corporaciones americanas quienes sostenían miles de millones y billones en derivados.

SENNHOLZ: Sólo mirando los principios, era claro que la burbuja no podía durar. Un reajuste era inevitable. La Reserva Federal siempre nos convence que tiene el poder para prevenir una recesión dolorosa. Pero habiendo generado la fase del boom con dinero y crédito fácil, un reajuste no puede evitarse.

AEN: ¿Por qué el boom pegó tan fuerte sobre la industria de alta tecnología de EE.UU.?

SENNHOLZ: El dinero sólo siguió inversiones que parecían muy excitantes en el momento. Era una burbuja de entusiasmo apoyada por el dinero fácil. Había promotores, banqueros, y especuladores con las expectativas salvajes de ganancias futuras que no podrían apoyarse hacia el largo plazo. La Reserva Federal juega un papel importante, pero no debemos pasar por alto la función del banco que presta e incluso las políticas de entidades financieras, no bancarias, que estaban tomando demasiados riesgos. Estas instituciones permitieron expandir el crédito más allá de lo que el mercado podría apoyar en la realidad. Todo esto llevó a un pequeño cambio en las condiciones del mercado, y al boom comentado.

En cuanto a la respuesta de Greenspan, creo que hizo exactamente lo que podríamos esperar que hiciera. Desde 1924 cada presidente de la Reserva Federal ha intentado prevenir la recesión bajando las tasas de interés. Después de la caída de la bolsa de valores de 1929 y a través de la Gran Depresión, la Reserva Federal bajó sus tasas de interés ocho veces. Durante la recesión de 1973 a 1975, bajó las tasas seis veces. Bajó las tasas en 1945, 1953, 1970, y 1990, y todavía la economía continuó cayéndose.

Lo mismo puede decirse sobre las reducciones de la tasa de interés de 2001 y 2002. Las reducciones de la tasa de interés nunca funcionan. Si logramos salir de la recesión y nos movemos al crecimiento económico, será debido a ajustes que han tenido lugar a pesar de los esfuerzos de la Reserva Federal por anticiparlos.

AEN: Dado el bust, es notable cómo el dólar ha permanecido fuerte en los mercados internacionales.

SENNHOLZ: Es muy importante recordar que el dólar es ahora el dinero de reserva del mundo, jugando el rol que alguna vez tuvo el oro. Esta es la razón de por qué no hemos visto una inflación de dos dígitos. También, la Reserva Federal ha sido más responsable de lo que fue en los años setenta. Tomó diez años hasta que el Patrón Oro se terminó, pero el dólar asumió finalmente este dominio internacional.

Por supuesto, no es un dinero legítimo, pero es el dinero mundial. Esto es posible porque EE.UU. es la primera economía, incluso en recesión. Esto significa que la política monetaria americana tiene un gran efecto en las condiciones económicas mundiales. Al mismo tiempo, en China, América Latina, y Japón, todos estamos acumulando dólares americanos. Esto elevó la demanda de dólares manteniendo los precios en jaque.

AEN: ¿Es esta una condición permanente?

SENNHOLZ: Existe una tendencia natural en la economía mundial de gravitar hacia una moneda, pero existe la posibilidad de que el euro empiece a competir para ocupar ese papel. Por ahora, el euro no ha ido a ninguna parte. Los gobiernos están inyectando dinero subterráneo en forma de monedas nacionales. Esto está causando abundancia de francos y de marcos alemanes lo cual está deprimiendo el euro.

Muchas personas que comercian en negro enfrentan las alternativas de confesar, arrepentirse o pagar los impuestos al ingreso con intereses y penalidades, o arrastrar a los guardias fronterizos y funcionarios de aduanas a la manera de Suiza.

Si los agarran en posesión de ahorro con el dinero que no pagaron de impuestos, entonces son despojados de su dinero, además de pagar un 6 por ciento en intereses y una multa del 50 por ciento que normalmente suman la confiscación. A los oficiales gubernamentales les gusta llamarlo “la justicia del nuevo euro”; para los economistas es simplemente otra ruptura costosa del orden del mercado. Estas políticas han dañado la transición seria al euro.

AEN: Usted ha escrito que el euro tiene algunos beneficios sobre las monedas nacionales.

