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EA IIJoseph Salerno, profesor de economía en la Pace University, es una figura importante en el actual crecimiento de la Escuela Austríaca. Ha sido pionero en muchos campos, incluyendo la teoría económica, sistemas comparativos, historia del pensamiento y la economía de guerra. Después del fallecimiento de Murray N. Rothbard en 1995, Salerno se hizo cargo de la dirección del Review of Austrian Economics, junto a Hans-Hermann Hoppe y Walter Block. Actualmente es editor de la exitosa revista ilustrada The Quaterly Journal of Austrian Economics. Fue entrevistado por el equipo de la Austrian Economic Newsletter en la Mises University de 1996, la conferencia de verano del Ludwig von Mises Institute en la Universidad de Auburn, Alabama, Estados Unidos.

AEN: ¿Cuál es su opinión del estado actual de la economía Austríaca?

SALERNO: ¿Cómo puede alguien estar en la Mises University y no sentirse eufórico? Este es mi octavo año. Los estudiantes son más apasionados e instruidos que nunca. Tenemos de todos los niveles, en todos los campos y muchos países están representados. Muchos alumnos han venido por recomendación de sus profesores, quienes han concurrido en el pasado. Por lo tanto, ahora estamos trabajando con la segunda, y, a veces, con la tercera generación de alumnos.

AEN: ¿En qué contribuye el programa al movimiento?

SALERNO: Estos jóvenes reciben una gran cantidad de mentiras en la escuela, y el tedio de sus clases regulares tiende a apartar la economía de su contenido esencial. Ellos concurren pensando que aprenderán sobre cómo las sociedades avanzan materialmente, cómo la civilización se levanta y se preserva. En lugar de eso, terminan chocando a través de años con ejercicios matemáticos sin sentido. Estoy completamente de acuerdo en cumplir con los deberes, pero en algún punto los estudiantes necesitan estimular su imaginación. Recordarles por qué preferían la economía en primer lugar. La enseñanza y el entrenamiento formal es la llave para avanzar en cualquier escuela, ya sea la Austríaca o la de Marx. Esto es precisamente lo que se extraña de la economía Austríaca.

AEN: ¿Es ese el motivo por el cual la mayoría de sus clases se enfocan en técnicas?

SALERNO: Existe el mito de que todos los Austríacos son generales. Los instintos generales están bien, pero no son suficientes para sustentar una escuela. Un cuerpo de pensamiento se sustenta o se cae según la habilidad de sus profesionales para controlar las políticas técnicas en campos específicos. Es lo que distingue a filósofos aficionados, y amateurs de los economistas comprometidos. Tengo muy poca paciencia con aquellos que desean reconstruir la economía Austríaca desde su base, pero no pueden explicar, en términos praxeológicos, la ley de la demanda, mucho menos dar cuenta del teorema de la regresión.

Hasta que no tengamos, en algún lugar, un cuerpo completo de profesores austríacos, esta conferencia compensa las falencias. Provee el entrenamiento formal, en una gran variedad de campos, que, de otro modo, no estarían disponibles. Los estudiantes y los profesores la aman.

AEN: Existe más evidencia del estado de la Escuela Austríaca?

SALERNO: Nos rodea por completo. La edición del The Review of Austrian Economics es más grande en cada publicación. Los artículos son sofisticados y aportan una contribución real. Además muestran que existen importantes debates entre los Austríacos, un signo seguro de salud. Las pasadas publicaciones tienen una demanda constante, de librerías, estudiantes y otros.

También tenemos nuestra propia historia del pensamiento, el último regalo de Murray Rothbard al mundo de las ideas. Nunca más debemos pensar que la economía Austríaca es una idea del siglo XIX que fue llevada adelante por un grupo de gigantes. Rothbard ha colocado a la Escuela Austríaca en el centro de la historia del pensamiento económico desde los antiguos a los modernos.

En la actualidad la escuela es tan grande e internacional que es difícil ponerle etiquetas. Ha desplazado a la declinante Escuela de Chicago como representante de la línea de libre-mercado. Eso es más que progreso. Es una revolución.

AEN: ¿Necesitan los economistas Austríacos ser aceptados por las revistas científicas más reconocidas antes de que exista un progreso real?

SALERNO: Absolutamente no. No debemos medir el progreso de esta forma. Progreso no significa aceptación; significa la difusión y el avance de la verdad. Los artículos austríacos están apareciendo en revistas científicas importantes, pero esto es producto del crecimiento de nuestra presencia en el mundo académico. No debemos exigir la aceptación por la corriente tradicional, debemos tratar de desplazarla.

AEN: ¿Es este creciente interés producto del Premio Nobel de 1974 obtenido por Hayek, o es algo completamente diferente?

SALERNO: Este renacimiento moderno, usualmente data del premio de Hayek. Fue también el año de la famosa conferencia de South Royalton, la primera de economía austríaca en Norteamérica. Hasta recientemente, yo aceptaba este término convencional del “renacimiento austríaco”, tal vez porque había sido capturado por la excitación de haber concurrido a la conferencia.

