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La_EA_desde_AdentroJesús Huerta de Soto ha obtenido un MBA en la Universidad de Stanford y dos doctorados, uno en Derecho (1984) y otro en Ciencias Económicas y empresariales (1992), ambos en la Universidad Complutense de Madrid. En la Facultad de Derecho de esa misma casa de estudios ejerció como catedrático de economía política desde 1979, función que hoy cumple en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, donde además ha logrado desarrollar un departamento totalmente austríaco. De hecho, bajo este mismo departamento y en un intento por expandir estas ideas en España, ha logrado crear el Master Oficial en Economía Austríaca, el que recibe decenas de estudiantes de todo el mundo y que prepara al alumno para un posterior doctorado en economía. Como autor, traductor, y maestro, Huerta de Soto es catalogado como el principal representante de la Escuela Austríaca en su país y uno de los más activos embajadores del libertarianismo en todo el mundo. Escribió 7 libros, entre los que se destacan “Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial” (1992) y “Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos” (1998), ambos traducidos al inglés y otras lenguas. También ha publicado numerosos artículos en temas de teoría monetaria, historia del pensamiento económico y filosofía política en revistas científicas de todo el mundo, varios de los cuales fueron compilados en otros de sus dos libros “Estudios” y “Nuevos Estudios de Economía Política”. Huerta de Soto ha sido vicepresidente de la Mont Pelerin Society y distinguido con numerosos premios, como el Premio Extraordinario de Economía Rey Juan Carlos (el más joven en obtenerlo en 1983) y el Premio Adam Smith, otorgado anualmente por el Centro para la Nueva Europa (CNE) por su obra científica, de reconocimiento internacional y sus aportaciones a la teoría austríaca del ciclo económico.

AEN: Usted acaba de hacer un anuncio extraordinario en el Congreso de académicos de la Escuela Austríaca que ha tenido lugar hoy. ¿Podría repetirlo?

HUERTA DE SOTO: Primeramente, me gustaría agradecer al Mises Institute por haber organizado este importante Congreso. De hecho es muy grato ver cómo en el Congreso están representados tantos países y disciplinas, y estoy deseando estudiar todas las ponencias que se han presentado al mismo.

Mi anuncio era el siguiente: que a partir de este mes de octubre, va a comenzar la publicación en español de las Obras completas de Ludwig von Mises. De hecho, hemos logrado el apoyo de más de 300 suscriptores privados, así como la ayuda de algunos Institutos partidarios del mercado libre en distintos países de habla hispana y en la propia España.

Esas Obras completas totalizarán siete volúmenes, cada uno de los cuales tendrá una extensión comparable a la de la propia Acción humana.

El primer volumen, que ya se encuentra publicándose, incluirá La teoría del dinero y del crédito que, como se sabe, fue el primer trabajo importante de teoría monetaria que escribió Ludwig von Mises en 1912.

Este nuevo proyecto no tiene precedentes en el mundo, y esperamos completarlo a lo largo de los próximos años. Además, estamos seguros de que estas Obras completas de Mises se recibirán muy favorablemente en el mundo intelectual no sólo en España sino también en Hispanoamérica.

Este es, sin duda alguna, el mejor tributo que podemos hacer a nuestro gran maestro.

AEN: ¿Cómo es posible que exista un mercado para este tipo de libros?

HUERTA DE SOTO: La publicación de traducciones españolas de libros de Mises comenzó muy pronto. Así, ya en 1936 tanto La teoría del dinero y del crédito de Mises como el libro de Hayek sobre la Teoría monetaria y el ciclo económico fueron publicados en España. Sin embargo, la influencia de ambos libros fue pequeña debido al estallido de nuestra Guerra Civil en julio de ese mismo año.

Habrá que esperar 20 años para que se produzcan nuevos avances en el campo editorial: de hecho hasta que el joven académico Joaquín Reig Albiol leyera su tesis doctoral en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid sobre «Los problemas sociales modernos a la luz del pensamiento económico de Ludwig von Mises».

Se trataba de la primera tesis doctoral leída en nuestro país sobre el importante tratado económico de Mises La Acción Humana que había sido publicado en Estados Unidos tan sólo 8 años antes, es decir, en 1949.

Reig conoció a Mises y se convirtió en uno de sus mejores amigos y discípulos. Prueba de ello es que el propio Mises reconoce la ayuda que el doctor Reig le prestó, en el Prefacio que escribió en 1966 para la tercera edición inglesa de La Acción Humana (véase pág. vii). Por otro lado, Reig solía contarnos la anécdota siguiente relativa a su maestro: en una determinada ocasión preguntó a Mises qué opinaba sobre el tratamiento del monopolio que Rothbard hacía en su libro Man, economy and state. Esta pregunta era especialmente delicada sobre todo teniendo en cuenta el hasta cierto punto desorganizado análisis que Mises hace de este tema en La Acción Humana y que tanto contrasta con las contundentes conclusiones que alcanza Rothbard en su tratado. Pues bien, Mises contestó a Reig:

«Estoy enteramente de acuerdo con cada palabra que el profesor Rothbard ha escrito sobre este tema.»

AEN: ¿Cuándo se publicó la primera edición española de La Acción Humana?

HUERTA DE SOTO: La traducción del propio Reig se publicó en 1960 después de sortear importantes dificultades con la censura franquista. De hecho, las autoridades pretendían borrar diversos párrafos del libro que entonces se consideraron políticamente peligrosos para el régimen dictatorial del general Franco.

A partir de finales de los años 60, Joaquín Reig y su hermano Luis organizaron un importante seminario de economía Austríaca que se reunía todos los jueves en el domicilio particular de este último. Este seminario, al que yo empecé a asistir en octubre de 1973, es sin duda alguna el responsable de la extensión de las ideas de la Escuela Austriaca en España. El propio Hayek fue invitado al mismo en diversas ocasiones.

Es fácil entender que a partir de esos años Reig también tradujese y publicase otros libros de Mises como Liberalismo y La mentalidad anticapitalista.

Este seminario modificó su lugar de encuentro a partir de 1985, cuando ingresé por oposición como Profesor Titular de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid. A partir de esa fecha, las reuniones se efectuaron regularmente en la Sala de Juntas del Departamento de Economía Política de esa Facultad coincidiendo generalmente con la sesión semanal del Curso de Doctorado que impartía en la Universidad. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las universidades españolas de más prestigio son estatales. Todos los profesores son, por tanto, funcionarios del estado que una vez que consiguen su plaza la mantienen de por vida hasta su jubilación.

La libertad de cátedra es uno de los principios constitucionales que está en vigor en España y que, de facto, y salvo en rarísimas ocasiones, se respeta siempre. De hecho, el sistema fue usado y abusado por los marxistas y profesores socialistas durante muchos años. Sin embargo, afortunadamente y a partir de finales de los años de 1970 del siglo pasado un puñado de profesores de economía defensores de la libertad de empresa pudieron introducirse paulatinamente en el sistema estatal de universidades públicas y enseñar, como en mi caso, la teoría económica de los órdenes espontáneos, la concepción dinámica del mercado y la relación de todo ello con las instituciones sociales y el estado de derecho.

La Universidad Complutense de Madrid es una de las más antiguas de España y sus orígenes pueden remontarse hasta el año 1293. Actualmente tiene más de 100.000 alumnos y la Facultad de Derecho, donde di mis clases, supera los 17.000. Hasta mi toma de posesión como Catedrático de Economía Política de la Universidad Rey Juan Carlos, enseñé 15 cursos académicos completos utilizando como libro de texto La Acción Humana de Mises que han estudiado con gran entusiasmo y dedicación más de 3.000 alumnos. En total, y teniendo en cuenta los cursos de Introducción a la Ciencia Económica que vengo impartiendo en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la   Universidad Rey Juan Carlos, se han vendido en España aproximadamente más de 15.000 ejemplares del gran tratado de Mises, en seis ediciones distintas.

