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La_EA_desde_AdentroNinguno de los economistas contemporáneos está tan identificado con la Escuela Austríaca como Israel M. Kirzner, profesor de economía en la Universidad de Nueva York, un líder de la generación de Austríacos después de Mises y Hayek, y docente adjunto del Mises Institute. Escribió su disertación bajo la tutoría de Mises, más tarde publicada como The Economic Point of View (1960), e irrumpió en el campo teórico con su Competition and Entrepreneurship (1973). Kirzner es autor de otros siete libros, su más reciente sobre Capital and Interest de Edward Elgar (1997), y una docena de artículos, incluyendo varios en el Austrian Economics Newsletter y en The Review of Austrian Economics. Fue entrevistado en su oficina de la Universidad de Nueva York, después del Coloquio Austríaco semanal.

AEN: ¿Fue usted asistente de Mises durante varios años?

Kirzner: Si, y además de concurrir a sus disertaciones semanales, trabajé un tiempo en su estudio de la ciudad ayudando a sus alumnos. Él acostumbraba leer mis manuscritos y me honró al escribir la introducción para The Economic Point of View (1960).

Por otro lado, no comentaba mucho sobre mi trabajo, ni tampoco tuvimos extensas discusiones sobre los detalles. No era fácil discutir asuntos teóricos con Mises. Siempre fue gracioso, educado y amable, pero al mismo tiempo reservado. Existía también una pequeña barrera idiomática. Hablaba inglés a la perfección, pero creo que todavía pensaba en alemán. Nunca pediría que mis interpretaciones de Mises contaran con su aprobación. La mayor parte de lo que entendí de Mises, lo obtuve estudiando y pensando infatigablemente los párrafos de La Acción Humana una y otra vez.

AEN: ¿Algún otro comentario sobre Mises, el hombre?

Kirzner: Era un hombre de gran integridad. Recuerdo un episodio después de completar mi master en 1955. Estaba estudiando bajo la fuerte influencia de Mises. Pero también me presenté para becas en otras universidades. Recibí un ofrecimiento de la Johns Hopkins. Fui a ver a Mises para pedirle su consejo sobre a cuál debería ir. Aunque él tenía muy pocos alumnos, me dijo que aceptara el ofrecimiento. Me señaló que Fritz Machlup enseñaba allí, y que la Johns Hopkins era una escuela prestigiosa. No seguí su consejo, pero esto habla de su preocupación por los intereses de sus alumnos. Fue un gran gesto de su parte.

AEN: ¿Cuándo fue la primera vez que se sintió impactado por las ideas de Mises?

Kirzner: Al principio, yo no sabía quién era. Pero cuando me puse a mirar los programas y los profesores, sucedió que me di cuenta que Mises parecía tener más libros que cualquier otro. Me impresionó mucho, por lo tanto, comencé mis estudios con él. Eventualmente, fui capturado.

AEN: ¿Se dio cuenta que se estaba involucrando en una escuela de pensamiento a la que muchos profesionales consideraban fuera de moda?

Kirzner: No al principio. Pero luego empecé a darme cuenta que el mainstream de la disciplina apuntaba en una dirección diferente. En 1954 no hubo movimiento Austríaco. No hubo Escuela Austríaca. Estaba Mises, y estaba Hayek. Se los veía como a los últimos de su generación y no representaban una amenaza.

Ahora, no considero que mi elección haya sido heroica de ninguna manera. En verdad, estaba aislado con respecto a la disciplina. Pero obtuve mi PhD, enseñé en la Universidad de Nueva York, hice mi trabajo y publiqué mis libros. Estaba contento con eso y no tenía grandes dificultades. Gradualmente, a medida que pasaban los años sesenta, empecé a pensar en una idea que podría tener un impacto en la profesión. Realmente, Competition and Entrepreneurship interesó a varios estudiosos de la University of Chicago Press, lo cual me agradó mucho.

AEN: Cuando usted mira a la Escuela Austríaca hoy, ¿qué piensa?

Kirzner: Ver su dimensión es muy placentero, por supuesto. Hasta cierto punto, el hecho de que la profesión finalmente haya avanzado más allá en la dirección teórico-matemática, produjo una apertura para la Escuela Austríaca entre los profesores más jóvenes. Comenzaron a ver la esterilidad y la aridez del camino que el mainstream había tomado. La Escuela Austríaca aparece como un acercamiento completamente diferente hacia la disciplina. Y en la actualidad, hay lugar allí para los Austríacos, aunque todavía no estén al tope de la misma.

AEN: En el coloquio de hoy y en sus escritos, usted parece estar ocupando cada vez más, el llamado “camino intermedio” Austríaco.

Kirzner: Sin duda. Esto ha sido así desde el momento en que la gente comenzó a tomar posiciones extremas sobre la cuestión de los usos del equilibrio en la economía. Cuando comenzaron a negar su relevancia por completo, comencé a darme cuenta que mi posición no era tan extrema como la de ellos. La frase “camino intermedio” fue usada por primera vez por Roger Garrison para describir una posición teórica que no rechaza completamente ni adopta totalmente una estructura como el equilibrio que está, más a menudo, asociado con el pensamiento económico neoclásico.