Más recientemente, he comprendido que este punto de vista de los acontecimientos está completamente equivocado. Deja de lado lo que preparó el camino de esa conferencia y el boom que la continuó. Para tener una visión completa, debemos retrotraernos a una década anterior.

La “Teoría e Historia de Mises apareció en 1957. Ha sido su último gran trabajo, mientras tanto Hayek continuaba investigando su teoría de la evolución social. La Escuela Austríaca hubiera muerto en los siguientes diez años si no hubiera aparecido una nueva teoría. En retrospectiva, el artículo de Rothbard de 1956, “Toward a Recons-truction of Utility and Welfare Economics” [Hacia la reconstrucción de la utilidad y la riqueza de la economía] era una señal de que sobrevendrían buenos tiempos.

En 1962 y 1963, en una sucesión sorprendentemente rápida, Rothbard publicó sus trabajos originales, Man, Economy and State, [Hombre, Economía y Estado], America’s Great Depression [La gran depresión americana], y What has Government Done to our Money? [¿Qué le ha hecho el gobierno a nuestro dinero?]. Este último cuadernillo se lo considera como la primera teoría monetaria, pero es mucho más que eso. Contiene su notable “Teorema del progreso”, que explica cómo el estado causa una “progresión” -verdaderamente una degeneración- desde el dinero sano a una moneda fiduciaria. Esa explicación sistemática de los orígenes de la moneda fiduciaria, estaba ausente aún en los trabajos de Mises.

AEN: Y estos tres libros en dos años armaron el escenario.

SALERNO: Absolutamente. La sorprendente explosión de creatividad de Rothbard no tiene paralelo en la historia de la Escuela Austríaca, ni siquiera en la historia del pensamiento económico. Recuerde también que Power and Market [Poder y Mercado] completó esta fase también, aunque no fue publicado hasta 1970.

De cualquier manera, estos tres libros no sólo han servido de modelo e inspiración para todo el trabajo futuro sobre la teoría austríaca pura, sino también fueron aplicados a la economía. Rothbard respetuosamente reconstruyó el trabajo de los líderes reconocidos, especialmente Mises, Böhm-Bawerk, y Menger, a la vez que avanzaba más allá en la teoría de la utilidad y la riqueza, dinero, monopolio, impuestos e intervencionismo, y el ciclo económico. Además, era un escritor compulsivo y usaba su influencia personal para fomentar y sustentar el movimiento. Como resultado, los jóvenes que habían llegado a South Royalton, eran, casi cada uno de ellos, Rothbardianos.

Después de esta conferencia, se inició un período de productividad. Rothbard nuevamente tomó la batuta, publicando notables artículos sobre la definición de la oferta de dinero, el cálculo monetario, y monopolios, y los peligros de la tasa de cambio fluctuante.

Pero luego comenzó un período de inactividad. La teoría Austríaca cayó en un debate estéril sobre si la economía de mercado es equilibrante. Esto no tenía sentido, ya que Mises había resuelto el tema. El concepto de equilibrio es una herramienta analítica indispensable. No es un estado posible en que la economía se acerca o se aleja en la historia.

El lado teórico no fue revivido hasta mediados o fines de los ochenta. Surgió nuevamente debido a los sucesos políticos (el socialismo fue desmantelado), el Mises Institute fundador de la primer revista en idioma inglés, dedicada a la economía austríaca (sobre la que Mises mismo pensaba), y la coalición de un nuevo círculo Rothbardiano, que comenzara con estas conferencias de verano.

AEN: ¿Por qué debería ser importante revisar el resurgimiento austríaco desde el punto de vista convencional? ¿Simplemente para dar crédito donde corresponde?

SALERNO: Hay mucho más como contribución. Ha existido una tendencia desafortunada de limitar el resurgimiento a la gente que asistía a la conferencia de la South Royalton. El siguiente paso es trazar el progreso del resurgimiento, siguiendo las carreras de unas doce o más personas, todos ellos Americanos. El resultado es un sectarismo angosto que oprime a los nuevos inscriptos y a la vez es ciego a las nuevas contribuciones.

Pero si consideramos al resurgimiento austríaco en un término más amplio -como el movimiento de un cuerpo de ideas en lugar de unas pocas personas- ganamos una comprensión más realista del estado actual de la escuela. El presente boom Austríaco es masivo e internacional, e incluye literalmente a miles de estudiantes, facultades, profesores de todo el mundo. Gracias a esto, estamos experimentando otro surgimiento explosivo de energía creativa.

AEN: Sin embargo, Rothbard mismo nunca creyó en este resurgimiento austríaco.

SALERNO: Estaba demasiado ocupado dando crédito a los viejos Austríacos por sus contribuciones y, al mismo tiempo, dando coraje a los jóvenes estudiantes para que avancen más allá de su propio trabajo. Señaló el foco en la tradición y en la escuela, y no en su trabajo personal. Hoy en día, está de moda en la academia, no reconocer las deudas intelectuales hasta que no sea para su propio beneficio, pero ni Murray ni Mises tenían esta visión. Al mismo tiempo, si nosotros los jóvenes economistas tratáramos de fortalecer la teoría austríaca, aún en desacuerdo con él, se sentiría muy complacido.