AEN: ¿Cómo aceptaban en su departamento universitario las ideas propias de la Escuela Austríaca?

HUERTA DE SOTO: Hay que reconocer que al principio la aceptación por parte del resto de mis colegas fue bastante problemática. Pero esto cambió a lo largo de los años. De hecho, he terminado organizando un curso de doctorado anual en el que se analizan en profundidad los diferentes aspectos de la Escuela Austríaca de economía y que es seguido cada año por un número creciente de discípulos e investigadores tanto de España como, a través del programa Erasmus, del resto de Europa. Además, el programa de los cursos de la licenciatura que imparto también tiene un contenido fuertemente «austríaco», en el sentido de que se pone el acento en la concepción dinámica del mercado, la función empresarial, y el estudio de las instituciones que hacen posible la vida en sociedad. También hay que destacar las importantes actividades extra-académicas que en relación con la Escuela Austríaca se han llevado a cabo. Así me gustaría mencionar la conferencia de dos días dedicada a Ludwig von Mises que, patrocinada por la entonces Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, tuvo lugar en la capital de España y que atrajo a más de 300 profesores y estudiantes recibiendo una importante cobertura periodística.

Desde España, seguimos con interés los debates que entre las diferentes corrientes de la Escuela Austríaca están teniendo lugar en Estados Unidos.

Así, por ejemplo, el relativo a los diferentes puntos de vista sobre la teoría de la imposibilidad del cálculo económico socialista.

En este ámbito concreto es de reconocer que todavía no he alcanzado una conclusión, pero que, más bien, tiendo a inclinarme a pensar que los argumentos de Mises y Hayek, más que excluyentes, son complementarios y no representan sino las dos caras de la misma moneda.

Por otra parte, otra de las características que considero más interesantes del enfoque de la economía austríaca que estamos cultivando en España es nuestro interés por elaborar una síntesis entre el racionalismo utilitarista de Mises, el iusnaturalismo de Murray Rothbard y la teoría evolucionista de Hayek. Se trata de mi teoría de los tres niveles, que se encuentra publicada en mis Estudios de economía política. Cada uno de los niveles (teoría, historia y ética) ayuda a evitar los vicios de los otros dos, reforzándose todos ellos entre sí. Y en lo que se refiere a la teoría bancaria, en mi libro Dinero, crédito bancario y ciclos económicos defendemos el establecimiento del coeficiente de caja del cien por cien, no sólo por razones de consistencia jurídica (se trata de uno de los principios generales del derecho en relación con el contrato de depósito de cualquier bien fungible), sino como principal reforma institucional imprescindible para evitar expansiones crediticias no respaldadas por aumentos del ahorro voluntario y eliminar así las recesiones y ciclos económicos.

AEN: ¿Conoció personalmente a Murray Rothbard?

HUERTA DE SOTO: Poco antes de leer mi primera tesis doctoral (en Derecho) recibí una beca del Banco de España para ampliar estudios de Economía Política en los Estados Unidos. Gracias a una carta de recomendación del propio Hayek, fui admitido en la Universidad de Stanford. Por una afortunada casualidad, coincidió que Rothbard se encontraba también en la Universidad de Stanford trabajando para el Institute for Humane Studies, lo que me permitió conocerle personalmente y tratarle durante meses. Pude discutir con él los diversos capítulos del manuscrito de la primera edición de su Ética de la libertad, manuscrito que, por cierto, tuvo la gran cortesía de regalarme y que hoy conservo como uno de los tesoros más preciados de mi biblioteca.

Hay que resaltar la gran erudición de Rothbard. Prácticamente conocía al detalle la historia y geografía de España, y especialmente sus conocimientos sobre la Guerra Civil española eran impresionantes. Rothbard siempre se opuso a Franco, aunque consideraba que el Partido Comunista español era mucho más peligroso y sanguinario. Yo estaba de acuerdo con este punto de vista. De hecho, una de las mayores atrocidades que cometieron los comunistas fue la persecución y masacre sistemática a la que sometieron a los anarquistas. Mi abuelo solía decir que «los anarquistas españoles durante la Guerra Civil no eran, ni por asombro, tan malos como los comunistas». Los libertarios españoles, y a pesar de su confusionismo ideológico, siempre desconfiaron del poder omnímodo del estado que continuamente preconizaban socialistas y comunistas.

La última vez que estuve con el profesor Rothbard fue en la Reunión Regional de la Mont Pélerin Society que tuvo lugar en Río de Janeiro en 1993. Juntos organizamos una serie de conferencias que, protagonizadas por Rothbard, tendrían lugar en España y Portugal en la segunda mitad de 1995. Su periplo académico en nuestro país habría de terminar en la Universidad de Salamanca, cuna, según Rothbard, del origen del pensamiento de la Escuela Austríaca de Economía.

Desgraciadamente, Rothbard no pudo nunca hacer este viaje ni visitar su amada Salamanca, puesto que falleció de un ataque al corazón en enero de 1995 pocos meses antes de iniciar su proyectado viaje a España. Sin embargo, estoy seguro de que Rothbard estaría muy complacido de ver la gran importancia que este Congreso que hoy celebramos está teniendo, así como las importantes conexiones que se están produciendo entre los teóricos de la Escuela Austríaca de ambos lados del Atlántico.

AEN: Quizá parezca al menos algo revisionista referirse a España como la cuna de la Escuela Austríaca de Economía. ¿Qué opina al respecto?

HUERTA DE SOTO: Es cierto que esto puede chocar a muchos, pero el punto de vista de Rothbard es exacto y lo comparto plenamente. La importancia de la historia del pensamiento es vital en economía y de hecho, las ideas más importantes en nuestro campo ya se han pensado, casi con toda seguridad, en el pasado. Esto mismo es aplicable a los contenidos fundamentales de la Escuela Austríaca de Economía.

Una de las contribuciones más importantes de Rothbard es haber demostrado que la prehistoria de nuestra escuela hay que buscarla en las aportaciones de los teóricos de la Escuela de Salamanca de nuestro Siglo de Oro que escribieron a lo largo de los siglos XVI y XVII. Rothbard desarrolló esta tesis por primera vez en un artículo que presentó en la conferencia que tuvo lugar en South Royalton en 1974 y que después se incluyó en el libro The foundations of modern Austrian Economics.

AEN: Pero hay que tener en cuenta que incluso la aportación de Rothbard también tiene antecedentes.

HUERTA DE SOTO: Desde luego, ya en 1954 Joseph Schumpeter dio una gran importancia al pensamiento de los escolásticos en su monumental Historia del analisis económico. Además, a lo largo de los años 50 Hayek tuvo la oportunidad de entrar en contacto con el gran académico italiano Bruno Leoni, autor de La libertad y la ley. Leoni convenció a Hayek de que los orígenes intelectuales del liberalismo clásico había que buscarlos en la Europa continental y mediterránea más que en Escocia. Esto llevó a que Hayek modificara su programa de investigación que desde su llegada a la London School of Economics se había centrado demasiado en el estudio de los filósofos escoceses e ingleses. De hecho, esta evolución se nota muy claramente comparando Los fundamentos de la libertad, libro escrito por Hayek en 1960, con su Derecho, legislación y libertad que aparece a lo largo de los años 70. Además, en la evolución hayekiana tuvieron gran importancia los trabajos de Marjorie Grice-Hutchinson que, bajo la dirección del propio Hayek, tradujo y publicó en inglés los principales textos de teoría monetaria de nuestros escolásticos.