AEN: ¿Es el excesivo subjetivismo lo que lo perturba?

Kirzner: No diría eso. El argumento que dice que no podemos usar el equilibrio para nada, no es válido para el subjetivismo. Lleva a la teoría económica hacia una dirección completamente diferente.

AEN: ¿Qué es el camino intermedio en la cuestión del equilibrio?

Kirzner: Los dos extremos, formulados simplemente, son “equilibrio siempre” y “equilibrio nunca”. El punto de vista “equilibrio siempre” es la perspectiva estricta neoclásica de Chicago que nunca nos permite considerar un mundo en donde no todo está completamente ajustado. El otro extremo es aquel en donde no existe nada sistemático, anulando las tendencias que podrían guiarnos hacia la regularidad. Pienso que ningún economista Austríaco puede estar satisfecho con cualquiera de estas dos posiciones.

La economía Austríaca no puede ser “equilibrio siempre”, pero tampoco puede ser “cualquier cosa va”. Como acostumbraba a decir Mises, fue la gran contribución de los economistas clásicos cuando anunciaron el concepto de ley económica. Existen, indudablemente, consecuencias sistemáticas por nuestras acciones. Si uno acepta que la economía es el estudio de esas consecuencias sistemáticas, no puede vivir con una perspectiva que ve el mundo tan abierto que todo es posible. Es por eso que yo estaría en desacuerdo con la caracterización de la economía como, esencialmente, el estudio de la apertura de un futuro incierto.

AEN: ¿Es correcto lo que dice el Profesor Mario Rizzo de que los Austríacos deben pensar en términos de “tiempo real” del no-equilibrio como lo contrario a alguna variante estática?

Kirzner: Creo que es altamente útil pensar en términos de no-equilibrio, para estar abierto a la posibilidad de cambio y sorpresa. Ciertamente no se puede hacer una buena economía sin entender el rol de la sorpresa. Pero si uno aspira a esto hasta el punto donde las sorpresas tienden a abrumar a las igualdades, entonces no creo que usted tenga una ciencia que refleje la realidad existente.

AEN: Existe la impresión de que usted cree que el entrepreneurship está siempre equilibrando. ¿Es esta una mala interpretación de su posición?

Kirzner: Si. El entrepreneurship no es siempre equilibrante. Las características equilibrantes del mundo real deben estar adscriptas al entrepreneurship; lo que no quiere decir que todos los entrepreneurships sean siempre equilibrantes. Los entrepreneuships producen pérdidas, y las pérdidas no son equilibrantes.

La idea que yo rechazo es esta: hay entrepreneurships exitosos, hay entrepreneurships que fracasan y existe una de “lanzar una moneda” para decidir qué vale más al final. Esta era la posición de Frank Knight que, de paso, pienso que es errónea.

Los fundamentos de Mises dentro de la acción humana es que abarca una tendencia de estar en lo correcto y no en lo equivocado. La gente tiene interés de estar en lo que es correcto, no en lo que no lo es. Definitivamente, esto mide la tendencia de la acción humana hacia lo correcto.

Esto no garantiza “equilibrio siempre”. Y ciertamente un equilibrio permanente está fuera de la cuestión. Sería incorrecto incluso indicar que en algún momento dado, los cambios que observamos son necesariamente equilibrantes. Pero existen tendencias que tienden a halagar a las fuerzas desequilibrantes del mercado, la mayor parte del tiempo.

AEN: ¿Hay veces en que el desequilibrio es una cosa segura?

Kirzner: Mucho depende de la naturaleza de los cambios exógenos que estemos experimentando. En un mundo en el cual el cambio es de tal volatilidad que la actividad y la acción del entrepreneur es continuamente frustrada, encontraremos un continuo no-equilibrio. Existen circunstancias históricas en las cuales el caos, la violencia y las sublevaciones verdaderamente superan al orden y la evolución. Tal vez, deberíamos señalar tales ocasiones. Para que el equilibrio sea una tendencia regular, necesitamos, empíricamente, una cierta condición de estabilidad.

AEN: ¿Puede darnos un ejemplo de tal volatilidad?

Kirzner: Supongamos que el gusto de la gente cambia todos los días, drásticamente. A veces les gusta una temperatura baja, otras veces, la prefieren alta. Unas veces la gente come tres veces al día; otras veces sólo una. Unas veces les gusta usar zapatos, otras insisten en andar descalzos. Suponga que la tecnología tuviera que cambiar drásticamente y de forma repentina. Esto es volatilidad extrema. En estos momentos, no tenemos garantías si una teoría de mercado puede preparar un entendimiento sistemático del cambio. En un mundo así, habría muy pocas cosas estables, no creo que una teoría económica pueda ser de mucha ayuda.

AEN: ¿En esos casos, deja de existir la ley económica?