AEN: Descríbame cómo se vio envuelto en la Escuela Austríaca.

SALERNO: Mi conocimiento ideológico apareció por primera vez en quinto grado. Mi madre recibió la visita de un primo de Italia. Durante la cena, el visitante reveló que era comunista. Mi padre, que era un Demócrata del New Deal, casi lo echa de la casa. Ello encendió mi curiosidad. Luego, en 1963, leí un artículo de Barry Goldwater en Life Magazine -donde estaba a favor del libre mercado de aquellos días- y me quedé profundamente impresionado. Una cosa llevó a la otra, pasé inevitablemente por la fase de Rand, y por mi año como senior en el Boston College, leí muchísimo sobre Mises, Hayek y Rothbard. En la escuela para graduados de Rutgers, conocí a Murray.

AEN: Fue su disertación lo que lo colocó a usted como un historiador del pensamiento. Rothbard dijo que su estudio fue el punto de partida para entender los debates de la banca británica.

SALERNO: Verdaderamente, una buena parte de mi tesis y argumentos pueden ser encontrados en el libro de Rothbard Economía Clásica, volumen 2 de su historia del pensamiento. Mi disertación se basó sobre un tópico más acotado: las divisiones y debates entre los bullonistas sobre la cuestión de la teoría de la tasa de intercambio.

AEN: Su último trabajo de la historia del pensamiento fue sobre el desarrollo del pensamiento de Keynes. ¿Hay algo de austríaco en Keynes, como acostumbraba a decir Ludwig Lachmann?

SALERNO: Unas pocas afirmaciones superficiales sobre la incertidumbre y el caos de los mercados de capital no constituyen un punto de vista austríaco. Pienso que debemos dejar a Keynes a los Keynesianos –y a Lachmann a los Lachmanianos- en esa cuestión. En mi paper, intenté demostrar que Keynes se había movido del Marshallianismo al clásico milenarianismo. Al final, intentó usar al estado para transformar el mundo que mejor se adaptaba a su intuición personal, pero no existe tal cosa, ni puede existir.

Para el mundo de ensueño de Keynes, la tasa de interés caería a cero porque ya no habría escasez de capital. Al lograr esto, veríamos que desaparecería la “avaricia, la usura y la prudencia”. Además, su ataque sobre la ortodoxia no se limitaba sólo a la economía. Se oponía a la ética de la clase media, costumbres e instituciones y añoraba un nuevo orden establecido por las elites intelectuales.

AEN: Usted ha impulsado a los austríacos a que redescubran los escritos de W. H. Hutt.

SALERNO: El Profesor Hutt es más famoso por su trabajo sobre los sindicatos, que es grande. Pero en respuesta a Keynes, desarrolló una maravillosa teoría de coordinación de precios de mercado que es consistente con la teoría Miseana. He tratado de rehabilitar este punto de vista. Su idea era que en una economía de mercado sin obstáculos, todos los precios reales son los de mercado y están coordinados para que el mercado sea más suave. La coordinación de precios es un concepto ex post, es decir, describe lo que verdaderamente ocurre en cada momento en el mercado.

¿Qué sucede si una persona se niega a trabajar? ¿Qué pasa si un capitalista se niega a invertir? Ellos pueden tener sus razones para hacerlo: están haciendo un juicio racional sobre las futuras demandas del consumidor. Cuando la información cambia, ellos pueden negarse por aún más tiempo o pueden elegir intercambiar. En cada etapa, hacen juicios basados en sus predicciones y estos influyen sobre los precios que surgen en cada momento. Los errores se suceden en el mercado todo el tiempo. Pero en cualquier momento, todas las fuentes son evaluadas y reubicadas para reflejar el mayor valor de uso, basado en la anticipación de las condiciones de mercado futuras.

AEN: ¿Qué teoría política, además del método, es la que más separa a los neoclásicos de los austríacos?

SALERNO: Sin discusión: la teoría del ciclo económico. La teoría austríaca abarca todas las características distintivas austríacas: la teoría del capital heterogéneo, la estructura de la producción, el paso del tiempo, el análisis secuencial del intervencionismo monetario, los orígenes del mercado y la función de la tasa de interés, y más. Y, le cuenta la historia precisa sobre un área de la historia neoclásica que se considera central. El modelo para aplicar esta teoría se basa en el libro de Rothbard: America´s Great Depression [La Gran Depresión de América].

AEN: ¿Qué pasa con la explicación monetarista del mismo acontecimiento?

SALERNO: Rothbard una vez me contó una historia interesante sobre la concurrencia a una conferencia de Milton Friedman. Esto sucedió justo después de la aparición del libro de Rothbard en 1963. Se suponía que Friedman hablaría sobre las licencias médicas o algún otro tópico, pero, suavemente comenzó desde el tópico asignado y se sumergió dentro de la diatriba contra el libro de Murray. Con respecto a lo que a Murray se refiere, Friedman estaba especialmente irritado que Rothbard hubiera citado un artículo de Lin Lin de 1937 argumentando que los ahorros son parte de la oferta de dinero, en el campo a priori austriaco, no positivista. Más tarde, Friedman, fue acribillado a preguntas de estudiantes curiosos, quienes más tarde lo enfurecieron.

