Etiquetas

,

EA IIAl momento de esta entrevista Ivo Sarjanovic era Vicepresidente de Cargill Switzerland. Se desempeñaba como Gerente Mundial de Trading de Soja y como Gerente de la Unidad de Negocios de Cereales y Oleaginosas de Africa y Medio Oriente. Si bien podemos afirmar que proviene del ámbito empresarial, jamás se ha desvinculado del mundo académico, y menos aun del “mundo austríaco”.

Quizás suene paradójico, pero a pesar de que él mismo afirma que la Escuela Austríaca es un hobbie, sus profundas investigaciones hoy se ven de forma indirecta en el trabajo “Tiempo y Dinero” de Roger Garrison o en la reciente “Biografía de Ludwig von Mises” de Jörg Guido Hülsman.

Esta entrevista es un intento por rescatar algo del conocimiento que este pensador ha acumulado desde joven y que ha trasladado desde Rosario hasta Suiza, pero siempre con la mente en Viena.

AR: ¿Cuál ha sido su primer contacto con la Escuela Austríaca de Economía?

SARJANOVIC: Mi primer contacto con la Escuela Austriaca tiene un origen más político que académico. En 1982 cuando en Argentina comenzó la apertura democrática para suceder al gobierno militar, yo estaba cursando el último año del secundario y me apasionaba mirar programas de política y así descubrí que las ideas de Alvaro Alsogaray eran para mí la solución que le hacía falta a la Argentina. Un amigo de mi padre, Wilfredo Mackey, fue el organizador de la Ucede en Rosario y me pasaba material para leer. Me acuerdo que en uno de esos documentos había una lista con bibliografía y ahí descubrí por primera vez los nombres de Mises, Hayek, Roepke, etc. Me dirigí entonces a la Librería Ross y compré «Camino de Servidumbre». Me causó un impacto muy profundo ya que la Argentina de ese momento me parecía un muy buen ejemplo de algunas de las cosas que Don Friedrich analizaba en su obra. Posteriormente saqué de la Biblioteca Argentina la edición de Eudeba de «Nuevos Estudios». Lo leí todo pero creo que en ese momento no entendí demasiado. Ya hacía un tiempo que me había decidido por estudiar Ciencias Económicas y estaba muy pendiente de todo lo que pasaba en materia de inflación, deuda, etc. Por supuesto que mi instrumental analítico en ese momento era muy limitado pero no dejaba de leer, preguntar e ir a conferencias.

Iba al Superior de Comercio, una escuela secundaria dependiente de la Universidad Nacional de Rosario, parecido a lo que sería el Carlos Pellegrini en Buenos Aires. Mis profesores de Economía Política eran peronistas y radicales y por ende discutíamos bastante. A fines de ese año 1982 conocí a una persona que sería determinante en mi futura formación intelectual y profesional: Rogelio Pontón. Rogelio era en ese momento el Director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y vino al Superior a dar una charla para los que habíamos decidido seguir nuestros estudios superiores en esa casa. Como alumnos del Superior no teníamos que rendir examen de ingreso y al entrar directo tenía por delante 4 meses de vacaciones de verano y como la mayoría de mis amigos estaban preparándose para sus exámenes en sus respectivas facultades decidí que iba a dedicarme a leer economía en serio. La charla de Rogelio fue super interesante. Como siempre habló un poco de todo y me dejó muy motivado. Al final de la exposicion le pedí que me recomiende algunos libros para las vacaciones y entonces escribió en un papelito: «Historia del Análisis Económico» de Joseph A. Schumpeter de editorial Ariel e «Introducción a la Economía Política» de Wilhem Roepke de Unión Editorial. Vale aclarar que para mi en ese momento las diferencias entre Schumpeter, los austríacos y la Escuela de Friburgo no estaban para nada claras.

AR: Tengo entendido que Rogelio Pontón ha sido sumamente importante para el desarrollo de la Escuela Austríaca tanto en Argentina en general, como en Rosario en particular. ¿Qué nos puede contar de su persona, de las influencias que generó y de su relación directa con él?