Kirzner: Para nada. Sólo se vuelve más dificultoso darse cuenta del tipo de cambio. Por ejemplo, podemos pronosticar que un aumento de la demanda aumentará el precio. Pero, bajo una volatilidad extrema, la demanda cambia y fluctúa tan rápidamente que las fuerzas que, de otra manera, producirían el aumento de precios, serían tragadas temporalmente por las fuerzas que los hacen caer. No podemos regularlo. Pero la ley económica todavía continúa siendo la realidad implícita.

AEN: ¿Considera usted que la teoría de Joseph Schumpeter sobre el entrepreneurship es una teoría Austríaca?

Kirzner: Hay una gran controversia sobre ello. Existía una tensión personal entre Mises y Schumpeter, y mucho de lo que actualmente identificamos como la llave de las características Austríacas, no eran aceptadas por Schumpeter. El Walrasianismo dominaba su pensamiento.

Sin embargo, he defendido a Schumpeter como Austríaco en una forma muy especial. Él nunca realmente aceptó el punto de vista neoclásico de “equilibrio siempre”. Ciertamente su énfasis sobre el entrepreneur es consistente con esto. Nunca olvidó las lecciones aprendidas de los Austríacos, aunque trató de olvidarlas. El resurgimiento Austríaco le debe algo a Schumpeter.

AEN: ¿Cuál es la relación entre la teoría de Schumpeter y la suya?

Kirzner: Permítame reconocer que en mi libro de 1973 yo estaba tal vez muy ansioso de demostrar la diferencia entre Schumpeter y yo. En escritos posteriores, retrocedí. He reconocido que se puede incluir el entrepreneur de Schumpeter bajo mi propia teoría, si se quiere.

Para Schumpeter, el entrepreneur era una irrupción. Él rompe un sistema rotativo existente. Paul Samuelson tiene una metáfora para el punto de vista de Schumpeter del mundo. Dijo que era como una cuerda de violín. Usted la toca y vibra, y finalmente se acomoda. Podría decir que Schumpeter veía al entrepreneur como la persona que está tocando desde una posición tirante, generando el cambio. Todas las vibraciones se atribuyen a su acción.

Originalmente, enfaticé el otro lado de la teoría. El entrepreneur genera una tendencia de restituir el sistema rotativo hacia cierto nivel o hacia un nuevo modelo. Pero es la restitución, no la irrupción, lo que lleva a cabo el entrepreneur.

AEN: ¿Cómo sería aplicada su teoría o la de él para un cambio tecnológico específico.

Kirzner: Imagine la Inglaterra Victoriana, donde todo está calmo y quieto, con carruajes tirados por caballos y trenes que trasladan personas aquí y allá. Aparece el entrepreneur que inventa el automóvil. Esa calma es destruída completamente. La gente pierde sus trabajos y los recursos humanos son arrastrados hacia nuevas líneas de producción. Todo esto sería atribuído al entrepreneur desde el punto de vista de Schumpeter.

En un sentido sería correcto. Pero en mi libro de 1973 pongo énfasis en un punto diferente. Tenemos que reconocer que cuando el entrepreneur descubre el automóvil, no está simplemente irrumpiendo la calma. Él estaba identificando algo que esperaba ser presentado. El conocimiento tecnológico no estaba siendo considerado. Los recursos estaban siendo gastados en trenes, carruajes y bicicletas, cuando, en realidad, lo que estaba esperando a ser armado era este nuevo invento llamado automóvil. La persona que reconozca esto está respondiendo a algo ya preexistente, abriendo el mercado.

Por supuesto, el rol del entrepreneur se puede entender como el de la irrupción en el sentido de la realidad. La gente tenía trabajos y estos trabajos fueron destruídos. La gente tenía carretas, y éstas desaparecieron. Aceptado. Pero, lo que aparentan ser irrupciones, no lo son para nada. Son simplemente la demostración de mal asignaciones que ya estaban allí antes.

Muy a menudo la gente objeta: “Usted dice que el entrepreneurship es coordinación, pero, seguramente cuando un entrepreneur descubre nuevas formas de hacer cosas, hace que la gente quede fuera de sus trabajos e irrumpe las expectativas de esas personas”.

Si, así es, pero en un sentido más fundamental, él está corrigiendo una descoordinación ya existente. Está redireccionando recursos que ya estaban mal ubicados. La gente no tiene que continuar durante años y años actuando de una forma que es socialmente ineficiente. La persona que abruptamente llama la atención hacia esta ineficiencia, está ayudando en el proceso de coordinación económica. Sin embargo, esto no disminuye, de ninguna manera, la importancia de la focalización de Schumpeter sobre la innovación del entrepreneur. Nada de lo que dije debe ser interpretado para hacerlo.

AEN: ¿Qué es lo que quiere significar cuando dice que algo está “esperando” a ser descubierto?

Kirzner: Filosóficamente, la gente lo ha objetado. No quiero transmitir la idea de que el futuro es un tapiz enrollado, y que nosotros sólo necesitamos ser pacientes mientras el cuadro progresivamente se va desenrollando ante nuestros ojos. En realidad, el futuro puede ser un vacío. Puede no haber nada a la vuelta de la esquina o sobre el tapiz. El futuro debe ser creado. Filosóficamente, todo puede ser así. Pero no interesa para el bien de la metáfora que he elegido.