AEN: En sí, ambos, Austríacos y Monetaristas ven la depresión económica como relacionada a la política de la Reserva Federal.

SALERNO: Pero es allí donde terminan sus similitudes. Rothbard argumentaba que el quiebre del mercado de valores no fue un fracaso del mercado, sino una consecuencia de la política inflacionaria de la Reserva Federal durante los años 20. La inflación monetaria había producido distorsiones en la estructura del capital real, y el quiebre y la depresión fueron la corrección inevitable. Milton Friedman simplemente culpa a la Fed por no haber rescatado a los bancos una vez que comenzaron a caer.

Para aplicar la teoría austríaca, Rothbard tuvo que demostrar que en los años 20 había ocurrido una significativa inflación. Así fue como el debate se volvió hacia la definición del dinero. Friedman entendió que Rothbard tenía un interés especial en elevar la oferta monetaria.

AEN: ¿Y así fue como comenzó la acusación de que Rothbard inventó sus números?

SALERNO: Este es un falso argumento de Friedman de larga data. Pero ha circulado, incluso entre los austríacos. La idea es que Rothbard engañó al incluir el valor en efectivo de las pólizas de seguro de vida en su oferta de dinero. Irónicamente, este punto de vista ha sido perpetuado por los positivistas, quienes incluirían manteca de maní en sus agregados si eso los ayudara a “explicar” el ingreso nominal.

En verdad, muchos economistas Keynesianos que escribieron después de la Segunda Guerra Mundial identificaron a las reservas de seguros de vida como activos líquidos financieros que cumplen funciones monetarias. Cuando este tema apareció la última vez, yo extraje al azar, algunos textos viejos sobre dinero y bancos de mis estantes. Cuatro de seis consideraban las reservas de seguros de esta manera, sobre cuyas bases podrían ser retiradas en cualquier momento y de esta forma, listas a ser gastadas.

Además, se desvió de la cuestión en la teoría de Rothbard. Incluyendo las pólizas de seguros de vida, el incremento en la oferta de dinero entre mediados de 1921 y fines de 1928 totalizaron alrededor del 61%, dejando una tasa anual de inflación del 6.5% anual. Dejando esto de lado, obtenemos el 55% durante el período o el 6.0% por año. En comparación, en el período alto de inflación de los setenta, la oferta de dinero creció a una tasa anual promedio del 6.35%, incluyendo los 2 dígitos en los años de Carter.

En otras palabras, no interesa para la teoría de Rothbard si están incluidos o excluidos. Un tratamiento Hayekiano de los mismos sucesos, por Phillips, McManus y Nelson, no incluyen reservas de seguros y se llega a la conclusión de que la explicación austríaca es la correcta. El punto central no es que los bancos no hayan sido salvados en los principios de los años treinta, sino que la Fed provocó la inflación de los años 20, aunque no estuviera reflejada en los precios.

AEN: ¿La disputa entre la Gran Depresión y el ciclo económico va más allá de los números, no es cierto?

SALERNO: Va al corazón de la teoría económica. Para muchos economistas importantes, la inflación no es una cuestión del dinero, ni de la expansión del crédito bancario, es esencialmente un fenómeno de precios. Si los precios no suben, no hay inflación. No interesa lo que diga la información monetaria. En los años 20, no existían cambios sustanciales en los precios, debido a la enorme productividad e incremento de la producción. Pero para ellos, esa era una evidencia suficiente para no investigar más profundamente.

Sólo los austríacos verdaderamente creen que la inflación es un fenómeno monetario. Cuando se aumenta la cantidad de dinero en circulación, provoca muchos más cambios que sólo el aumento de precios. Vemos una caída en la tasa de interés de los préstamos. Vemos un boom en la construcción como si fuera un aumento de producto. Vemos un boom en la Bolsa, que comercia títulos a alto valor, es decir, como si fueran bienes de capital. Enfocarse en que la inflación constituye un aumento de precios, significa que no entendemos lo que es el fenómeno de la inflación en su plenitud.

AEN: ¿Por qué la teoría del ciclo económico Austríaca no es diseñada en una forma econométrica más a menudo?

SALERNO: Teoremas praxeológicos de causa y efecto solamente pueden ser aplicados, estableciendo primero, precisamente, dónde y cuándo el fenómeno causal de aceleración ha ocurrido. Esto requiere una investigación histórica. Por ejemplo, en la teoría del ciclo económico, debemos primero establecer que ha tenido lugar un aumento en la oferta de medios fiduciarios. Sólo entonces podemos identificar una secuencia del fenómeno histórico que compense el ciclo económico. La econometría pierde mucho de su tiempo en un juego de manipulación investigando causas misteriosas entre millones de variables potenciales.

La teoría Austríaca es esencialmente cualitativa. Negamos que existan constantes cualitativas en la acción humana. Por lo tanto, debemos hablar de cambios que producen otros cambios en la economía, en un sentido cualitativo. Podemos decir que un aumento del circulante nos lleva a una disminución en el poder de compra del dinero, o, contrariamente, hace subir los precios generales. Pero, lo que no podemos hacer es establecer constantes cuantitativas entre dinero y precios.