Bruno Leoni cita en su libro unos párrafos de La República de Cicerón en los cuáles éste se refiere a cómo para Catón el derecho romano era el más perfecto porque era el resultado de la evolución y no había sido creado de forma deliberada por ningún ser humano. Los abogados no hacen el derecho, simplemente lo descubren y lo mejoran paulatinamente, poco a poco y por exégesis.

Leoni convenció a Hayek de todas estas ideas, y creo que todos nosotros, como españoles, debemos considerar un honor que Hayek, en su discurso de recepción como premio Nobel de Economía en 1974, citara a algunos de nuestros escolásticos más importantes: Luis de Molina, Juan de Salas y Juan de Lugo. No existe antecedente alguno de este hecho en otros discursos de recepción del Premio Nobel.

Finalmente, obra en mi poder una carta que nos escribió Hayek el 7 de enero de 1979 en la que nos indica que debemos leer tanto el artículo de Rothbard como los trabajos de Marjorie Grice-Hutchinson porque, cito literalmente, «juntos demuestran que los principios básicos de la teoría del mercado competitivo fueron desarrollados por los escolásticos españoles del siglo XVI y que el liberalismo económico fue diseñado, más que por los calvinistas escoceses, por los jesuitas españoles».

AEN: ¿Quiénes fueron estos antecesores españoles de la Escuela Austríaca?

HUERTA DE SOTO: La mayoría de nuestros escolásticos eran profesores y catedráticos de Teología y Moral en la Universidad de Salamanca, ciudad situada a 150 millas al noroeste de Madrid, cerca de la frontera con Portugal y que dispone de una de las Universidades más bonitas del mundo. Casi todos estos escolásticos eran o dominicos o jesuitas y su concepción subjetivista y dinámica de la economía sería retomada por Carl Menger más de 300 años después. Uno de mis escolásticos preferidos es Diego de Covarrubias y Leyva, que fue el primero en enunciar la teoría subjetiva del valor. Leyva indicó que «el valor de un artículo no depende de su naturaleza esencial sino de la estimación subjetiva de los hombres, incluso aunque tal estimación sea alocada». Covarrubias nació en 1512 y fue obispo de Segovia (donde se encuentra enterrado) siendo ministro del rey Felipe II. Actualmente, en el museo de El Greco de Toledo hay un par de impresionantes retratos de Covarrubias. Es más, poca gente sabe que el propio Carl Menger cita el tratado que Covarrubias escribió sobre el maravedí castellano en 1560 con el título Veterum collatio numismatum.

Otro escolástico español importante, Luis Saravia de la Calle, fue el primer teórico en demostrar que son los precios los que determinan los costes y no al revés. Saravia de la Calle escribió: «aquellos que miden el justo precio de las cosas por el trabajo, costas o riesgos que incurren los que hacen o tratan con la mercancía yerran mucho. Porque el justo precio no depende de las costas sino de la abundancia o escasez de mercaderías, de mercaderes y dineros». Saravia de la Calle además fue un acerado crítico del ejercicio de la banca con reserva fraccionaria, de manera que, según él, los depositantes debían de pagar a los banqueros por el servicio de custodia y depósito que reciben y no al revés.

AEN: ¿Le importaría comentarnos su artículo aparecido en The Review of Austrian Economics (volumen 9, número 2) que trata precisamente de este tema?

HUERTA DE SOTO: Hasta la aparición de mi artículo se había escrito muy poco sobre la teoría bancaria en la Escuela de Salamanca. De hecho, trato de demostrar en mi trabajo que los escolásticos fueron en gran medida precursores de muchas de las aportaciones que se debatieron entre los teóricos de la Currency School y la Banking School en la Inglaterra del siglo XIX. Y es que nuestros escolásticos fueron testigos de excepción de las íntimas relaciones de complicidad y corrupción que se consolidaron entre gobernantes y banqueros en nuestro país a partir del siglo XVI, y que favorecieron la extensión de una banca libre con reserva fraccionaria, abocada esencial y sistemáticamente a la insolvencia y suspensión de pagos.

Además nuestros escolásticos se opusieron a todo tipo de inflación. Martín de Azpilcueta, el famoso Doctor Navarro, que nació en 1493 y vivió 94 años, es especialmente famoso por haber explicado con todo detalle la teoría cuantitativa del valor en su libro Comentario resolutorio de cambios publicado en 1556 (¡afortunadamente, dispongo en mi biblioteca de un ejemplar de la primera edición de este libro!). Covarrubias concluye que «el dinero vale más dónde y cuándo es escaso que dónde y cuándo es abundante».

Azpilcueta también se opuso a la banca libre con reserva fraccionaria y distinguió muy claramente entre el contrato de préstamo bancario y el contrato de depósito bancario. De forma que no cabe confundir uno y otro aceptando que el banquero mantenga reservas fraccionarias. Si esto fuera así, el contrato realizado entre las partes estaría viciado de fraude y nulidad.

Luis de Molina, por su parte, manifiesta mayor simpatía con el ejercicio de la banca con reserva fraccionaria y, además, es el primer teórico en darse cuenta de que los depósitos bancarios forman parte de la oferta monetaria. Sin embargo, Molina cometió el grave error de confundir el contrato de préstamo con el contrato de depósito y no llegó a entender cómo la banca con reserva fraccionaria impulsaba la expansión crediticia y desestabilizaba la economía. De manera que puede considerarse que Martín de Azpilcueta y Saravia de la Calle forman parte de una incipiente «escuela monetaria» (Currency School) muy recelosa de todo ejercicio de la banca que no mantenga un coeficiente de caja del cien por cien, mientras que Luis Molina y Juan de Lugo podrían considerarse que constituían una incipiente «escuela bancaria» (Banking School) mucho más tolerante con las reservas fraccionarias.

AEN: Con independencia de sus aportaciones sobre historia del pensamiento económico, ¿planea entrar usted en el debate entre los diferentes teóricos austriacos sobre el ejercicio de la banca con reserva fraccionaria?

HUERTA DE SOTO: Sí, efectivamente. De hecho he escrito un largo artículo defendiendo el coeficiente de caja del cien por cien en contra de la posición mantenida por teóricos como George Selgin, Lawrence White y otros. La teoría de estos autores es que los bancos deben poder responder con total libertad a la demanda por parte del público de medios fiduciarios. Según ellos, este comportamiento simplemente consiste en acomodar la oferta de medios fiduciarios a su demanda y no tiene por qué generar sistemáticamente malas inversiones ni ciclos económicos. Sin embargo, en mi opinión, Selgin no hace sino retomar la vieja doctrina de la escuela bancaria sobre las «necesidades del comercio». Y además, y esto me parece aún peor, parte de considerar en su análisis, al igual que hacen los keynesianos, que todos los problemas comienzan con unas inexplicables y sorprendentes mutaciones a corto plazo de la demanda de dinero.

Sin embargo, estos teóricos no tienen en cuenta en sus estudios el hecho de que la demanda de medios fiduciarios no es exógena al propio proceso bancario de reserva fraccionaria, sino que se determina endógenamente por él. Es decir, los propios bancos manipulan la oferta monetaria porque está en su interés hacerlo. La nueva expansión crediticia genera su propia demanda y termina, invariablemente, provocando ciclos económicos. El principal problema, pues, de los teóricos de la banca libre con reserva fraccionaria es que se apoyan en una doctrina exclusivamente macroeconómica que les impide ver lo que a nivel micro está sucediendo en la realidad como consecuencia de la artificial expansión crediticia que el sistema que preconizan no puede evitar.