SARJANOVIC: Después de ese contacto inicial con Rogelio en 1982, no volví a verlo por un tiempo. En 1983 cursé durante mi primer año en la Universidad « Introducción a la Economía » y tuve que estudiar del comienzo al fin el libro de Samuelson. Realmente encontraba la parte de macroeconomía muy confusa. No entendía la famosa «paradoja del ahorro», no entendía que a criterio del autor un poco de inflación fuera algo bueno y no entendía que las economías planificadas y las capitalistas tuvieran, según el Premio Nobel de 1970, performances similares.

Mientras tanto seguía leyendo a Roepke por las mías, ahora «Más allá de la oferta y la demanda». Pero los estilos de Samuelson y Roepke eran tan diferentes que hasta me costaba intentar una comparacion entre los 2 autores. Terminé ese año bastante perdido. Me acuerdo que la semana anterior a las elecciones presidenciales hicimos una votación en la clase de Economía para ver cómo se distribuian las preferencias entre los estudiantes de nuestra clase y Alfonsin sacó 47 votos, Luder 1, Alende 1 y Alsogaray 1. Yo estudiaba con los 2 chicos que votaron a Luder y Alende asi que si bien el voto fue secreto nos resultó sencillo descifrar quienes eran los 47 que votaban al radical.

1984 fue un año clave para mí. La gente de Franja Morada había ganado las elecciones del Centro de Estudiantes y se disponía a hacer bastantes cambios en las materias, profesores, programas de estudio, etc. Por ejemplo, en Macroeconomía habia dos programas: el que había preparado Pontón cuando era Director del Departamento con libros de Mises, Hayek y Friedman en la bibliografía y un programa nuevo donde se estudiaba estructuralismo, el deterioro de los términos del intercambio y un modelo neokeynesiano.

Me inscribí para cursar con el programa de Pontón y me dijeron que a partir de ese momento éste no podía seguir dando clases de esa materia y que la única opción era el programa nuevo. Rogelio no estaba autorizado por Franja y los suyos a dar clases de macroeconomía aunque sí podía seguir enseñando Teoría de los Precios. Con algunos amigos -Rafael Beltramino, Eugenio Giolito y Mario Hallberg- decidimos entonces empezar a visitar a Rogelio en su oficina del Departamento de Economía, donde lo habían recluído, y Rogelio nos dictó su Macroeconomía en forma casi particular. Por supuesto que también cursé y rendí la Macroeconomía oficial, lo que me permitió tener una visión mucho más amplia de las distintas escuelas de pensamiento. Qué placer era escaparnos a la oficina de Rogelio y verlo sacar de su portafolio «Paro e Inflación» de Friedman, «Inflación o Pleno Empleo» de Hayek, «Man, Economy and State» de Rothbard y también «La Acción Humana» de Mises. Era un portafolio mágico ! Había lugar para todos los libros que él citaba y siempre salían impecables, incluso forrados con papel verde araña para que no se ensucien. Ese período fue mi primer contacto académico con la Escuela Austríaca. Rogelio no sólo nos enseñó las diferencias con las distintas vertientes del keynesianismo sino también las grandes diferencias que había con los monetaristas y la escuela de las expectativas racionales.

Posteriormente cursé con él, en el segundo semestre, «Teoria de los Precios». El tenía autorización para dictar esa materia porque para las mentes constructivistas seguramente la microeconomía era menos «peligrosa» que la macroeconomía. Estaba tan entusiasmado con lo que aprendía de Ponton que había armado un grupo de cinco o seis compañeros para asistir a sus cátedras y recuerdo que cuando pasamos el examen nos decidimos por primera vez a invitarlo a cenar. Esa cena fue el comienzo de una larga tradición que aún perdura: las cenas de los Jueves en el Colegio de Escribanos. Esas cenas fueron (y son) un ámbito de aprendizaje, discusión y debate donde Rogelio nos estimulaba con presentaciones sobre distintos temas a pensar, leer y formarnos en la tradición austríaca. A esas cenas también comenzó a venir de vez en cuando Gerardo Bongiovanni, con quien en esa época comenzamos a colaborar en el proyecto de lo que hoy es la Fundación Libertad de Rosario. A través de Rogelio y de Gerardo entré en contacto con el Dr. Alberto Benegas Lynch (h), con Juan Carlos Cachanosky y con Gabriel Zanotti, que venían a dar charlas a Rosario.