Ex post debemos reconocer que, cuando un innovador ha descubierto algo nuevo, ese algo estaba, metafóricamente, esperando ser descubierto. Pero desde un punto de vista diario, cuando un instrumento nuevo es inventado, todos gritamos ¡caramba! puedo ver que lo necesitábamos. Sólo estaba esperando ser descubierto.

AEN: La demanda del consumidor estaba allí, los recursos estaban allí y la tecnología estaba allí …

Kirzner: Sí, por lo tanto no existía ninguna razón para que no fuera llevado a cabo. El entrepreneur está alerta a esta realidad, por la oportunidad de ganancias que representa y responde creativamente a eso.

AEN. Algunos han dicho que su cuidadosa definición del “puro” entrepreneur está excesivamente alejada de la del capitalista, y que en lo que respecta a éste, su teoría se aparta de la de Mises.

Kirzner: Se que Murray Rothbard y Joe Salerno han sugerido esto, pero pienso que no es correcto. Francamente, siempre he creído que saqué la idea del “puro entrepreneur” de Mises. He escrito un comentario sobre este punto en un libro editado por Bruce Caldwell y Stephen Boehm (Austrian Economics: Tensions and New Directions, Boston: Kluwer, 1992). Argumenté que dependía sobre sus propósitos analíticos. Reconocemos que en el mundo real el puro entrepreneur nunca existe. El trabajador puro nunca existe. El capitalista puro nunca existe. De cualquier manera es altamente útil hablar del puro entrepreneur.

AEN: En teoría, entonces, no en la realidad.

Kirzner: Si, pero no tengo ninguna dificultad en reconocer el significado teórico del entrepreneur puro. La cuestión más difícil es: ¿puede haber un capitalista que no sea entrepreneur? En un mundo de incertidumbre, no lo creo. Si no existe el capitalista puro, porque cada capitalista debe ser también un entrepreneur, entonces qué se gana al hablar de entrepreneur puro? Esta noción nos ayuda a entender la exacta naturaleza de su contribución al proceso económico del cambio.

Supongamos que toda la incertidumbre en el mundo esté incluída dentro del entrepreneur, y nadie más tiene algún elemento de incertidumbre. Las acciones de cualquier otro no son acciones humanas; son los movimientos de robots. Ninguno de los trabajadores, ni de los capitalistas, ni de los consumidores son entrepreneurs. Son maximizadores Robbinsianos. En este mundo, el entrepreneur compra recursos a precios conocidos por los vendedores de recursos, los vende a precios conocidos por los compradores, y él es el que ve la diferencia entre ambos.

En el mundo real, por supuesto, nadie cumple la función de entrepreneur de manera pura. El consumidor es un entrepreneur, el capitalista también lo es y el trabajador también. Todos asumen riesgos y aumentos de demanda sorpresivos. Todos abandonan unas oportunidades por otras. Aceptado. Pero eso no nos excluye de tomar la función central del entrepreneurship de estar alerta hacia nuevas oportunidades, en busca de algo que otros no hayan visto.

AEN: ¿Y esta reflexión es consistente con su libro de 1973?

Kirzner: No creo haber hecho sustanciales modificaciones. He realizado revisiones de mis anteriores libros. Mi Economic Point of View (1960), Market Theory and the Price System (1963) y An Essay on capital (1966) no fueron contemplados con una visión del entrepreneur, que sólo la alcancé más tarde.

AEN: Se dice que con Market Theory and Price System ha hecho una contribución desde el punto de vista Austríaco sobre la eficiencia.

Kirzner: Trabajé mucho en ese libro. Utilicé gran parte de mis conocimientos tratando de traducir la economía Miseana, como la entendía entonces, en términos entendibles para la profesión en general y útiles para el nivel del alumno. No fue fácil. Probablemente ese libro sea el ganador en un concurso de menor cantidad de copias vendidas.

AEN: Considera usted que su visión del entrepreneur es como un puente entre los mundos Austríaco y neoclásico?

Kirzner: La palabra “puente” es diplomática. Fui acusado de transformar la economía Austríaca en un pie de página de la economía neoclásica. Creo que es incorrecto. Pero aceptaré la palabra “puente”. Es un puente en el mejor sentido del término.

La economía neoclásica en su versión moderna es una teoría de “equilibrio siempre”. No acostumbraba ser de esa forma. Frank M. Machovec ha escrito un libro en el cual señala que los grandes pensadores neoclásicos de 1880 a 1930 realmente no creían en un mundo creado sobre la teoría del equilibrio. Ellos pensaban en el sistema de precios como un proceso competitivo. Es la versión moderna de la economía neoclásica que ha sido Walrasiana y Machovec va más allá al discutir que ni aún Walras creía en el “equilibrio” siempre. No creo que iría más allá, pero veo su punto principal.