AEN: ¿Además de la teoría monetaria, ve en general la posición de los escolásticos españoles partidaria del mercado libre?

HUERTA DE SOTO: En general nuestros escolásticos mantenían posiciones bastante liberales. Así, por ejemplo, Francisco de Vitoria, fundador del derecho internacional, desarrolló la idea de que el derecho natural siempre es moralmente superior al poder coactivo de cada estado. Pero el más liberal de nuestros escolásticos es, sin duda alguna, el gran padre jesuita Juan de Mariana que condenó la disminución de metal precioso en las monedas por parte del gobierno, calificándola de robo a los ciudadanos. Igualmente Mariana condenaba el establecimiento de impuestos sin la aquiescencia del pueblo. Mariana, además, desarrolló la teoría del tiranicidio. El único aspecto en el que creo que Mariana se equivocó fue en su condena radical de las corridas de toros, pero teniendo en cuenta que he sido pariente de importantes toreros, quizá no sea completamente imparcial en este juicio …

AEN: ¿Cómo puede explicarse el nexo intelectual entre los escolásticos españoles y la Escuela Austríaca moderna?

HUERTA DE SOTO: Hay que recordar que en el siglo XVI el emperador Carlos V, entonces rey de España, envió a su hermano Fernando I como rey de «Austria», que etimológicamente significa «parte este del Imperio», que a la sazón comprendía toda la Europa continental, con la única excepción de Francia, que se encontraba aislada y rodeada por fuerzas españolas.

Esto explica que las relaciones económicas, políticas y culturales entre ambos extremos del imperio (España y Austria) se desarrollaran con gran fluidez. Por eso, Carl Menger retomó una tradición que no era ajena a su ámbito intelectual, pero que en el siglo XIX había caído prácticamente en el olvido.

AEN: ¿Puede explicarnos a qué se debió este olvido y por qué fue necesario redescubrir la tradición?

HUERTA DE SOTO: Aquí ha jugado un papel muy importante la negativa influencia de Adam Smith y de sus seguidores de la Escuela Clásica de la economía inglesa. Unos y otros borraron la tradición subjetivista que habían iniciado nuestros escolásticos y la sustituyeron por una teoría objetiva del valor-trabajo que terminó utilizándose para fundamentar el marxismo y la teoría de la explotación. Además, en España influyeron mucho los años de la decadencia de los siglos XVIII y XIX, el tremendo estatismo que se desarrolló a partir de los Austrias y los Borbones y el centralismo obsesivo que pretendía organizar todo el Imperio desde Madrid, objetivo imposible que acabó con el vitalismo de nuestra nación.

Si a esto añadimos la Leyenda Negra que se desarrolló contra todo lo español en general y contra el pensamiento católico en particular, podremos explicarnos el fenómeno al que antes me refería. Además, la reforma protestante, al desprestigiar el poder compensador de Roma, tendió, en última instancia, a reforzar el poder omnímodo de los diferentes estados.

AEN: ¿Fue una simple casualidad que un austriaco como Carl Menger fuera el que redescubriera la tradición escolástica?

HUERTA DE SOTO: Los libros de nuestros escolásticos se publicaron generalmente en latín en ciudades del Imperio como Bruselas y las del norte de Italia, pero circulaban libremente por toda Europa y llegaban con toda libertad a España y Viena. Por otro lado, la influencia de la tradición escolástica en Austria, país católico en un 90 por ciento, es patente. Además, hay que recordar cómo un católico español resolvió 27 años antes que el propio Menger la paradoja del valor, enunciando con todo detalle la teoría de la utilidad marginal.

Su nombre es Jaime Balmes. Nació en Cataluña en 1810 y murió en 1848. Durante su corta vida llegó a ser el filósofo tomista más importante en España y en 1844 publicó un artículo titulado «Verdadera idea del valor; o reflexión sobre el origen, naturaleza y variedad de los precios». En este trabajo Balmes se pregunta por qué vale más una piedra preciosa que un trozo de pan; y llega a la conclusión que el valor de una cosa está determinado por su utilidad marginal, existiendo una relación necesaria entre el aumento o disminución del valor y la escasez o abundancia de cada cosa.

AEN: ¿Hasta qué punto los pensadores de la Escuela Austríaca actual están influidos por los trabajos de los escolásticos españoles del Siglo de Oro?

HUERTA DE SOTO: Hace unos pocos años un grupo de especialistas en latín emprendieron la tarea de traducir al español los principales trabajos de nuestros escolásticos. Esto ha hecho que las obras de estos pensadores sean más ampliamente conocidas. Simultáneamente, la importancia de la Escuela Austríaca de Economía en España no ha hecho sino aumentar durante el último cuarto de siglo. Y existe un grupo cada vez más numeroso de académicos españoles que consideran un honor el investigar esta tradición del pensamiento cuya importancia está resurgiendo con tanto vigor en todo el mundo. Si a esto añadimos el eco internacional que han tenido las aportaciones de Schumpeter, Rothbard, Grice-Hutchinson, Alejandro Chafuen, y otros sobre este campo, se comprenderá que muchos juzguemos que estamos viviendo un momento excitante en la historia del pensamiento económico en el que los académicos españoles tenemos una gran responsabilidad y un trabajo muy importante que llevar a cabo.

AEN: Cambiando ahora a otro tema, ¿nos puede explicar brevemente cuál es su programa para reformar y privatizar la Seguridad Social?

HUERTA DE SOTO: El problema de la provisión de pensiones para los jubilados es uno de los más graves que tiene planteado el mundo occidental. La evolución de la demografía y el envejecimiento paulatino de la población a que la misma está dando lugar, junto con las generosas prestaciones concedidas por los sistemas públicos de seguridad social de muchos países occidentales, ha hecho que las correspondientes obligaciones actuariales crezcan exponencialmente, de manera que es previsible que no podrán pagarse las correspondientes obligaciones salvo imponiendo en el futuro un nivel intolerablemente alto de impuestos y contribuciones.

Y es que no podrá reformarse el sistema público de seguridad social mientras no se entiendan sus contradicciones que son básicamente cuatro.

En primer lugar, los sistemas públicos de seguridad social basados en la financiación mediante el sistema de reparto tienen un efecto desincentivador muy importante sobre el ahorro privado. Por un lado, las contribuciones al sistema disminuyen evidentemente las posibilidades de ahorrar de los ciudadanos. Por otro, el sistema actúa como un falso sustitutivo del ahorro, en la medida en que los ciudadanos confíen en que el sistema de reparto seguirá funcionando cuando ellos se jubilen.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que, con independencia de cómo se presente desde el punto de vista legal, el coste íntegro de la seguridad social recae sobre los hombros de los trabajadores. Este es un aspecto que ya fue perfectamente aclarado por Mises en su obra sobre el Socialismo, puesto que las contribuciones a la seguridad social forman parte del coste laboral total que paga el empresario y a éste le sería irrelevante abonárselas íntegramente a sus respectivos trabajadores.

En tercer lugar, el sistema público de seguridad social se basa en la agresión general e indiscriminada en contra de la libertad de elección de los ciudadanos. Se bloquea así en el ámbito de la previsión social un volumen inmenso de creatividad empresarial, relativa al diseño de nuevas formas de jubilarse, sistemas de financiación y seguro, todo lo cual genera una mala asignación de los recursos que tiene un coste inmenso.