SENNHOLZ: Sí, los tiene. Los costes asociados con el intercambio de monedas se redujeron, y es más fácil de comparar precios y costos a través de las fronteras nacionales. Hay muchos beneficios sobre esto. El problema es que el dinero es un dinero fiat y una creación política. Al contrario de la norma del oro, no es un fenómeno del mercado. Todas las expectativas sobre el euro tienen que ser consideradas a la luz de ese hecho.

AEN: ¿Qué elementos harían de una reforma una reforma monetaria ideal?

SENNHOLZ: La meta debe ser negar al gobierno todas las prerrogativas en materia monetaria. El gobierno no debe tener ningún derecho especial ni privilegio en el mercado de dinero. Las leyes monopólicas deben rescindirse. Ellos dictan qué dinero será legal, pero en una economía de mercado, no hay necesidad de que el gobierno especifique en qué moneda pueden escribirse los contratos o incluso en ninguna forma pueden limitar la libertad de contrato.

Relacionado con esto, ambos la banca central y el monopolio compulsivo de la moneda deben abolirse. Los bancos centrales sirven a los bancos comerciales. Les permite que expandan el crédito al límite de sus reservas, y además de ser necesario les proporciona nuevos excesos de reserva en cantidades cada vez más grandes. En cuanto a la moneda, su monopolio fue el primer paso hacia el control del gobierno sobre el dinero, por lo que su levantamiento es esencial para la restauración de la libertad monetaria.

AEN: ¿Cuáles es su opinión respecto a la controversia de la globalización en general?

SENNHOLZ: No se cuestiona que el volumen de comercio global ha aumentado dramáticamente, un 6 por ciento anual a lo largo de muchos años, y que ahora excede los 5 billones de dólares por año. Las transacciones de intercambio extranjeras exceden 1.5 billones de dólares por día. La razón para esta apertura de mercados es en general la liberalización y específicamente la reducción de las barreras aduaneras. Ésta ha sido una maravillosa tendencia para toda la humanidad. Pero todavía están aquéllos que denuncian y difaman a cualquier involucrado. Las protestas masivas contra el comercio libre son populares en todo el mundo.

Muchos de estos protestantes son irrelevantes y persiguen obviamente el interés propio. Pero no creo que podamos dejarlos de lado completamente. Deben oponerse a los hechos. La corporación global necesita hoy intelectuales defensores más que nunca. Necesitamos explicar que las corporaciones internacionales pagan salarios más altos que otras opciones de empleo en el mundo en desarrollo. La globalización económica está sirviendo las necesidades humanas mejor que los gobiernos o que los organismos internacionales.

Los protestantes gustan apuntar al FMI y al Banco Mundial por hacer toda clase de cosas, como forzar a los políticos en el Tercer Mundo a vivir con los medios que éstos le proveen.

En realidad, esta gente no comprende que la maldad del FMI es totalmente diferente. El FMI no es una herramienta del capital, sino de los gobiernos. Permite la corrupción gubernamental que de otra manera entraría en bancarrota para continuar operando.

El problema no es que estos organismos sean tacaños como los protestantes demandan, sino que proliferan con el dinero ajeno.

El comercio doméstico no necesita un FMI, ni tampoco el comercio internacional. Lo que funciona dentro de un país también funciona fuera de él. Libre comercio y liberalización económica debería ser el Standard a través del cual juzgamos todas las preguntas de la globalización. Si los anti-globalización tienen éxito en sus propuestas, provocarán los efectos opuestos a los que claman desear.

AEN: ¿A cuántos estudiantes cree que ha enseñado economía austriaca a lo largo de los años?

SENNHOLZ: En un período de 36 años enseñando en Grove City, estimo que quizás a unos 10.000 estudiantes. Siempre tuve clases numerosas de 100 a 150 alumnos. La mayoría de los estudiantes provenían de un ambiente intervencionista. Muy pocos venían a mí porque sabían lo que enseñaba. Por lo tanto, lo tomas como se encuentren y despacio los guías hacia la luz del liberalismo. Siempre tuve cuidado de ilustrar la teoría económica con continuos ejemplos del mundo real. En Grove City, siempre preferí enseñar a los alumnos más jóvenes. Sus mentes se encuentran abiertas y listas para el nuevo conocimiento. Están ansiosos por aprender. Los alumnos mayores me trastornarían, porque les habría enseñado antes pero me frustraría por todo lo que habrían olvidado.