En 1988 cuando terminé la Facultad tuve oportunidad de ser adjunto de Pontón en la cátedra de «Introducción a la Economía» en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina (UCA) y mi primer trabajo también fue como asistente de investigacion de Rogelio en el Departamento de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario. Así que sin lugar a dudas puedo decir con orgullo que Rogelio ha sido una especie de padre intelectual para mí.

Muchos rosarinos de mi generación tienen experiencias parecidas a la mía. Hoy en Rosario hay profesores austríacos en la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA, en la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (UCEL), en el posgrado del CeyCe dirigido por Walter Castro y un grupo muy pujante de jovenes que estudian en la universidad pública y se congregan en el « Circulo Austriaco de Rosario ». Nunca me voy a olvidar de la cara de sorpresa del Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNR cuando Axel Leijonhufvud, el famoso economista intérprete del pensamiento de Keynes, mirando al público en el salón de actos al finalizar una de sus conferencias preguntó: «¿Y dónde están los austríacos de Rosario?» Haciendo referencia a una carta que le habíamos mandado haciéndole preguntas sobre su visión del trabajo de Hayek.

Pontón recibió un merecido homenaje como el gran mentor de la Escuela Austríaca en Rosario en el Congreso que se desarrolló en Septiembre de 2006 organizado por las fundaciones Bases y Hayek. La «juventud austríaca» o los «Pontón boys» (como nos decían para descalificarnos en la Biblioteca de la Facultad parafraseando lo de «Chicago boys» en la época de Martinez de Hoz) que decidió entregarle un recordatorio durante ese acontecimiento hoy está recorriendo los 40 y pico, casualmente la misma edad que tenia Rogelio cuando lo conocimos.

AR: Así entabló un primer contacto con Zanotti, Cachanosky y Benegas Lynch (h). ¿Cómo llegó finalmente a formar parte del Departamento de Investigaciones de ESEADE? ¿Cuán importante fueron esos tiempos en tu formación intelectual?

SARJANOVIC: Pontón y Bongiovanni me presentaron a la gente de ESEADE. Seguimos hablando de 1984. El Dr. Benegas Lynch (h) vino al Hotel Italia de Rosario a dar una charla y a la mañana siguiente nos reunimos con él un grupo de unos diez chicos para hacerle preguntas. Me acuerdo que gran parte del debate giró sobre el tema de lo «teóricamente correcto pero políticamente imposible», argumento que él demolió con una lógica implacable. Para mí esa charla fue algo realmente determinante porque ahí empecé a darme cuenta que efectivamente me interesaba más la parte académica que lo estrictamente político. A Charly [Juan Carlos Cachanosky] lo conocí cuando vino a dar un seminario sobre «La Escuela Austriaca». En esos días había aparecido la revista Libertas Nº 1 y él presentó ante nosotros el artículo que publicó en ese número sobre ese tema. ¡Lo debo haber leído como diez veces! A Gabriel Zanotti lo conocía de nombre porque había leido su «Introducción a la Escuela Austríaca de Economía» publicada por el Centro de Estudios sobre la Libertad y tuve oportunidad de encontrarlo por primera vez cuando vino a dar un seminario sobre «Doctrina Social de la Iglesia y Economía de Mercado». Yo soy católico y ese era un tema que me interesaba especialmente ya que en ambientes liberales me sentía un marginal por ser católico y en ambientes católicos me sentía un marginal por ser un liberal clásico.

En Rosario teníamos un lindo grupo de gente que se reunía a leer papers, debatir libros y a escuchar a invitados especiales. En esos días nos reuníamos en la biblioteca del estudio del Dr. Hernán Racciatti, que fue el primer presidente de la Fundación Libertad. La Fundación todavía no tenía un local propio. Había estudiantes y profesionales de derecho, economía, filosofía, historia, ingeniería y psicología.