En cuarto lugar, el sistema público de seguridad social pretende lograr simultáneamente objetivos de seguro y de asistencia social que son esencialmente incompatibles entre sí. Y es que la asistencia social se basa en ayudar al necesitado mientras que el principio del seguro se basa en la proporcionalidad existente entre las contribuciones realizadas y las prestaciones que se espera recibir.

Entonces, podemos preguntarnos, ¿por qué se mantienen los sistemas públicos de seguridad social? La respuesta más corriente se basa en que si el estado no se hiciera cargo de estos sistemas, los ciudadanos llegarían a la jubilación sin poder sostenerse por falta de previsión. Pero esto es tan absurdo como argumentar que porque un pequeño número de personas no puedan proporcionarse alimento, es preciso obligar a todo el mundo a comer un rancho uniforme en cuarteles.

AEN: ¿La reforma que usted propone para la Seguridad Social se basa en la reforma efectuada en el sistema de pensiones en Chile?

HUERTA DE SOTO: El sistema que yo propongo se fundamenta en devolver la responsabilidad de la financiación y planificación de los recursos necesarios para jubilarse a los propios ciudadanos. Hay que recordar que cuando en Chile se reformó el sistema de seguridad social las obligaciones actuariales que en ese país se habían acumulado eran muy inferiores a las que existen en otros países occidentales y entre ellos en España o Estados Unidos. Lo que yo propongo es que se permita que aquellos que quieran salirse del sistema público de seguirdad social puedan hacerlo, renunciando a obtener prestaciones del mismo y a cambio de eso viéndose liberados de pagar contribuciones al sistema. Ahora bien, es preciso un periodo de transición de aproximadamente una generación durante el cual hay que seguir haciéndose cargo de los que ya se han jubilado.

Por eso, solamente dando libertad para que los ciudadanos que quieran se «desenganchen», podrá apreciarse cuál es la verdadera preferencia de éstos al respecto. Yo estoy seguro de que si se diera esta opción, por ejemplo a los ciudadanos españoles, la inmensa mayoría de los miembros de la actual generación activa estarían dispuestos a salirse del sistema público de la seguridad social y a seguir manteniendo hasta su extinción a los actuales jubilados. De esta forma se pondrían las bases definitivas para la futura privatización integral del sistema y se eliminarían completamente los problemas que actualmente la aquejan.

AEN: ¿Podría aplicarse una estrategia similar para desmantelar la sanidad pública?

HUERTA DE SOTO: El sistema sanitario español es mucho más estatista que el norteamericano. Prácticamente la totalidad de la sanidad está controlada por el gobierno, bien directamente o a través de las comunidades autónomas.

Lo que yo propongo es también permitir el sistema de contracting out o «desenganche» en este campo. Paradójicamente, en España dos millones de funcionarios tienen la posibilidad de contratar sus servicios sanitarios a través de compañías privadas. ¿Por qué no extender esta opción al resto de los ciudadanos españoles?

AEN: ¿Hasta qué punto estas ideas están abriéndose paso en su país, España?

HUERTA DE SOTO: El año pasado tuvimos elecciones generales y el candidato socialista perdió ante José María Aznar. Este joven primer ministro está rodeado de una nueva generación de políticos algunos de los cuales han tenido la posibilidad de leer y recibir influencia de autores como Mises, Hayek e incluso Rothbard. Otros incluso se declaran asimismo como liberales clásicos. Por ello, no es de extrañar que, a pesar de todas las dificultades y restricciones con que se encuentran los políticos, se haya empezado a adoptar algunas medidas liberalizadoras como la reducción del impuesto sobre plusvalías del 56% al 18%.

La principal asignatura pendiente, no obstante, se encuentra en el sector laboral, que en nuestro país se encuentra extraordinariamente intervenido. De hecho, los años de gobierno socialista hicieron poco por cambiar la extraordinaria rigidez del derecho laboral que habíamos heredado de los años del general Franco. Así, y por vía de ejemplo, cualquier empresario que desee despedir a un trabajador debe pagar una indemnización equivalente a 1260 días de trabajo. Como resultado de esto, los empresarios difícilmente se deciden a contratar trabajadores y España tiene una de las cotas más altas de desempleo de entre los países de la OCDE.

AEN: ¿Qué cambios podrían considerarse políticamente posibles en este momento?

HUERTA DE SOTO: Lo más importante sería reducir las indemnizaciones en caso de despido a menos de la mitad, poniéndolas en consonancia con los niveles que existen en otros países de la Unión Europea. En todo caso, toda reforma debería ir dirigida a conseguir el ideal de que las condiciones de despido sean las que libremente se pacten a priori entre empresarios y trabajadores.

Otra medida liberalizadora importante tomada por este gobierno ha sido la eliminación del servicio militar obligatorio. Hasta que esta medida ha entrado en vigor, todos los años 200.000 jóvenes perdían su tiempo en la prestación de servicios de muy dudosa valía social, justo en los años más importantes de su vida cara a su formación y al comienzo de su vida laboral. Desaparecido el servicio militar obligatorio, es seguro que, a la larga, la riqueza y vitalidad del país se incrementarán notablemente.

AEN: ¿Cree que los jóvenes que hasta ahora hacían el servicio militar deben dedicarse forzosamente a estudiar?

HUERTA DE SOTO: No necesariamente, puesto que en el ámbito del mal llamado «capital humano» se pueden cometer tan graves errores de inversión como en el ámbito de los bienes materiales de capital, especialmente si la educación está subvencionada y dirigida por el estado. Uno de los errores de la teoría del capital humano de Gary Becker consiste en que justifica implícitamente que cuanto más gaste el estado en educación, mejores serán los resultados sociales. Yo estoy completamente en desacuerdo con Gary Becker en este punto. Efectivamente, cada vez que el estado financia la educación no existe forma alguna de saber si los resultados que van a obtenerse justifican o no la inversión realizada. Lo más probable es que ello no sea así y que se cometan graves errores de inversión.

Muchos jóvenes pasan años estudiando asignaturas que no les van a ser útiles para nada en su vida práctica. Y es importante darse cuenta de que la mala inversión en el ámbito intelectual es incluso más dañina que la mala inversión en el ámbito industrial o estrictamente económico.

AEN: ¿Ve usted alguna contradicción entre sus ideales teóricos y las reformas políticas que propone?

HUERTA DE SOTO: El mayor peligro en toda estrategia liberal es el de caer en el pragmatismo político del día a día. Si se adopta el pragmatismo es muy fácil olvidar cuáles deben ser los objetivos finales que todo liberal tiene que perseguir. Los objetivos finales nunca deben olvidarse, puesto que toda medida a corto plazo debe al menos ser compatible con los mismos.

La manera de prevenir cometer errores en este ámbito consiste, primeramente, en mantener continuamente vivos los objetivos finales que quieren lograrse. En segundo lugar, buscar políticas a corto plazo que siempre permitan aproximarse al ideal. De esta manera, poco a poco se avanzará en la buena dirección, sin dejar de educar a los ciudadanos sobre cuáles son los objetivos que deben lograrse para evitar los problemas que hoy nos acucian.

AEN: ¿Cómo entró usted en contacto con las ideas de la Escuela Austríaca de Economía?

HUERTA DE SOTO: Mi afición por la teoría económica comenzó cuando tenía 16 años. Pasaba mañanas enteras buscando en todas las librerías de Madrid los tratados de economía disponibles y gastaba todo mi dinero en comprarlos.

Llegó un momento en que pensé que tenía y había consultado todo lo que se había publicado en español pero me equivocaba. Un día, paseando por la calle Fuencarral de Madrid, encontré en la librería Fuentetaja uno que no tenía. Se titulaba La Acción Humana y su autor era Ludwig von Mises. A mí me gustan los libros cuanto más «gordos» mejor y de éste me atrajo inicialmente lo grueso que era. Inmediatamente compré un ejemplar y empecé a leerlo. Desde el principio quedé fascinado por la obra.