AEN: También ha sido extremadamente popular en el circuito de conferencias.

SENNHOLZ: Si, he dado más de 100 lecturas públicas a asambleas y clubes. Volaba mi propio avión, un Grumman Tiger, de costa a costa por estos compromisos. Soy un piloto con licencia desde los 16 años de edad.

AEN: Como profesor, ¿qué textos utilizaba?

SENNHOLZ: Utilicé los Principios de Economía de Menger por muchos años. El texto es simple y claro. A veces algunos profesores me preguntaban por qué utilizaba un libro con 100 años de antigüedad en el primer año de economía. Siempre decía que la economía era como la filosofía; no tiene edad. Estamos lidiando con los principios de la acción y la lógica, y esos no cambian. Además de Menger, también utilizaba libros y ensayos de Mises. Por supuesto, también he utilizado Economía en una Lección de Hazzlit. En algunas ocasiones usaba La Acción Humana pero frecuentemente salteaba la primera sección de epistemología porque los alumnos no estaban listos para ella.

AEN: ¿Cuándo estudio con Mises?

SENNHOLZ: Formalmente, de 1950 a 1955, cuando recibí mi Ph.D. Fui el primer Ph.D. de Mises y soy el mayor de los alumnos sobreviviente de Mises en los Estados Unidos. Debe haber algunos sobrevivientes en Austria; no lo se. Vine a los Estados Unidos en 1949. Ya había obtenido un Ph.D. en Alemania, pero estaba buscando una universidad para continuar mis estudios aquí. Me fijé en Columbia y otras, pero luego descubrí que Mises se encontraba enseñando en la Universidad de Nueva York. Entonces supe exactamente que fue lo que debía hacer. Estaba familiarizado con Mises por mis estudios en Alemania. En particular, había estudiado La Teoría del Dinero y del Crédito, pero no conocí el alcance total de la economía misiana hasta la publicación de La Acción Humana y el comienzo de mis clases.

AEN: ¿Que fue lo que inicialmente te llevó a la obra de Mises?

SENNHOLZ: Antes que a Mises, leí a Wilhelm Röpke. Solía escribir columnas en periódicos. Mostró el camino hacia la luz, pero sólo avanzó hasta el 90 por ciento del camino. De Röpke a Mises había un pequeño paso.

AEN: Usted tradujo Notes and Recolletcions de Mises.

SENNHOLZ: Sí. Luego del fallecimiento de Mises, la Sra. Mises se me acercó y me pidió que tradujera el manuscrito. Lo había escrito al poco tiempo de haber llegado a los Estados Unidos y había especificado que no debía ser divulgado hasta su muerte. En su mayoría, son memorias profesionales y filosóficas, pero el libro también muestra el gran pesar que sintió por los trágicos eventos en Austria. Es algo que podía entender pero que nunca experimenté personalmente. Cuando Mises llegó a los Estados Unidos, era prácticamente desconocido para los economistas americanos. Es un hecho triste que sólo unos pocos economistas americanos puedan actualmente leer lenguas extranjeras. La Teoría del Dinero y del Crédito de Mises no fue traducido recién hasta 1934. Para entonces, ya era demasiado tarde para prevenir el desastre económico de la depresión. En la entusiasta recepción que se dio a la revolución keynesiana, las explicaciones de Mises fueron simplemente ignoradas. Así como la barrera idiomática aisló al mundo Anglo-Americano del pensamiento externo, los austríacos se encontraron aislados del mundo por su filosofía e individualismo metodológico. Su rechazo intransigente al estatismo, positivismo y cientismo los apartó de la fraternidad económica. Mises sirvió como profesos no pago en Estados Unidos por 24 años. Además, se encontraba rodeado de colegas que encontraban su espíritu liberal clásico extraño y molesto. Mises es un ejemplo de que la verdad de un gran hombre no puede ser dominada por exilios, ni cambio de ambiente, ni barrera idiomática, ni ningún otro tipo de desventaja.

AEN: ¿Qué tan bien conocía a Mises?