AEN: ¿Qué tipo de investigación empírica nueva es posible?

SALERNO: Permítame darle un ejemplo. Un maravilloso artículo está por salir en The Review of Austrian Economics por Arthur Hughes que explica la recesión de 1990. Se basa en la comprensión cualitativa de causa y efecto extraída de la teoría austríaca. Luego lo aplica al aumento de la inflación de los 80 y sus efectos sobre el sector de los bienes de capital. Para hacer esto, desarma los números del gobierno que están construidos sobre la base de la teoría Keynesiana. Hughes identifica las distintas etapas de la producción. Funciona perfectamente.

Pero, de acuerdo a la moda económica actual esto no sería aceptado, ya que requiere que las técnicas estadísticas demuestren qué produjo la caída, si los shocks tecnológicos, el tiempo, las manchas solares, o el hombre en la luna. Todo es una tontería. La información empírica sola, no interesa lo bien que esté tratada, no puede establecer la causa. Para lo cual necesitamos teoría real, llegar por deducción, y aplicarlo al mundo real como una herramienta explicativa.

AEN: Usted tuvo un debate con Gordon Tullock sobre la teoría del ciclo económico. ¿Cuál fue la objeción de él?

SALERNO: El punto principal de Tullock era que el ciclo económico típico de tipo austríaco, nos llevaría a un aumento del PIB, mientras que el desempleo era sólo un problema de transición. Llegó a este punto después de haber trazado los efectos de la teoría de la sobre inversión del auge y el fracaso. La dificultad es que los austríacos no consideran la sobre inversión generalizada como la esencia del ciclo. Los austríacos distinguen los productos de orden más alto de los más bajos, y muestran cómo una prosperidad inducida por el crédito estimula un malinvestment (mala inversión), lo cual incluye una diversidad de fuentes alejadas de los productos de alto y bajo orden. El de él fue un error común, pero lo que sucede es que todos los debates ayudan a la gente a clarificar sus propias posiciones.

AEN: Usted ha sostenido un número de grandes debates en el Review.

SALERNO: Muy a menudo se escucha que los austríacos son limitados y dogmáticos, analizando las reglas todo el tiempo en lugar de debatir o agregar a la teoría. Nada que ver con la realidad. El Review tiene más debates de amplio espectro y más importantes que cualquier revista científica que haya visto. Y estos son debates ardientes, excitantes que abordan temas fundamentales e incluyen a ambos, austríacos y no austríacos.

Esta es la forma que debería ser. Si ve que una revista científica solamente publica artículo tras artículo, sin ningún compromiso mutuo entre los autores, sin réplicas, contrarréplicas -en resumen, ningún intercambio vibrante- es el signo seguro de estancamiento intelectual. Significa que la gente no está leyendo la revista, lo cual es un problema enorme, o que a los editores y escritores no les interesa progresar en esta disciplina. En el Review, hay un debate permanente en prácticamente todos los campos.

AEN: ¿Cómo comenzó el debate sobre conocimiento/ cálculo económico en primer lugar?

SALERNO: Realmente comenzó con un artículo provocativo de Israel Kirzner publicado en el Review en 1988, “The Economic Calculation Debate: Lessons for Austrians” [El Debate sobre el Cálculo Económico: Lecciones para los Austriacos]. Kirzner afirmaba que el cálculo -comparando costos y beneficios en términos monetarios- jugaba una parte muy pequeña en la crítica Austríaca al socialismo. Además, sugirió que el artículo de Mises de 1920 era deficiente al no apuntar al rol del cambio económico al hacer un plan central imposible.

Para Kirzner, la teoría de Hayek sobre la propiedad del conocimiento, desde los últimos años del treinta a los años cuarenta, estableció un punto crucial en el debate de una forma más sofisticada. La virtud de los precios está en el conocimiento del momento y el lugar en que actúan, al cual los planificadores centrales no tienen acceso. Con Hayek, Kirzner dice que el socialismo puede no ser imposible, pero es radicalmente irreal.

Israel termina su artículo con un llamado a “una nueva ronda de debate” para restaurar la posición austríaca sobre precios y mercados con claridad. Esto es precisamente lo que ha acontecido.

AEN: ¿Cómo fue que el artículo de Kirzner lo estimuló a pensar?

SALERNO: Era un artículo provocativo, sutilmente discutible. Lo consideré, revisé la literatura relevante y me di cuenta que Mises tenía argumentos más fuertes, más sofisticados y más persuasivos sobre el rol de los precios que Hayek. Esto era directa-mente lo opuesto a la lección que Kirzner deseaba enseñar. Entonces comencé con gran esfuerzo a “deshomogeneizar” a Mises y Hayek -es decir, mostrar que ellos trataban de demostrar puntos diferentes- y argumenté que Mises tenía una base más firme.

De paso, los editores del Review encontraron un manuscrito de 1938, escrito por Mises en alemán y luego traducido al francés. Aquí, Mises distingue agudamente su posición de la de Hayek. Es un artículo muy importante que nunca apareció en inglés. Estamos trabajando en una traducción para el Review.

