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Los últimos meses parecen mostrar un incremento en las noticias e interés en llevar las economías a no tener que usar dinero en efectivo. Es decir, a realizar todas las transacciones de manera electrónica/bancaria. O al menos así parece ser en Argentina. Hoy salió esta nota en el diario La Nación. Quien hoy es presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger, se expresó también a favor de eliminar el circulante (efectivo) en este mismo diario hace dos o tres meses si no recuerdo mal.

No hay dudas de que las transacciones electrónicas pueden ofrecer beneficios sobre las transacciones en efectivo para las partes. Yo mismo realizo la mayoría de mis transacciones de manera electrónica. Pero creo que las discusiones están obviando algunos puntos centrales de cuál es la esfera de acción, o cuál debería ser la esfera de acción, de un banco central.En primer lugar, que los bancos centrales y las agencias recaudadoras de impuestos quieran “imponer” o “favorecer” transacciones electrónicas como medio con el fin de minimizar la informalidad y facilitar la recaudación impositiva no me parece un argumento válido. En este caso el gobierno está imponiendo el costo de ‘policía y control’ al ciudadano cuando debería ser rol del gobierno combatir la informalidad. Si el gobierno de turno no puede combatir la informalidad, en lugar de imponer restricciones al ciudadano dichos funcionarios deberían dar un paso al costado y ceder el puesto (que, recordemos, es función pública) a alguien mejor capacitado.

Esta línea argumentativa se basa, a su vez, en que “si no se está haciendo nada ilegal entonces no hay motivos para no bancarizarse.” De nuevo, esta argumentación me parece inadecuada. ¿Acaso todo ciudadano no es considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario? Realizar transacciones en efectivo no es prueba de delito o evasión ni mucho menos. Yo soy libre de hacer mis transacciones en efectivo o de manera electrónica según mis propias preferencias, no según las preferencias del gobierno de turno. Es posible, por ejemplo, que a una persona le resulte más sencillo llevar una estimación de su gasto viendo el efectivo desaparecer de su billetera que con transacciones bancarias o con tarjetas de crédito. En otras palabras, esta argumentación invierte la carga de la prueba en contra del ciudadano.

En segundo lugar, es oportuno recordar que los bancos centrales no son sólo monopolios, sino que son monopolios estatales. El rol del banco central es facilitarle la vida al soberano, es decir al ciudadano, según él desee llevar adelante su vida. No es rol del banco central imponerle al ciudadano cómo vivir su vida. Es el banco central quien debe estar al servicio de las preferencias de los ciudadanos, y no los ciudadanos quienes deben estar al servicio del banco central. A veces pareciera que cuando de temas monetarios se trata, al economista medio le sale un estatista de adentro (generalmente acompañado por un pobre conocimiento de historia monetaria). Quizás en Argentina o en cualquier otro país están dadas las condiciones para eliminar por completo el efectivo, pero por usos y costumbres sus ciudadanos prefieren seguirse manejando en efectivo para transacciones diarias. ¿Por qué ha de imponer el banco central un comportamiento distinto al soberano? Lo que el comportamiento de esta sociedad sugiere es que la preferencia por el efectivo es superior a los beneficios monetarios de estar bancarizado.

En tercer lugar, ¿si estar 100% bancarizado es tan beneficioso, por qué entonces sigue habiendo transacciones en efectivo? La respuesta no es por que todas las transacciones en efectivo buscan evadir impuestos, la respuesta es que estar bancarizados tiene costos de oportunidad: Costo bancario, en Argentina impuestos a las transacciones bancarias (pagar impuestos electrónicamente a su vez esta sujeto al impuesto a las transacciones bancarias! Sí, se paga impuestos por pagar impuestos), fees por transacciones, etc. En Argentina estar bancarizado es muy costoso. Con una presión impositiva asfixiante, con incertidumbre sobre los derechos de propiedad de los depósitos, tener un bajo nivel de bancarización es un acto de supervivencia económica.

Por supuesto, pueden existir beneficios monetarios en una economía altamente bancarizada. Pero utilizar los beneficios económicos como argumento para imponer, es decir violar derechos/libertades, a terceros es un peligroso camino a seguir. ¿Acaso nuestras libertades han de estar sujetas al cálculo económico de costo/beneficio?