SENNHOLZ: Siempre tuvo un trato amigable cuando viajábamos juntos por conferencias, y de hecho, terminé viendo en él algo así como una figura paterna. Su esposa, Margit, más tarde fue la madrina de nuestro hijo. Ella era siempre consciente de los cumpleaños y otras conmemoraciones por el estilo. En 1955 y 1956, mi esposa y yo produjimos el Mises Festschrift, On Freedom and Free Enterprise. Se lo presentamos el 20 de febrero de 1956, en el cincuenta aniversario de su doctorado. También contribuí en otorgar el primer doctorado honorario de Mises, por la Grove City Collage. Por supuesto, ambos éramos miembros de la Mont Pelerin Society. Fui uno de los primeros miembros de la segunda generación que no pertenecían al grupo fundador. Años más tarde, cuando Mises tenía 90 o 91 años de edad, fui invitado a la Foundation for Economic Education como expositor. Mises iba a estar presente, por lo que estaba muy ansioso. Estudié y me preparé por varias semanas. ¡Estaba tan aliviado! ¡Podía hablar sin miedo! Mises siguió asistiendo luego de sus problemas de audición. Acabo de pasar mi cumpleaños ochenta, el ejemplo de Mises me inspira. Los grandes hombres entre nosotros se retiran sólo cuando la muerte los llama. La edad no depende de los años, sino de la actitud y la salud. El camino para seguir produciendo es una parte importante de la longevidad. Mises definitivamente tenía esto.

AEN: Es un movimiento mucho mayor hoy que en aquellos días.

SENNHOLZ: Hubo un tiempo en el que muy pocos tomaban la posición libertaria. Hoy, hay varios miles. Los jóvenes de hoy no conocen mucho sobre nosotros, los mayores, y eso es natural. Lo noto en mi propia universidad. Me retiré en 1992, y hoy día no conozco más de la mitad del profesorado.

AEN: ¿Cómo es que llegó a adquirir los papers de Mises para la biblioteca de Grove City?

SENNHOLZ: Al poco tiempo del fallecimiento del Dr. Mises, la Sra. Mises estaba interesada en vender la biblioteca de Mises, que consistía en unos 5000 a 6000 volúmenes. Me pidió si podía arreglar para que Grove City adquiera la colección. Sin embargo, sabía que la biblioteca poseía libros principalmente en alemán, francés e italiano –idiomas que los estudiantes de Groce City no podían leer. Por lo tanto, sugerí a la Sra. Mises que ofrezca la biblioteca a la escuela de artes liberales de la Universidad de Nueva York. Ella hizo la oferta, pero la Universidad de Nueva York dijo que iba a integrar todos sus libros en su propia colección de idiomas extranjeros. A la Sra. Mises no le gustó la idea. Entonces, George Roche de Hillsdale Collage se acercó. Compró la biblioteca –aunque seguramente los alumnos de Hillsdale no podrían leerlos tampoco. Los libros se encuentran ahora guardados. Luego, la Sra. Mises se me acercó con los papers, y Grove City los adquirió. Los papers son muy interesantes, una mina de oro para los estudiantes correctos. Tengo la sospecha, por cierto, que algunos papers han desaparecido.

AEN: Usted se retiró como profesor en 1992, pero definitivamente no del trabajo. De hecho, ese mismo año, tomó un tremendo desafío como presidente de la Foundation for Economic Education (FEE).

SENNHOLZ: FEE se encontraba en una situación financiera en extremo precaria, perdiendo un millón de dólares por año. Los contadores estaban tan seguros de que FEE no iba a sobrevivir el año, que ya no retenían los impuestos a la renta porque asumían que los impuestos pagados iban a tener que ser devueltos. Inmediatamente luego de asumir, hice un corte drástico de costos. Para marcar el ejemplo, corté mi propio salario a la mitad, y luego nuevamente a la mitad, hasta que el presupuesto de FEE quedó balanceado. Hice todo lo posible para desarrollar “ingresos salariales” por ventas y honorarios ganados por el personal de FEE. En el lapso de un año, los números de FEE estaban en negro. Esto hizo posible que FEE festejase su cincuenta aniversario en 1996, con el antiguo Primer Ministro Británico Margaret Thatcher como oradora principal. Cuando me retiré cinco años después, a la edad de 75, el Board of Trastees de FEE me votó como Presidente Emérito.

AEN: ¿Está escribiendo sus memorias?

SENNHOLZ: De hecho, ya lo he hecho. Hay 400 páginas guardadas. No son para publicación, pero mi hijo, el hombre detrás de Libertarian Press, está muy ansioso por poner sus manos en esas páginas. Hablo de haber estado en la guerra y haber sido piloto de combate y de todos mis años de investigación y educación. El foco es biográfico, no filosófico.