Por casualidad, uno de los amigos de mi padre me vio leyendo la obra de Mises y me invitó a asistir al seminario que Joaquín y Luis Reig mantenían semanalmente y al que ya me he referido antes. Los asistentes a este seminario quedaron muy sorprendidos de recibir a un jovencito que ya se había leído La Acción Humana y estaba trabajando en Man, economy and state de Murray Rothbard. A partir de entonces asistí asiduamente a este seminario y me convertí en uno de sus partícipes más activos.

AEN: Parece raro que la economía interesara tanto a una persona tan joven.

HUERTA DE SOTO: El negocio de mi familia es el Seguro de Vida, y en eso tengo algo en común con John Maynard Keynes que, como es sabido, hasta los años 30 presidió la compañía inglesa National Mutual Life Assurance Society.

El Seguro de Vida es una institución muy tradicional, que ha ido evolucionando durante los pasados 200 años sin necesidad de la intervención del estado. Trabajando con mi padre, me fui interesando de forma natural por los temas financieros y monetarios así como por las instituciones económicas. De hecho decidí ser actuario de seguros, pues las matemáticas me gustaban mucho.

Pero pronto me di cuenta de que lo que funciona para los actuarios no funciona en el ámbito de la teoría económica. Y es que los actuarios trabajan con tablas de mortalidad y probabilidades que forman parte del mundo natural donde hay constancias, mientras que en el ámbito de la teoría económica se trabaja con la acción humana y la creatividad empresarial donde todo son variables. La sociedad se caracteriza por la creatividad, el cambio, la elección y el descubrimiento empresarial y no hay por tanto correspondencias fijas entre conjuntos ni funciones matemáticas en el ámbito social.

Hans Mayer, el sucesor de Menger en la cátedra de Economía Política de Viena, escribió un artículo muy importante sobre este tema criticando la teoría funcional de determinación de los precios desarrollada por la escuela neoclásica. El artículo de Mayer ha sido editado en inglés gracias a Israel Kirzner. Mayer argumenta que las curvas de oferta y de demanda no reflejan la realidad porque no recogen la información cambiante que se da en los procesos dinámicos del mercado. Esta información nunca surge de manera simultánea, sino de forma secuencial, por lo que no puede ser recogida por funciones matemáticas. En suma, este es un argumento típico de la Escuela Austríaca de Economía que Mayer compartió con Mises. Es una pena que sin embargo Hans Mayer, en el ámbito político, fuera un camaleón especialmente durante los años de la Segunda Guerra Mundial y que, por tanto, se convirtiera en enemigo político de Mises y fuera uno de los economistas austriacos que con más inquina persiguió a sus colegas de ascendencia judía, como el propio Mises, Machlup y otros.

AEN: Aparentemente Keynes no sacó las mismas conclusiones que usted trabajando en el campo del seguro de vida.

HUERTA DE SOTO: Resulta que Keynes no sólo corrompió la ciencia económica, sino que también corrompió la práctica sana que es propia del sector del seguro de vida. Así, por ejemplo, se alejó del modo tradicional de hacer en muchos ámbitos del sector asegurador, por ejemplo, valorando a precios de mercado los activos e incluso distribuyendo participación en beneficios a los asegurados sin que las mismas hubieran sido realizadas previamente.

Esto a corto plazo le dio una enorme ventaja competitiva sobre sus colegas, pero a la larga, cuando se produjo el crack bursátil de 1929 y llegó la Gran Depresión, casi le cuesta la bancarrota de su propia compañía. Hasta cierto punto estas políticas corruptas de Keynes en el ámbito asegurador han tenido influencia hasta hoy en los mercados aseguradores ingleses y norteamericanos. Afortunadamente, parece que se está volviendo a los principios básicos que en el continente europeo no han llegado a olvidarse del todo. Aquí de nuevo existe un aparente paralelismo entre la laxitud y descontrol monetarios del mundo anglosajón propios de la Reserva Federal y del Banco de Inglaterra, y la relativa mayor solvencia, rigidez y estabilidad monetaria de la Europa continental, representada durante décadas por el Bundesbank, y esperamos que continuada por el Banco Central Europeo.

AEN: Hemos visto en el Ludwig von Mises Institute una fotografía del Rey Juan Carlos adquiriendo un libro al lado de un busto de Mises, ¿es el Rey de España un «austriaco»?

HUERTA DE SOTO: Yo no diría tanto. Cada año inaugura la Feria del Libro de Madrid y resulta que nosotros montamos una caseta con todos los libros sobre economía liberal y de la Escuela Austríaca que hemos publicado. Uno de los años pasados se acercó, quedó sorprendido por el stand y nos adquirió uno de los libros. Esta es la razón de la fotografía a la que usted se refiere.

AEN: ¿Cuál ha sido la posible influencia de la Escuela Austríaca, quizá a través de los escolásticos de la Escuela de Salamanca, sobre la actual Iglesia Católica?

HUERTA DE SOTO: La Iglesia Católica es como un enorme transatlántico. Si gira a estribor el barco sólo se mueve lentamente, pero en última instancia cambia claramente de dirección.

Así, por ejemplo, hay un poderoso grupo católico en España que se ha extendido también por todo el mundo y que se conoce con el nombre de Opus Dei. Está muy próximo al Papa y es muy influyente a través de diversas universidades. En España controlan una importante universidad en Navarra. Curiosamente, alguien allí dio la directriz de que se leyeran las obras de Hayek, y han surgido una serie de estudiosos y tesis doctorales en las que se han trabajado temas relacionados con la Escuela Austríaca.

En España existen también jesuitas interesados por la Escuela Austríaca de Economía como el padre Menéndez Ureña.

Finalmente hay que recordar cómo la Encíclica Centesimus annus está llena de aportaciones que parecen dictadas por Hayek. De hecho, el lenguaje del Papa en materia económica está lleno de reflexiones sobre el mercado entendido como un orden espontáneo que potencia el conocimiento e información del que todos se aprovechan, intuiciones todas estas desarrolladas por Hayek y los teóricos de la Escuela Austríaca.

AEN: El Papa parece haber avanzado mucho en materia económica, pero todavía existen declaraciones de él sobre materia social y los sindicatos, por ejemplo, que no parecen muy acertadas…

HUERTA DE SOTO: Hay que tener en cuenta que cuando el Papa se refiere al «trabajo» en sus escritos en realidad se está refiriendo a la «acción humana», dotada de una innata capacidad empresarial. Cuando el Papa dice que el trabajo tiene una capacidad empresarial, que es productivo, se está refiriendo precisamente a esa función empresarial que protagoniza todos los procesos sociales y que impulsa el cambio y el avance de la civilización.

Como es obvio, es posible que la Iglesia se equivoque en materias económicas, y así en el pasado durante muchos siglos estuvo equivocada, por ejemplo, prohibiendo el préstamo con interés.

Pero esto no significa que las opiniones de la Iglesia sobre temas económicos no deban tomarse seriamente. A propósito, tengo en mi biblioteca una bonita foto del Papa saludando cariñosamente a Hayek.

AEN: ¿Cree que los economistas deberían tomarse la religión más en serio de lo que lo han hecho hasta ahora?

HUERTA DE SOTO: Sin duda alguna. La religión juega un papel vital en la vida de toda sociedad. Permite transmitir de generación en generación ciertos comportamientos pautados y principios morales, como el respeto a la ley, que son los que hacen posible el libre intercambio voluntario y la función empresarial que impulsa toda la vida en sociedad y la civilización.