AEN: También en “Mises as Social Rationalist”, usted puede distinguir además, un acercamiento de Mises hacia la teoría de la evolución de Hayek. Los asistentes a esta conferencia hablan a menudo de esto.

SALERNO: Ese artículo tuvo un origen interesante. Lew Rockwell me pidió que escribiera algo sobre el concepto de equilibrio en Mises. Cuando pensé en ello, me di cuenta que debía tratar también con el concepto de orden espontáneo, debido a que algunos austríacos habían afirmado que era el reemplazo correcto a toda teoría del equilibrio.

Estudiando a Mises, sin embargo, para mi gran sorpresa en ese momento -descubrí que no existía ningún concepto de orden espontáneo. Fue en ese momento que mi tema cambió, y comencé este proyecto de reemplazar la totalidad del “problema de conocimiento” por la perspectiva Miseana del racionalismo social y el cálculo monetario.

AEN: ¿Puede usted resumir el argumento sobre el cálculo de Mises?

SALERNO: Lo que Mises argumentó es simplemente esto: En una economía industrial, mostrando una compleja división del trabajo, y muchos bienes de capital heterogéneos, los planificadores no podrían usar evaluaciones subjetivas en números fuera del valioso uso de sus fuentes, como lo harían en una economía familiar. Esto requiere un cálculo económico objetivo usando precios de mercado. Si una sociedad no recibe el beneficio de los precios de mercado, llegar a las fuentes a través del intercambio de la propiedad privada, no puede ser distribuida racionalmente.

Al analizar el socialismo, Mises asume que el director del board de planificación central tiene el conocimiento de los datos económicos, a mano. Él tiene ingenieros y soporte técnico. Conoce las escalas de valores de los consumidores o puede sustituir sus propios valores. Tiene un registro de todos los tipos y calidades de trabajos disponibles. Y tiene listas de todas las variedades de bienes de capital y las cantidades a su disposición. Dado todo esto, aun no puede comprometerse en un cálculo económico. Toda esta información es cualitativa. Aún no puede deducir los promedios de intercambio cuantitativo.

AEN: ¿Está de acuerdo que en los modelos neo-clásicos, toda esta información producirá precios que puedan ser usados en el cálculo económico? Es simplemente un problema de programación lineal.

SALERNO: Las soluciones matemáticas no se libran del proceso de precios del mercado. Asumamos que podemos generar precios equilibrados. No son precios reales. Aún queda el problema esencial de que la economía se relaciona con: juicio y evaluación en un futuro incierto. En el concepto de cálculo de Mises, la función del sistema de precios es la de permitir a los empresarios evaluar la importancia cuantitativa de las fuentes cuando están confrontadas a cambios permanentes.

Precios equilibrados -los valores duales del programa lineal- son completamente irrelevantes para un mundo en el cual el stock de capital debe cambiar continuamente.

AEN: ¿Nos puede dar un ejemplo concreto?

SALERNO: Digamos que alguien necesita fabricar un automóvil. Existen cientos de formas diferentes para hacerlo. Las materias primas son hierro, pintura, trabajo, goma, etc., pero todos ellos son magnitudes heterogéneas. No pueden ser resumidas en un solo número unitario -un denominador común- que pueda ser usado para comparar el costo con el rendimiento del auto en sí. No puede determinar si está gastando o no reservas, ya que no puede calcular.

AEN: ¿Algo más concreto?

SALERNO: Ok. Tengo una amiga que se casó y se mudó de New Jersey a Montana. Ella tenía su casa construida en una fábrica en Indiana, y luego la trasladó al lugar. La cuestión tiene que ver con la falta de trabajo en Montana con respecto a Indiana. Muy diferente en New Jersey, donde no habría costo efectivo para construir una casa en el lugar en Montana. Puede ser hecho, por supuesto, pero no económicamente. Lo sabemos porque tenemos precios de mercado que nos permiten calcular.

Pero un directorio central planificador que trabaje sin el beneficio de los precios debe observar la situación, conocer todas las técnicas, las escalas de valores y las reservas, y concluir -razonablemente- que la construcción en el lugar es la mejor opción. Debe descartar la idea de trasladar la casa por absurda. Se debe preguntar: ¿Por qué construir la casa en un lugar sólo para moverla a otro? El directorio no puede calcular al comparar costos de traslado de la casa versus costos de trabajo.

AEN: ¿Por qué no es un problema de conocimiento?

SALERNO: No es un problema de conocimiento porque el directorio de planeamiento tiene todo el conocimiento cualitativo. Lo que no tiene son los medios para calcular el valor de los distintos métodos. Recuerde, estoy usando el término “conocimiento” en el sentido Hayekiano más puro: significado, conocimiento técnico, es decir, conocimiento general que se puede obtener de los ingenieros, y conocimiento de “circunstancias particulares de tiempo y lugar”.

Hayek sólo se refiere al conocimiento cualitativo: él piensa que obtener ese conocimiento es el punto principal. No estoy usando el término conocimiento como en “conocimiento del porcentaje de intercambio”. Por supuesto, si sabemos los precios correctos de reserva y rendimiento, podemos calcular, por definición. Pero eso es precisamente lo que el planificador central, no interesa que conoce más, no posee.