AEN: ¿Cuánto tardó en traducir la obra de Eugen von Böhm-Bawerk?

SENNHOLZ: Generalmente traducía dos páginas por día, todos los días, lo que me llevaba unas dos horas. Tomó un año para cada volumen de Capital e Interés que traduje. Como profesor, estuve muy agradecido de recibir pago por página. Normalmente, los traductores trabajan desde una lengua extranjera hacia su idioma nativo. Yo hice al revés, y estoy muy orgulloso de ese hecho. En Alemania, tuve ocho años de francés, cinco años de latín y tres años de inglés, y ese entrenamiento probó ser muy útil. El proyecto Böhm-Bawerk fue iniciado por Fredrick Nyemeyer, un eminente hombre de negocios americano de la misma generación que Mises. Nyemeyer sirvió en el directorio de varias compañías y era entusiasta del trabajo de Mises. Nyemeyer también fue el fundador del Libertarian Press, que trabajó para mantener los escritos austríacos impresos. En una ocasión se acercó a Mises y le preguntó que podía hacer. Mises le dijo: publica todos estos libros austriacos en inglés, con tu propio dinero. Nyemeyer fácilmente estuvo de acuerdo. Era un verdadero caballero.

AEN: Respecto al nombre Libertarian Press: ¿Se encontraba la palabra “libertarian” en circulación en los años 50?

SENNHOLZ: No, no lo estaba, así que Nyemeyer se adelantó a esto también.

AEN: Ha escrito en contra de la Escuela del Supply Side (“del lado de la oferta”). Ellos parecen estar activos nuevamente.

SENNHOLZ: Lo se. Frecuentemente recibo emails de ellos. Escribí alrededor de diez páginas en mi libro Money and Freedom (1985). Tengo dos objeciones básicas a la escuela “del lado de la oferta”. Primero, mientras se encuentran a favor de un recorte de impuestos, no llaman a un recorte del gasto. El verdadero peso del gobierno es el gasto. Los impuestos sólo son un método de financiación. El consumo de riqueza y recursos tiene lugar a través del gasto. Las políticas de Reagan eran de oferta, y terminaron creando enormes deudas y déficits. Mi otra objeción tiene que ver con lo que ellos llaman patrón oro. Sin embargo, lo que ellos defienden no es un verdadero patrón oro. Ellos quieren la oferta monetaria administrada con un ojo en el precio del oro, pero la propuesta básica sigue siendo de administración monetaria. Ellos aceptan el sistema de control de gobierno sobre la moneda en su totalidad.

AEN: También ha sido crítico de la Escuela de Chicago.

SENNHOLZ: Debemos apreciar, por supuesto, el efectivo desafío que la Escuela de Chicago presentó a los Keynesianos. Pero hace treinta años, predije que la alternativa de Chicago no iba a ser durable intelectualmente. Dije que estaba construida sobre las arenas movedizas del análisis macroeconómico, que malinterpretaba el ciclo económico, y que proponía una prescripción de política intrínsicamente inflacionaria que hacía al gobierno el guardián de nuestro dinero. El tiempo ha demostrado todo esto.

AEN: Su crítica también va al corazón de la metodología económica.

SENNHOLZ: No podemos ignorar que lo quenal del arttorizaciriu sitio web, el dction en ecirotestantes demandan, sino que son profligate como el dinero ajeno.e separa a la Escuela de Chicago de la Escuela Austríaca en todos los temas es la epistemología. Estas diferencias dejan sus marcas en varias teorías económicas, particularmente en la teoría monetaria. La Escuela de Chicago posee variantes del positivismo lógico; el punto de vista austríaco ve el conocimiento monetario a luz de una teoría general del conocimiento humano, llamada praxeología. La Escuela de Chicago busca conocimiento del cual la experiencia es parte del contenido. El “positivismo” económico del Profesor Friedman comprende descripciones de la realidad económica, que supuestamente provee las herramientas necesarias para la predicción. Los desacuerdos usualmente son sobre predicciones respecto a los efectos de las políticas que buscan ciertos logros determinados. Los economistas austríacos ven la economía desde un punto de vista totalmente distinto –como una rama de la praxeología, que es puramente teorética y sistemática. Sus doctrinas no son derivadas de la experiencia, sino que son a priori como los de la lógica y la matemática, y anteceden a cualquier comprensión de hechos y eventos económicos. La economía no es “cuantitativa” y no mide los actos humanos, dado que no hay constantes en las preferencias y elecciones individuales. Los economistas austríacos no buscan mejores técnicas de medición porque se dan cuenta de su futilidad en el plano ontológico. Es estudio estadístico en los eventos económicos ofrece interesante información histórica de hechos no repetibles, pero no provee información que sea universalmente válida. No posee el material del cual las teorías económicas se construyen, no permite hacer predicciones de eventos futuros.