La idea del entrepreneur nos permite ver cómo podría concebirse un sistema de equilibrio, o por qué un sistema de equilibrio nos podría interesar. Aunque neguemos que el equilibrio pueda ser logrado, podemos estudiar la teoría neoclásica y entenderla en relación a la teoría Austríaca.

Cuando Mises hablaba sobre la economía invariable como un modelo contra el cual se entienden los procesos de equilibrio, está haciendo exactamente lo que debe hacerse. Podemos entender la teoría de los procesos de mercado contraponiéndola con los estados de equilibrio. ¿Cómo puede un contraste ser un puente? Puede serlo al llamar la atención sobre el rol de los modelos de equilibrio para entender el proceso. Pero yo estoy fuertemente en desacuerdo con aquellos que han dicho que esta teoría del entrepreneur simplemente restituye a la economía neoclásica a su gloria pasada.

AEN: Pero si un economista neoclásico le hablara a su clase sobre la teoría del entrepreneur de Kirzner, eso sería un adelanto.

Kirzner: Ciertamente, dadas las rígidas condiciones de hoy. Una vez, sin embargo, di una charla sobre los procesos de mercado desde el punto de vista Austríaco, y el fallecido Abba Lerner estuvo allí. Dijo que lo que yo llamaba el punto de vista Austríaco era precisamente lo que él había estado enseñando en la escuela y que había sido aceptado hacía mucho. Estoy seguro que es verdad. El modelo competitivo perfecto nunca fue el dominante en la economía neoclásica hasta que E.H. Chamberlin y Joan Robinson nos trajeron la competencia imperfecta. Luego ellos atribuyeron retroactivamente la competencia perfecta a aquellos que los precedieron.

AEN: Anterior a esto, Mises aún se pensaba así mismo como dentro de la corriente de pensamiento.

Kirzner: Correcto. Hay un párrafo que siempre he citado de un artículo de 1932 donde Mises dice que todas las escuelas de economía modernas, básicamente, dicen lo mismo. Esto es muy revelador. ¿Qué es lo que quiere decir? Él había notado que todas las escuelas habían abandonado a la escuela alemana histórica. En resumen, vis-a-vis el enemigo en común, todas están diciendo lo mismo.

Más tarde, las diferencias entre las escuelas Walrasiana, Marshaliana y Austríaca comenzaron a ampliarse. Piense en ellas como tres corredores paralelos que arrancan muy cerca uno de otro pero, progresivamente, se van apartando. Para el momento en que comencé a estudiar con Mises en 1957, no creo que él se hubiera incluído en el punto de que todas las escuelas enseñaban lo mismo.

AEN: ¿Qué en particular, hizo cambiar el pensamiento de Mises?

Kirzner: Lo he expuesto en The Review of Austrian Economics, que fue en parte el resultado del debate de 1930 sobre el cálculo socialista. Este debate mostró profundas diferencias entre los Austríacos y los otros en el concepto de lo que es mercado y cómo opera. Creo que también es verdad en lo referido a Hayek.

AEN: Felicitaciones por la nueva edición de An Essay on Capital, junto con dos ensayos adicionales, recién salidos de Edward Elgar. ¿Cómo es que surgió el primer libro?

Kirzner: Cuando yo escribí An Essay on Capital en 1966, no pensaba que estaba abriendo un nuevo campo. Después de terminar mi libro de 1963, pasé varios años esperando escribir una historia sobre la teoría del capital a partir de 1880. Comencé a profundizar más y más en lo que fue una confusión de ideas, confusión de propósitos y claras ambigüedades. Finalmente me di por vencido. En lugar de eso descubrí que sería mucho más útil para mí poner en claro y con términos simples, un resumen de lo que había conseguido con mi investigación, a la luz de la estructura Miseana.

AEN: ¿Nos podría resumir el argumento de este trabajo?

Kirzner: Generalmente, la gente considera al capital como objetos, usualmente objetos altamente valuados. Eso nos tienta a pensar que el capital físico es en sí mismo el origen del flujo del ingreso. El punto de vista del capital que presento, se relaciona directamente con el propósito de los individuos. Insisto en que los Austríacos ven al capital como intermediario para cumplir los planes.

Me gusta usar la metáfora de la torta medio cocida en el horno. Este es un escritorio y la persona que lo hizo estaba planeando que yo lo usara para escribir, colocar papeles y otras cosas. Por sí mismo, el escritorio es una torta a medio cocer, igual que los autos, los edificios y las máquinas.

Se vuelve al punto de vista de Eugen von Böhm-Bawerk de rendimiento incipiente. Debemos observar el capital, no en términos de objetivos, sino como representando los planes de los individuos y sus pronósticos para el futuro. Existen planes superpuestos y de varios períodos, por supuesto, por lo que nuevas tortas están entrando al horno antes de que las viejas salgan.

AEN: Se dice, a veces, que Hayek no debería haber perdido tanto tiempo al escribir su tratado sobre el capital aparecido en 1941.

Kirzner: Creo que él esperaba que ese libro fuera continuado por un volumen posterior. Siguió adelante y produjo un libro muy difícil que hoy en día es mayormente ignorado. También tengo varias críticas sobre el libro y es bueno que haya cambiado, pero fue un esfuerzo grande y honesto.