Racionalidad social requiere una continua estimación de los precios de reservas, que descansa sobre el intercambio de mercado y la propiedad privada.

AEN: Pero, ¿no tiene Mises una especial definición de racionalidad?

SALERNO: Sólo es especial si no entendemos lo que significa. Digamos que sus lectores leen esta entrevista en lugar de mirarla por TV. Y al final, deciden que perdieron su tiempo. Eso no significa que la decisión inicial de leerla fuera irracional. Por el contrario: realizaron una elección racional basados en una previsión. Que ellos pensaran luego que estuvieron equivocados, según el punto de vista de ellos, no tiene relación con esta publicación. La acción de ellos fue racional, pero el pronóstico estaba equivocado. Lo tomarán en cuenta al elegir leer futuras publicaciones de esta revista.

Nos lamentamos de nuestras acciones todo el tiempo. El punto es que no tenemos precios de mercado y cálculo económico, no podemos siquiera comenzar a hacer elecciones determinadas sobre el lugar de la reserva. Una falta de visión está siempre en nosotros. Pero un planificador social que trabaje sin el beneficio de un cálculo económico, no tiene ni idea por dónde comenzar ni cómo probar sus resultados contra sus previsiones. Lo que significa que el planificador está actuando irracionalmente.

AEN: Pero, es verdad que el socialismo es irracional intrínsicamente? ¿Cómo pudo sobrevivir tanto tiempo?

SALERNO: Un buen ejemplo es la Unión Soviética, que instituyó el socialismo durante dos años, de 1918 a 1920. Fue llamado Comunismo de Guerra. Ellos no chequeaban los precios capitalistas de los mercados internacionales. No usaban el dinero para nada. En dos años, la economía total se derrumbó. Luego hubo una vuelta a la producción doméstica de la forma más primitiva. Entonces Lenin introdujo la Política de la Nueva Economía que reinstaló el dinero y los precios. La experiencia refuerza el punto de Mises: una economía industrial no puede existir sin un cálculo económico.

AEN: ¿Cuáles son las implicaciones de una economía mixta como en los Estados Unidos?

SALERNO: La teoría del intervencionismo de Mises dice que los controles de precios fracasan para lograr los objetivos de aquellos que intervienen. Rothbard se agarró de esto y habló sobre la economía mixta que contienen “centros de caos de cálculos”. Esta es una buena descripción de una economía mixta.

AEN: En otra área controversial, ¿Mises estaba a favor de una reserva bancaria del 100 por ciento o no?

SALERNO: El Review ha publicado un artículo de Larry White y George Selgin, demostrando que no lo estaba, e hicieron una presentación creíble. Pero yo he demostrado el otro punto de vista. Observando la totalidad de sus escritos, podemos ver que la verdadera razón de Mises para aprobar una banca libre fue principalmente para eliminar la emisión de dinero fiduciario, es decir, notas bancarias y depósitos que no estaban cubiertos el 100 por ciento con reservas.

En la sección de teoría monetaria del La Teoría del Dinero y el Crédito, Mises enumera los beneficios del dinero fiduciario. Luego en un capítulo posterior sobre el ciclo económico, demuestra que el dinero fiduciario es una causa necesaria y suficiente del ciclo. Cuando Mises finalmente se dirige a “cuestiones básicas” de la política futura, él pide por la eliminación de toda otra creación de dinero fiduciario, de lo contrario, vendría una total prohibición sobre el fraccionamiento de reservas. Más aún, el joven Mises claramente pensaba que las desventajas del dinero fiduciario sobrepasaban a las ventajas.

AEN: Para una lectura más cuidadosa, entonces, ¿qué establece esta publicación?

SALERNO: Para una lectura más cuidadosa y más amplia. Mises endureció su postura aún más entre 1924 y 1940 con la publicación del Nationalökonomie, el predecesor de Human Action en idioma alemán. Existe una conspiración de silencio sobre los beneficios que él una vez atribuyó a la creación de dinero fiduciario. En su lugar, concluye que la única manera de eliminar los ciclos económicos y la inflación es la de “suprimir toda otra emisión de moneda fiduciaria”. Solamente esto, dice, creará las garantías necesarias. Finalmente, en su epílogo de la Teoría del Dinero y el Crédito de 1952, ofrece un plan detallado para una cobertura bancaria del 100 por ciento para las futuras emisiones de notas bancarias y depósitos.

También, es importante reconocer que Mises no pensaba que la banca libre evolucionaría hacia un porcentaje pequeño de reserva en oro para cubrir las obligaciones.

Con una competencia real, Mises predijo que la evolución sería hacia la dirección opuesta, hacia el 100 por ciento de reservas, ya que los banqueros sabrían que cualquier aumento del dinero fiduciario los llevaría a corridas bancarias e insolvencia. En el balance, entonces, él fue más Rothbardiano que Whiteniano con respecto a los asuntos de fraccionamiento de reservas.

AEN: ¿Cuáles son sus mayores críticas a la banca libre/reservas fraccionarias?