AEN: ¿Cuáles son las diferencias con el dinero en sí?

SENNHOLZ: Para la Escuela de Chicago, el fin último del dinero es servir como unidad de medida del valor. Para los austríacos, la moneda es el bien con mayor grado de comercialización. Nunca se encuentra “ocioso”, ni en “circulación”. Siempre se encuentra en posesión o bajo el control de alguien. La demanda de dinero se encuentra sujeta a las mismas consideraciones a las de todos los otros bienes y servicios. Las personas trabajan o renuncian al disfrute de bienes y servicios con el fin de adquirir dinero. También, la teoría cuantitativa del dinero entendida desde el punto de vista de los economistas austriacos es meramente otro caso de la teoría general de demanda y oferta. Los austriacos rechazan la teoría cuantitativa del dinero de los monetaristas como una manifestación de pensamiento holístico y como una herramienta de intervención gubernamental.

AEN: Nunca ha huido de temas de moral cuando discute de economía.

SENNHOLZ: Creo firmemente que la Buena moral es la base del orden de propiedad privada. Las leyes morales confirman la dignidad y responsabilidad individual. Piense en los diez mandamientos: No robarás, no matarás, no codiciarás, no dirás falso testimonio. Estos son los fundamentos básicos de una sociedad pacífica y un sistema económico productivo. El orden de la propiedad privada descansa en veracidad, confianza y cooperación voluntaria. En un mercado libre, un hombre de negocios que engaña a sus clientes los perderá. Si maltrata a sus proveedores, se rehusarán a venderle. Si abusa de sus trabajadores, se irán. Del mismo modo, la pobreza y miseria económica fluye de un código moral que es hostil a la producción económica. No puede haber prosperidad donde el robo y pillaje son comunes, donde la propiedad privada es confiscada, expropiada, tomada, bloqueada, o tomada vía impuestos por la autoridad política. Una sociedad que es manejada por la envidia y la codicia esta destinada a ser una sociedad pobre. El aparato de gobierno puede ser utilizado para redistribuir el ingreso y la riqueza de acuerdo al dictado de los envidiosos. Las personas industriosas pueden ser forzadas a cargar con el costo de los programas de transferencia y enfrentar los costos del vicio y el crimen. La envidia y la codicia son el suelo fértil en el que el vicio y el crimen crecen y prosperan. Las ideas morales son esenciales para el bienestar de la humanidad. Es por eso que considero esencial que los economistas se refieran a estos temas.

AEN: Dado su punto de vista, debe preocuparse por el sistema educativo.

SENNHOLZ: Es difícil avanzar económicamente si las voces de la educación difaman infatigablemente la propiedad privada y el capitalismo. Políticos y reguladores han aparecido en el escenario educativo recientemente, con el crecimiento del Estado omnipotente. En los Estados Unidos, esto sucedió a mediados del siglo XIX, cuando el reclamo de que el Estado tenía el derecho de insistir en la educación universal fue por primera vez elevado. La idea era que todos se beneficiarían de la educación de sus compatriotas.

AEN: Esto es indudablemente cierto.

SENNHOLZ: Si, pero esto no da el derecho a los políticos de usar el poder de coerción del Estado para forzar el programa educativo. Todo uso de fuerza de un individuo contra otro es inmoral, y es especialmente equivocado cuando es perpetrado por agentes del Estado. Es aún peor cuando la educación impartida por el Estado difiere de la buscada por padres y niega las bases de una buena educación. Como padres individuales, no podemos pensar en tomar la propiedad de nuestros vecinos para financiar la educación de nuestros hijos. Pero como miembros de una sociedad política, no pensamos nada de cobrar impuestos y gastarlos para que nuestros hijos puedan recibir una “buena educación”. Del mismo modo, creemos que es malo robar de viudos y huérfanos, y así y todo, como miembros de un cuerpo político, no dudamos en confiscar la herencia a través de impuestos y forzar a las personas a rendir su bienestar a expensas de la recaudación impositiva. Es como si tuviésemos dos almas en nuestro cuerpo: uno que intenta vivir con los principios Judeo-Cristianos, y otro que ama el robo y pillaje, especialmente mediante el voto de la mayoría.