AEN: ¿En aquellos primeros años, tuvo usted el objetivo de producir más trabajo macro?

Kirzner: No, realmente nunca me he visto como un macroeconomista. Por supuesto he enseñado macro durante muchos años, pero a pesar de eso sentí que nunca entendí la economía Keynesiana. Supone que tomar decisiones no interesa. Todo lo que interesa son las relaciones entre todos. Cuando a menudo señalaba lo que me parecían profundos errores, a su vez, no tenía ganas de contraponerlos a una teoría macroeconómica separada, de algún tipo.

AEN: Por ejemplo, ¿nunca pensó en proporcionar una crítica sistemática de la teoría Austríaca del ciclo económico?

Kirzner: No, nunca he tenido mucho interés en la teoría Austríaca del ciclo económico. Nunca pensé que la teoría Hayekiana del ciclo económico fuera esencialmente Austríaca. En verdad, Mises, quien originó la idea completa en 1912, nunca la vio como particularmente Austríaca, tampoco. Hay párrafos donde hace notar que la gente la llamaba la teoría Austríaca, pero dice que no era realmente Austríaca. Vuelve a la Escuela de la Moneda y a Knut Wicksell. Esta, ciertamente, no es históricamente Austríaca. Además, puedo afirmar, como fue desarrollado por Hayek, que existen muchos aspectos de él que son No-Austríacos. No creo que para ser Austríaco uno deba meterse dentro del punto de vista Hayekiano de los ciclos económicos.

AEN: ¿Existen algunos aspectos en la teoría de los ciclos económicos de Hayek que considere Austríacos?

Kirzner: Recientemente escribí un paper para acompañar la edición alemana de Prices and Production. Identificaba lo que me parecían ser los elementos del trabajo posterior de Hayek sobre coordinación, descoordinación y conocimiento. Discutí que los orígenes de sus ideas posteriores pueden encontrarse en este volumen, especialmente su descripción de la etapa superior del ciclo. Esta es una fase durante la cual algunas decisiones están fuera de sincronización con otras decisiones. Los inversores de capital toman decisiones que se anticipan a las de otros que, en realidad, no están allí. Dejando de lado el mecanismo exacto, esa fue la clase de cosa que nos enseñó a buscar Hayek al analizar el proceso de mercado. En lo que respecta a eso, es Austríaco.

AEN: ¿Y el resto de la teoría?

Kirzner: Por el contrario, la teoría Austríaca del ciclo económico es una teoría macro. Es una teoría de equilibrio. Y trata al capital en el sentido objetivo en vez de sentido subjetivo. Trata al tiempo como algo adherido a los bienes de capital en sí. Por lo tanto, siempre tuve cierta reserva con esa teoría en particular, a pesar de lo brillante que pueda ser. Pienso que la forma en que Hayek la desarrolló no fue tan consistente como la desarrollada por Mises en 1912.

AEN: ¿Acepta usted la idea de que la manipulación de la tasa de interés por el banco central puede causar distorsiones en la estructura de la producción?

Kirzner: Ciertamente la teoría Austríaca del ciclo mostró brillantemente como puede suceder esto. Pero una cosa es desarrollar una teoría que pueda explicar un revés y otra cosa afirmar que históricamente toda caída sea atribuida a esa teoría en particular. No necesariamente ocurre así. Si me preguntaran si esta teoría necesariamente explica cada uno de los ciclos, diría que no.

Mises acostumbraba a burlarse de aquellos que criticaban la teoría Austríaca del ciclo económico de ser demasiado simple. Dijo que todavía no dicen qué es lo que está mal. Eso es correcto, así como va. Tal vez muchas de las irregularidades del mercado sean de este tipo. Pero eso solamente puede ser una cuestión de entendimiento histórico. Debemos poder observar cada caso para ver qué está sucediendo.

AEN: ¿Deben los Austríacos insistir en que el escenario de la teoría Austríaca debe estar limitado solamente a los teoremas praxeológicamente válidos?

Kirzner: No, no estoy diciendo que la economía Austríaca no debe tratar con los instrumentos de la praxeología. Pero una cosa es explicar qué debe seguirse necesariamente bajo ciertas conjeturas y otra, es tomarla y afirmar, sin justificación, que esta es por lo tanto, la explicación a un problema empírico particular. Es peligroso hacer esto.

AEN: En años recientes, usted ha escrito sobre las implicancias del descubrimiento del entrepreneurship para asuntos de ética y justicia, y particularmente la idea de los finders-keepers.

Kirzner: Déjeme ser claro. Finders keepers no es necesariamente mi enseñanza de ética preferida. No estoy afirmando que debe seguirse. No soy un ético; soy un economista. Estoy simplemente sugiriendo que los propios conceptos de ética de la gente pueden ser aplicados a categorías económicas. Saqué la frase finders- keepers de Murray Rothbard, quien la consiguió de un libro de Henry Oliver. Luego yo uní la ética de los finders- keepers a la idea del descubrimiento del entrepreneurship, y la vinculé a la idea del descubrimiento del entrepreneur.