SALERNO: Que cualquier aumento en la oferta de dinero fiduciario trae aparejado el ciclo económico. Los banqueros libres han dado vueltas sobre este punto.

También, el efecto contagio -la tendencia de las corridas bancarias a expandirse- ha condenado el sistema de reservas fraccionarias a través de la historia. A medida que cae banco tras banco, crea la ilusión que una banca central es necesaria para corregir el supuesto “fracaso del mercado”. Pero bajo un sistema de reservas del 100 por ciento, no existe ninguna inestabilidad ni ningún efecto contagio. Las corridas bancarias no tienen consecuencias macroeconómicas.

AEN: Pero ahora tenemos reservas fraccionarias y el sistema no sufre corridas.

SALERNO: Las reservas fraccionarias de hoy son una ficción de la contabilidad, y no existen en verdad. Debido al seguro de depósitos y el poder de la Fed de crear nueva moneda, el público correctamente percibe que todos los depósitos están garantizados a la vista. Los depósitos están libres de reclamos para la moneda corriente. Eso significa que, efectivamente, vivimos bajo reservas al 100 por ciento. Si nos alejamos con seguros de depósitos, será mejor que nos retiremos de la carrera, ya que el sistema actual pronto colapsaría.

AEN: Usted dedica una gran cantidad de tiempo y energía al Review. ¿Es una buena inversión?

SALERNO: El Review realmente ha incrementado las perspectivas de la Escuela Austríaca. Tiene una circulación mundial. Ha estimulado nuevos intereses entre los jóvenes. Ha logrado una vidriera donde los austríacos pueden publicar sus artículos.

AEN: ¿Por qué es más importante que tratar de vender los artículos a las revistas científicas de mayor circulación?

SALERNO: Cuando se adula a la corriente principal y se utiliza sus herramientas teóricas, lo mejor que se puede lograr es que se pueda insertar algunos pocos puntos austríacos moderados. Se construye un capital intelectual y a medida que la inversión crece, es más difícil abandonarla. Antes de darse cuenta, usted no está haciendo nunca más trabajo austríaco.

Debe existir una revista científica que aliente a hablar y a escribir sobre la tradición Austríaca. En ausencia del Review, habría algún interés independiente entre los Hayekianos Europeos. Pero el debate se degeneraría en hablar sobre la economía Austríaca en términos de historia del pensamiento en lugar de una teoría como un cuerpo viviente como se discute ahora. Esto es crucial. La teoría Austríaca debe avanzar o morirá.

AEN: Entonces existe la cuestión práctica de si esto ayudará a la carrera de alguien.

SALERNO: Ya no es verdad que ser un austríaco es terminar con tu carrera. La profesión está en tal transición que los economistas de cualquier índole lo pueden hacer bien. Por supuesto, siempre será mejor si sigue la opinión general. Pero los austríacos están en esto más allá que por un éxito profesional.

Somos austríacos porque nos interesa la verdad. A veces ésta requiere de sacrificio. Menger se sacrificó, así lo hizo Mises y Rothbard, como muchos otros buscadores de la verdad en política económica. El punto es cambiar la historia para mejor, no solamente para continuar.

Mises escribió en La Acción Humana que un buen economista siempre le dice a los funcionarios lo que estos no quieren oír. Ellos deben pensar que nosotros somos los portadores de malas noticias. Haría cualquier cosa por ser un economista que de consuelo a los poderosos.

AEN: ¿Usted siente que los jóvenes austríacos están de acuerdo?

SALERNO: No sólo eso, está el radicalismo de la escuela que atrae hoy en día a los mejores estudiantes. Piénselo. Aquí estamos en Auburn, Alabama, en agosto y la conferencia está completa. Para asegurarse, esta es una hermosa ciudad. Pero estos estudiantes -algunos de los mejores que he encontrado- podrían estar haciendo cualquier otra cosa en sus últimas semanas de verano.

En lugar de ello, están participando de un agotador período de entrenamiento con nosotros, y muchos de ellos no reciben ningún ascenso por hacerlo. ¿Qué los lleva a hacerlo? Es la sensación de que algo sumamente equivocado está sucediendo en el mundo y que la economía austríaca tiene respuestas para hacer algo. Deseamos involucrarnos. La corriente general no incentiva esta clase de actitud. Esa es una de las razones de tener una buena chance de ganar esta batalla por una ciencia económica seria y un futuro para la libertad en general.

AEN: ¿Algunos indicios de futuras controversias en próximas publicaciones del Review?

SALERNO: Verdaderamente, son secretas, guardadas en un archivo. Y sólo el editor general tiene la llave. Pero daré un indicio: un economista neoclásico extremadamente prominente ha maldecido a uno de los editores. Éste actuó con moderación. Y esta es justo la forma en que debe hacerse.

* Entrevistado por Jeffrey Tucker en el Otoño de 1996. Publicado en la Austrian Economic Newsleteter, Vol. 16, No. 3. Permiso otorgado por el Ludwig von Mises Institute para traducir al español y reproducir en el volumen II del libro “La Escuela Austriaca desde Adentro”. Traducido al español por Hilda Walfisch. Revisión Técnica de Adrián Ravier.