AEN: ¿Qué piensa del homeschooling?

SENNHOLZ: Justo esta mañana, estaba dando clase en historia económica de Norte América a mis nietos, de 9 y 11 años, que están siendo educados bajo este sistema. Hoy, hablé sobre la política de subvención de tierras de Estados Unidos. Mis nietos son norteamericanos, pero ambos son fluidos en chino, que les fue enseñado por su tutor. Todo esto es muy excitante. Esta opción educativa no era siquiera una opción treinta o cuarenta años atrás, pero la proliferación de este sistema y escuelas privadas refleja el fracaso del sistema público de educación.

AEN: Con todos sus recientes escritos, debe estar llegando a una audiencia mayor que en años anteriores.

SENNHOLZ: Si, gracias a Internet. En los viejos días, solía vender mis artículos a journals, y sumaba un ingreso. Hoy, llego a millones de personas en diversos idiomas, pero ninguno me paga. Pero estoy muy contento de que aun puedo enseñar.

AEN: ¿Qué sugerencia daría a los jóvenes profesores austriacos?

SENNHOLZ: Si desean dedicar su vida a impartir conocimiento, tomen una universidad de su elección y dedíquenles su vida a ella. Si se quedan en ella, pueden cambiar el sabor y color de una institución de aprendizaje. Muchos jóvenes profesores, sin embargo, están más preocupados por su carrera profesional, y terminan cambiando de institución todo el tiempo, yendo de lugar en lugar. No se puede tener un impacto de esa manera. Si desean tener un impacto, deben dedicarse a un solo lugar. También, no se comporten como el típico profesor, que desea menos horas, clases más pequeñas, y un mayor salario. Se comportan como miembros de un sindicato. Esas demandas terminan destruyendo al departamento. También los van a volver irrelevantes como profesores y pensadores. Tienen que intentar llegar a todos los alumnos posibles de modo de obtener un mayor impacto. También recomendaría a los jóvenes profesores buscar las mejores universidades, que es donde encontrarán los líderes de la próxima generación. Todos tenemos mucho trabajo por hacer.

AEN: ¿Cuál es su opinión sobre el futuro de la libertad?

SENNHOLZ: Soy muy optimista. En todo el mundo ha habido una tendencia a mejorar las condiciones de vida, gracias a la globalización y el libre mercado. Desde China a Latinoamérica, y hasta Rusia, el mundo se está moviendo en nuestra dirección. Muchos jóvenes de hoy son todavía demasiado jóvenes para recordar los tiempos cuando el control gubernamental era la única tendencia y veíamos los resultados de mayor pobreza y sufrimiento humano. Eso ha comenzado a cambiar. Al mismo tiempo, sin embargo, los gobiernos también están creciendo. Por lo que estas tendencias no van por una calle de una sola dirección. Sin embargo, debemos tener confianza, porque la ley de la naturaleza está de nuestro lado. La intervención económica seguirá fallando produciendo costos en nosotros y haciendo todo menos eficiente. Los políticos y burócratas continuarán intentando porque hay muchas personas de quien beneficiarse. Van a mantenerse en estos métodos hasta el final. Incluso en la actualidad, siguen intentando que el socialismo funcione. Con este panorama, Mises fue básicamente pesimista sobre el futuro de la libertad. El era un trabajador duro, y nunca bajó los brazos, pero no creía que fuéramos a llegar tan lejos como lo hemos hecho. Pero nuestro movimiento está creciendo y la libertad se encuentra en marcha. Ese es el por qué soy básicamente optimista sobre el progreso de la humanidad.

* Publicado originalmente en la Austrian Economics Newsletter, volumen 22, número 1, primavera de 2002. Permiso otorgado por el Ludwig von Mises Institute para traducir al español y reproducir en el volumen II del libro “La Escuela Austriaca desde Adentro”, Unión Editorial, Madrid, 2011. Traducido por Nicolás Cachanosky y Adrián Ravier.