Al decir “descubrimiento”, no estoy queriendo decir que alguien está caminando por la calle y ve algo al borde del camino. Quiero decir, encontrar una nueva forma de producir algo, con un nuevo instrumento, descubriendo la forma de encontrarse con una necesidad. Una vez que amplía el concepto de descubrimiento, la ética de los finderskeepers se vuelve inmediatamente apropiada. Una teoría de justicia que considere el rol del entrepreneur tendrá un lugar para la ética de los finders-keepers, una ética que no se pondría en funcionamiento en un mercado de equilibrio.

AEN: ¿Cuál es la aplicación más directa de este concepto?

Kirzner: La moralidad y justicia de las ganancias. La gente tiene una gran dificultad para justificar cómo puede producir dinero más allá de lo que le cueste producirlo. Si alguien compra algo a $ 10.- y lo vende a $ 17.-, ¿por qué se guarda $ 7? A mucha gente le parece que es pura suerte poder venderlo a un precio más alto, y que el producto de esa suerte le pertenece a toda la humanidad. O puede ser una defraudación o un engaño.

Esos son los problemas éticos comunes. Pero esos problemas aparecen solamente si suponemos que cada uno comienza potencialmente con un conocimiento total e igual. En ese caso, los $ 7 de ganancia pueden representar tentativa de engaño. Pero si algunas personas carecen del conocimiento que otra gente sí lo posee y toma ventaja de ello, ¿constituye un engaño? No tomo una posición como ético. Estoy simplemente señalando que la ética de los finders-keepers puede echar luz sobre este problema. Después de todo, el entrepreneur descubrió valor en algo.

AEN: ¿Y esto es diferente a simplemente pagar por la experiencia?

Kirzner: No creo en los defensores de las ganancias que dicen que debemos pagar por los conocimientos y habilidades de las personas. Estos items tendrán su propio precio independiente del mercado. La ganancia del entrepreurship puro supera todos estos costos, y necesita una defensa distinta. No es el pago por algo para lo que se ha establecido un precio; al entrepreneur se le paga por superar la ignorancia con la agudeza mental. Una persona puede decir que usted no tiene derecho de ganar por la ignorancia de otro. Entonces, ¿todo el mundo gana por la ignorancia de algún otro? En realidad, sí. Conocimiento completo e igual no es una realidad. Si la gente no puede lucrar por la ignorancia de otra gente, no existiría, por lo tanto, tal cosa como ganancia pura.

AEN: Entre los items integral o incidental de la economía Austríaca, ¿dónde se ubica la teoría del interés de la preferencia temporal pura?

Kirzner: Puedo imaginarme a algún economista Austríaco que no acepte completamente esta teoría del origen del interés. Yo mismo nunca he entendido exactamente lo que Mises quiso decir al dar preferencia pura sobre una base a priori. Cuando digo que no lo entiendo, quiero significar literalmente eso, y no que esté equivocada. Es un capítulo muy difícil en Mises.

La teoría de preferencia pura sobre la que he escrito no está basada en un razonamiento a priori. Simplemente llegué a la conclusión que la preferencia de tiempo es un fenómeno empírico razonablemente universal. Le pregunto a mis alumnos: ¿alguno de ustedes sabe cuál es la diferencia entre recibir un cheque ahora y recibirlo dentro de 10 años? La respuesta es no. Para mí, eso es suficiente para sostener la base de la teoría.

AEN: ¿Usted no excluye la posible existencia de una tasa negativa de preferencia temporal?

Kirzner: Estaría sorprendido, pero no la excluiría, evidentemente. Si existise un impuesto sobre los saldos bancarios que fuera suficientemente alto, llevaría a la gente a prestar dinero a tasa negativa, teniendo en cuenta que el interés es menor que la tasa del impuesto. ¿Es eso una preferencia temporal negativa? Probablemente no, pero nos muestra que una tasa de preferencia temporal positiva puede coexistir con una tasa de interés negativa. Eso parece ser lo que Mises está negando, así que mi teoría no puede afirmar que representa el punto de vista Miseano.

AEN: ¿Es correcto decir que usted ha adoptado la visión de monopolio Miseano en lugar del Rothbardiano?

Kirzner: Es correcto. Mises tenía una visión de monopolio en la cual decía que bajo ciertas circunstancias excepcionales, el diseño de propiedad de los recursos puede desaparecer del interés de los consumidores.

Regularmente, la propiedad de un recurso proporciona valor a su poseedor sólo si, hasta cierto punto, él está preparado para poner ese recurso en uso al servicio del público consumidor. La única excepción posible es cuando el suministro total de un recurso escaso, para el cual no existen substitutos, esté en manos de un único vendedor. Puede ser el caso que los intereses del poseedor del recurso se opongan al de los consumidores. En otras palabras, el dueño del recurso puede descubrir la ventaja de producir menos cantidad que la que los consumidores mismos quieren.