En efecto, si los contratos no se cumplieran, toda la sociedad se destruiría. Es por tanto la religión, más que el estado, el principal medio para impartir el sentido moral del cumplimiento de las obligaciones y contratos así como el respeto a la propiedad privada ajena.

AEN: ¿Existe algún economista que haya sido declarado santo por la Iglesia Católica?

HUERTA DE SOTO: Si consideramos a dos de los escolásticos medievales más conspicuos como economistas, la respuesta sería afirmativa. Me refiero a San Bernardino de Siena y a su gran discípulo San Antonino de Florencia.

Esperemos que no sean los últimos y que el día de mañana algún economista más (sin duda partidario del mercado libre) pueda ser canonizado.

En un intento por actualizar y ampliar esta entrevista desarrollada en el verano de 1997, nos reencontramos con el profesor Huerta de Soto.

AR: Han pasado 14 años de aquella entrevista, y le agradecemos la oportunidad de actualizarla y ampliarla para este libro. Anunciaba entonces que hacia octubre de 1997 se publicarían las Obras completas de Ludwig von Mises en español, separada en siete volúmenes, y que ya contaba con unos 300 suscriptores privados. ¿Qué podemos decir hoy sobre este proyecto?

HUERTA DE SOTO: El proyecto se ha consolidado con una pequeña variante sobre la inicialmente proyectada. Con la finalidad de facilitar su difusión creamos una nueva “Biblioteca Austriaca” en la que hemos publicado todas las obras de formato menor escritas por Mises, dejando los volúmenes más extensos dentro de la serie “Obras Completas de Mises – Clásicos de la Libertad” que continua encabezada por la “Acción Humana” que este año ha visto su décima edición en español.

AR: Entre el 21 y el 24 de octubre de 2009, el Ludwig von Mises Institute y el Instituto Juan de Mariana han coorganizado el evento “Salamanca: Cuna de la teoría económica”. ¿Puede comentarnos en qué consistió tal evento y cuál fue su relevancia?

HUERTA DE SOTO: Fue todo un éxito. Por primera vez el Mises Institute organizó uno de sus eventos fuera de Estados Unidos. Asistieron más de 200 personas y los actos tuvieron lugar en el Convento de San Esteban que los dominicos tienen desde hace siglos en Salamanca, bajo la “presidencia” de una impresionante imagen de Santo Tomás de Aquino y a escasos metros de las tumbas de Domingo de Soto, Francisco de Vitoria y otros. Realmente fue emocionante y para mi especialmente recibir el “Schlarbaum Prize for a life dedicated to Liberty in the tradition of Ludwig von Mises”.

AR: Desde aquella entrevista de 1997, ¿ha habido nuevos avances en este campo?

Continúan traduciéndose del latín al castellano las obras de nuestros principales escolásticos y profundizándose en su conocimiento. Pero el principal avance está en el reconocimiento internacional del origen español del liberalismo que incluso ha terminado siendo aceptado por los propios franceses -siempre tan chauvinistas- que han publicado una enciclopedia sobre el origen continental del liberalismo europeo que está encabezado por un artículo mío sobre los escolásticos españoles (Histoire du Libéralism en Europe, Philippe Nemo y Jean Petitot (ed), Presses Universitaires de France, PUF, París 2006).

AR: En 1997 le preguntaron si planeaba entrar al debate sobre el ejercicio de la banca con reserva fraccionaria. Tan solo un año después publicó “Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos”, un libro de 681 páginas al que Jörg Guido Hülsmann ha calificado como el “primer tratado Misesiano sobre moneda y banca que ha aparecido desde la publicación original de Mises en 1912”. ¿Cuál piensa Ud. que ha sido el impacto de este libro?

HUERTA DE SOTO: La  verdad es que el primer sorprendido por el éxito y divulgación de este libro he sido yo mismo. Se ha traducido a catorce idiomas (incluyendo el chino, ruso, japonés y árabe) y se agotan rápidamente las sucesivas ediciones en los idiomas más importantes (ya se están preparando la 5ª edición española y la 3ª norteamericana por ejemplo). Yo atribuyo este fenómeno a la crisis financiera y económica que asoló al mundo a partir de 2007 y que ha evidenciado que sólo el enfoque austriaco que presenté en mi libro, ya desde 1998, de manera completa, integrada y actualizada es el único capaz tanto de predecir y de explicar lo que nos ha sucedido como de ofrecer soluciones definitivas cara al futuro, cuando el resto de las escuelas económicas (especialmente la de Chicago y la Keynesiana) han fracasado rotundamente en ambos frentes. Así como la caída del socialismo real supuso el espaldarazo definitivo a la teoría de Mises y Hayek sobre la imposibilidad del socialismo, la gran recesión y crisis financiera ha repetido el fenómeno y ha hecho que hoy la Escuela Austriaca se encuentre, como si dijéramos, en “la cresta de la ola” a nivel académico y universitario. Esto último lo estoy pulsando personalmente no sólo en las multitudinarias intervenciones a las que soy invitado en las más variadas universidades del mundo (quizás la más llamativa haya sido la Hayek Memorial Lecture que pronuncié en la London School of Economics el 28 de octubre de 2010 ante más de 600 personas), sino en el creciente número de doctorados honoris causa que me están siendo concedidos por prestigiosas instituciones universitarias de los países más variados. En todo caso, creo que estos reconocimientos no son méritos míos, sino de la Escuela Austriaca a la que pertenezco y al hecho afortunado de encontrarme en el momento y en el lugar histórico adecuado con el instrumental analítico correcto.

AR: ¿Cuál es el estado actual de este debate? ¿Se ha estancado? ¿Por qué no se logra llegar a un acuerdo entre teóricos que aparentemente parten de las mismas ideas originales de Mises?

HUERTA DE SOTO: La verdad es que me cuesta entender como economistas tan inteligentes como White, Selgin y Hortwitz sigan insistiendo en su defensa de la banca libre con reserva fraccionaria utilizando gran parte de los argumentos de la Escuela Bancaria que fueron rebatidos (entre otros por el propio Mises) hace ya muchos años. Algunos de estos economistas (desde luego no es el caso de Hortwitz) incluso han dedicado casi exclusivamente toda su actividad académica a tratar de defender su postura en contra de los que defendemos un sistema de banca libre con un coeficiente de caja del 100 por cien para los depósitos a la vista y equivalentes, es decir, sometido a los principios generales del derecho de propiedad que exige toda economía de mercado libre. Y es una pena, pues si hubieran dedicado el mismo ahínco a otras áreas del paradigma austriaco estoy seguro que hubieran realizado importantes contribuciones.

En todo caso, y reconociendo la gran importancia teórica del debate, creo que a efectos prácticos no es tan relevante. Y ello por dos motivos. Primero porque estoy convencido de que en un sistema completamente liberal (“anarcocapitalista”) las agencias jurídicas y de seguridad privadas con carácter generalizado patrocinarían sistemas jurídicos basados en la exigencia del coeficiente del 100 por cien de reserva para los depósitos a la vista de cualquier clase de bien fungible (aceite, trigo o dinero). E incluso en relación con aquellas agencias y particulares que, a pesar de todo, consintieran este tipo de operaciones con reserva fraccionaria, los bancos correspondientes tenderían siempre en última instancia a actuar espontáneamente con un coeficiente de caja del 100 por cien, pues con las actuales tecnologías informáticas sin duda alguna serán “vaciados” de depósitos por sus clientes “a la velocidad de la luz” (es decir, en pocos segundos) a la menor duda sobre su capacidad de devolución inmediata de los mismos.

En segundo lugar, los teóricos austriacos de la escuela neobancaria que admiten la reserva fraccionaria carecen de un plan de transición, práctico y creíble, hacia su sistema. No hay duda de que actualmente el Banco Central y la reserva fraccionaria van de la mano, y que la eliminación de aquél manteniendo ésta (como ellos proponen) daría lugar a la “corrida” bancaria más profunda y generalizada de la historia, que acabaría con todo el sistema monetario mundial, en cuanto el público fuera consciente de que su dinero no está disponible en los bancos y de que ha desaparecido el “prestamista de última instancia”. En última instancia, pues, solamente el restablecimiento previo de un coeficiente de caja del 100 por cien para los depósitos a la vista (como proponemos los teóricos ortodoxos de la Escuela Austriaca ) podría permitir la eliminación de los bancos centrales. Por lo que si los teóricos de la banca libre con reserva fraccionaria quieren ser coherentes con ellos mismos, al menos temporalmente y desde el punto de vista del proceso de transición deberían de apoyarnos, y si no lo hacen quizás sea por que, en su subconsciente, su obsesión por mantener la reserva fraccionaria supera a su deseo de ver eliminado el banco central, lo cual es una pena, pues como indica Hayek en su Denationalization of Money (pp. 94-95 1ª edición, p. 119 2ª edición) la banca con reserva fraccionaria es una de las instituciones que históricamente más daño ha hecho a la economía de mercado.

AR: ¿Planea escribir algún nuevo artículo sobre este debate?

HUERTA DE SOTO: Desde el punto de vista teórico dediqué todo la parte final del capítulo 8 de mi libro a demostrar que, incluso en las condiciones más favorables, la banca libre con reserva fraccionaria generaría ciclos recurrentes de auge y recesión por lo que el tan alabado “equilibrio monetario” de su sistema es un mito. Que yo sepa, hasta la fecha mi análisis no ha sido desvirtuado por nadie.

AR: Cuando hacia fines de 2004 y comienzos de 2005 pude disfrutar de sus clases de licenciatura en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, recuerdo que les dijo a sus alumnos: “Díganle a sus padres que vendan su propiedad, que retengan el dinero, y verán que en pocos años podrán re-comprar la misma casa y guardar una importante diferencia”. Tras la crisis, los precios de las propiedades en España llegaron a caer más de un 70 %. ¿Anticipó Ud. la crisis de 2008?

HUERTA DE SOTO: Desde luego. Pero repito, no por méritos propios, sino porque contaba con el marco conceptual y teórico adecuado. Supongo que me pasó algo parecido a lo que les sucedió a Mises y a Hayek antes de la Gran Depresión. Y es que no hay nada más práctico a la hora de predecir que una buena teoría.

AR: Vivimos un mundo cada vez más inestable, ¿debemos refugiarnos en el oro?

HUERTA DE SOTO: No me gusta dar prescripciones concretas. Yo soy un teórico de la economía no un “gurú”. En todo caso, a nivel personal, creo que acumular oro no es ninguna tontería en los actuales momentos.

AR: Cuando estuve en Madrid, también tuve la oportunidad de participar de su seminario de doctorado de 2005. ¿Qué similitud guarda el mismo con aquel que Mises ofreciera en Viena primero, y Nueva York después? ¿Qué nos puede contar sobre la importancia que este seminario jugó en esta Escuela Austriaca que es cada vez más importante en España y Europa?

HUERTA DE SOTO: Llevamos veintisiete años impartiendo ininterrumpidamente este seminario a imagen y semejanza del que Mises desarrollara primero en Viena y luego en Nueva York (por cierto, en cada caso durante un número de años que nosotros ya hemos superado). Además hoy el seminario está acreditado con validez en toda la Unión Europea para obtener el título de Doctor y, de hecho, cada año se doctoran en “Economía de la Escuela Austriaca” tres o cuatro participantes (incluyendo al que hoy me hace esta entrevista). Por todo ello y por la afluencia de participantes extranjeros de todo el mundo (cada año en torno a la mitad) y el elevado nivel académico de sus investigaciones (que se publican mayoritariamente en nuestra revista científica “Procesos de Mercado” en cualquiera de las lenguas de la Unión Europea) creo que este seminario es una de las contribuciones de las que debemos estar más orgullosos.

AR: En aquella oportunidad, sus presentaciones se concentraron específicamente sobre su teoría de la eficiencia dinámica, la que Ud. dijo era su principal aportación a la economía. Poco tiempo después publicó un libro en Routledge bajo ese mismo título. ¿Qué dice esta teoría y cómo fue recibida en el ambiente académico?

HUERTA DE SOTO: Lo que he intentado hacer es demostrar que la eficiencia (dinámica) y la justicia (rectamente entendida) no son sino dos caras de la misma moneda. O expresado de otra forma, que sólo la justicia (rectamente entendida) puede generar eficiencia económica en términos dinámicos y que lo que es dinámicamente eficiente no puede ser nunca injusto. La eficiencia la redefino en los tradicionales términos austriacos basándola en la creatividad empresarial y en la coordinación. Y para mi la justicia radica en el cumplimiento de las normas del derecho de propiedad y de los principios de la moral personal (incluyendo lo relativo a la familia y al sexo). Como se ve, son temas polémicos que han motivado críticas provenientes de ambos campos: los economistas creen que me he salido de su ámbito, y los especialistas en ética que soy un peligroso “imperialista” que pretende inundar su campo de economicismo. Y sin embargo, creo que ambos extremos están equivocados, pues existe un orden integrado en el universo de la ética y la economía, y ambos enfoques lejos de ignorarse o estar opuestos, se refuerzan mutuamente.

AR: En 1997 era un liberal clásico. ¿Por qué dejó de serlo?

HUERTA DE SOTO: Porque he llegado al convencimiento de que el liberalismo clásico lleva dentro de sí mismo la semilla de su propia destrucción en la medida que acepta la existencia del Estado aunque sea “mínimo”. Su pragmatismo está condenado al fracaso pues la teoría ha demostrado que, una vez que existe, es imposible poner coto al crecimiento de su poder (como se ilustra ampliamente a lo largo de toda la historia de la humanidad lejana o reciente). Además, desde el punto de vista moral el estado es contrario a la naturaleza del ser humano y despierta en él sus más perversas facetas (de hecho he llegado a pensar que, de alguna manera, como ha sugerido Benedicto XVI, no es sino la encarnación del anticristo o mejor del maligno). Por todo ello, actualmente no me cabe duda de que desde el punto de vista de la teoría económica y de la moral el único sistema de cooperación social factible a largo plazo y compatible con la naturaleza del ser humano y el avance de la civilización es la anarquía de propiedad privada, también denominada capitalismo libertario o simplemente anarcocapitalismo. De manera que todo avance, siquiera mínimo, hacia este ideal promueve paz y prosperidad, y todo alejamiento, pobreza y destrucción. Por eso es tan importante en el campo de las ideas “no quedarse en medias tintas”, jamás aceptar el pragmatismo y exponer, defender y depurar siempre el modelo ideal. Si no estaríamos traicionando nuestra misión como pensadores y universitarios. Y este quizás sea el mensaje más importante que puede darse a las jóvenes generaciones de estudiantes y profesores que inician su andadura en el ámbito académico.

AR: ¿Tiene alguna esperanza en el Partido de la Libertad Individual (P-Lib) que está desarrollándose en España?

Los temas políticos no me interesan para nada.

AR: Muchas gracias por su tiempo, ¡y por su trabajo!