Esto produce un posible conflicto de intereses y, para Mises, un fenómeno extraordinario. Aquí vemos la integridad de Mises. Estaba deseoso de reconocer que no siempre es verdad que el sistema de propiedad privada conduce al bienestar del público consumidor. No pensaba que era un caso importante, pero le llamó la atención. No usó el caso excepcional para exigir controles sobre los monopolios.

Yo también pienso que este punto es interesante. No creo que sea empíricamente importante. No brinda justificación para regular el monopolio, o destruir compañías, o algo así. Simplemente señala una implicancia teórica sobre ciertos métodos de propiedad de recursos.

Otros están en desacuerdo. Rothbard solía decir que nunca puede realmente saberse si un productor está acumulando reservas con el objeto de obtener más ganancias o si lo hace en contra de los intereses de los consumidores. Es verdad. Nunca se sabrá. Pero la posibilidad teórica todavía está allí.

AEN: Una controversia reciente se ha centrado por la tentativa de fusionar a Mises y Hayek. ¿Piensa que este debate ha sido constructivo?

Kirzner: La respuesta corta es no. Definitivamente, no. Tales pensadores tan complejos como Mises y Hayek no van a ser idénticos en cada punto. Existen diferencias entre ellos y éstas deben ser estudiadas, desarrolladas y sus raíces identificadas. Ciertamente. Pero yo creo que el principal proyecto de la economía Austríaca debe ser buscar los puntos en común entre Mises y Hayek, y no sus diferencias. Marcar una división entre ellos sería un error muy grande, y, posiblemente, una tragedia.

AEN: ¿Por qué dice tragedia?

Kirzner: Tragedia desde el punto de vista de la influencia que la economía Austríaca tiene sobre la profesión en general. Además, si la gente piensa que tiene que elegir entre ser Hayekianos o ser Miseanos, van a decir, Hayek ha sido ganador de un Premio Nobel, por lo tanto debe haber hecho un mejor trabajo y Mises sería rechazado.

AEN: ¿Cómo considera las contribuciones de Ludwig Lachmann a la Escuela Austríaca?

Kirzner: Lachmann tuvo un rol vital en el resurgimiento de la economía Austríaca. Fue una mosca molesta. Nos mantuvo honestos. Tenía una relación personal con Mises y Hayek que nadie más la tuvo alguna vez. Fue un puente entre las generaciones. Sentía un profundo respeto por Mises y Hayek, aún en temas en los cuales no estaba de acuerdo. Mostró a los jóvenes estudiantes que se podía ser un economista respetado aunque se piense que Mises era un gran pensador.

Doctrinariamente, Lachmann estaba mucho más cerca de la posición Shackeliana extrema sobre elección, incertidumbre y tiempo, y fue más lejos de lo que yo deseo llegar. Al mismo tiempo, fue un profesor circunspecto. Era muy cuidadoso de guardar un montón de ideas para sí mismo. Pero creo que estaba tratando de dirigir la economía Austríaca hacia una dirección más subjetivista.

AEN: ¿Y Murray Rothbard?

Kirzner: Rothbard fue incuestionablemente un genio. Su History of Thought ejemplifica su larga habilidad para absorber una gran cantidad de literatura y escribir claramente. Jugó un rol importante como inspiración para los jóvenes profesores para que observen cuidadosamente el cuerpo del pensamiento Austríaco. Así como tuve desacuerdos con Lachmann, también los tuve con Rothbard, en asuntos de estilo y de sustancia. Mucho de su impacto fue profundizado y mucho calificado, por su trabajo ideológico sobre la teoría de política libertaria.

AEN: ¿Qué sucede con respecto a Frank Fetter de Princeton?

Kirzner: Si, él también proporcionó valorables contribuciones. Rothbard hizo un trabajo fino al unificar sus ensayos de interés. No creo que Fetter pueda ser considerado un Austríaco excepto en un área pequeña.

AEN: ¿Cuál es su más descollante contribución a la economía Austríaca?

Kirzner: El capítulo siete de mi libro de 1963, que ha sido a menudo citado por estudiantes y colegas. Es donde brindo un escenario de divulgación del conocimiento en el proceso de mercado, comenzando desde un estado de no-equilibrio y construyendo un proceso sistemático de aprendizaje. Proporciona un marco muy útil.

AEN: ¿Es usted generalmente optimista sobre la perspectiva de la Escuela Austríaca?

Kirzner: Los Austríacos nunca hacen pronósticos en su rol de científicos, pero yo me atreveré con esto. Tenemos un trabajo por hacer. Existe una generación abierta a estas ideas. El rumbo de los últimos 20 años demuestra esto. Por lo tanto, sí, soy optimista. Este es un marco de pensamiento, no un pronóstico.

* Entrevista realizada por Jeffrey Tucker. Publicada por primera vez en la Austrian Economics Newsletter, volumen 17, número 1, primavera de 1997. Permiso otorgado por el Ludwig von Mises Institute para traducir al español y reproducir en el volumen I del libro “La Escuela Austriaca desde Adentro”. Traducido por Hilda Walfisch. Revisión técnica de Adrián Ravier.