En 1985 la gente de ESEADE tuvo la gentileza de comenzar a invitarnos a Buenos Aires a algunos de ese grupo de rosarinos para un seminario mensual donde debatíamos básicamente artículos que posteriormente se publicaban en Libertas. Nos levantábamos a eso de las cuatro de la mañana y nos tomábamos el ómnibus Chevallier que nos dejaba en Retiro a eso de las nueve. De ahí partíamos de safari por librerías tipo «Blaton» en calle Florida y al mediodía llegábamos a almorzar a Palermo. A la tarde teníamos los seminarios. ¡Qué lujo que era para nosotros poder estar sentados una tarde entera alrededor de una mesa con el Dr. Benegas Lynch (h), el Dr. Ezequiel Gallo, Juan Carlos, Gabriel y Eduardo Zimmerman! De Rosario en general íbamos con Rogelio y Gerardo, Eduardo Rodil (que estudiaba filosofía y me introdujo a Popper), Pablo Calderini (un brillante estudiante de Friedman y los neoclásicos y por ende crítico de los austríacos), Eugenio Giolito y Mario Hallberg. También participaban chicos de Buenos Aires como Klaus Gallo, Paula Alonso, Cecilia Gianella y algunos otros que no recuerdo. Era un grupo realmente interdisciplinario y de un nivel extraordinario. Al final de estas sesiones me dedicaba a fotocopiar libros porque en ESEADE tenían los libros nuevos que para nosotros en Rosario eran bastante inaccesibles. Y por fin estábamos de regreso a casa a eso de la una de la mañana, cansados pero felices por la oportunidad que teníamos. Esas visitas a ESEADE duraron unos tres años hasta que nos fuimos graduando en nuestras respectivas carreras. No tengo más que palabras de agradecimiento para la generosidad de todo ese grupo de gente que tanto nos estimulaba intelectualmente y contribuía a que nosotros pudiéramos ir recreando en Rosario una atmósfera similar que jamás hubiéramos logrado sin el apoyo de la gente de ESEADE.

Posteriormente, en 1991, la empresa para la que aún trabajo, Cargill, me trasladó a Buenos Aires y hasta fines de 1993, que vine a vivir a Ginebra, participé en muchas de las actividades del Departamento de Investigaciones de ESEADE e incluso di algunas clases como asistente del Dr. Benegas Lynch (h).

AR: En 1988 fuiste aceptado para efectuar el programa de Doctorado en Economía en la Escuela de Graduados de New York University (NYU). Este programa no lo comenzaste, si bien jamás has dejado de tener contacto con el desarrollo de la Escuela Austríaca. ¿Cómo fue esta decisión de continuar tu carrera profesional en Cargill y abandonar parcialmente tu carrera académica?

SARJANOVIC: Si, tuve la oportunidad de estudiar en NYU con Kirzner, Rizzo y Larry White pero fracasé en el intento. Gracias a las gestiones de Alfredo Irigoin y Esteban Thomsen, miembros de ESEADE que estaban terminando su doctorado en ese momento, logré una beca. De hecho viajé a New York pero una serie de circunstancias me hicieron regresar a los 45 días sin ni siquiera haber comenzado las clases. Para empezar, tenía 23 años, nunca había vivido fuera de Rosario y New York, como ciudad, me abrumó. Para peor, hubo un problema administrativo en la Facultad y el departamento que yo había reservado para vivir cerca de la Escuela de Economía no estaba disponible: entonces tuve que salir a buscarme algo en las afueras. Kirzner y White se preocuparon de que la beca tuviera un ajuste para cubrir esos mayores gastos pero realmente no sabía ni por donde empezar a buscar. Estaba como groggy, hablando en términos de boxeo. En esa época ya llevaba unos cuantos años de novio con mi actual esposa y como éramos muy jóvenes aun para casarnos y ella estaba estudiando en Rosario decidí irme solo y sin dudas eso no ayudó porque la extrañaba mucho. Otra circunstancia que tampoco ayudó es que mi padre había tenido hacía unos años un infarto muy fuerte y en esos momentos no lo veía nada bien. Todas estas cosas juntas me quebraron anímicamente y me volví. Quizás fui un cobarde, pero nunca me había pasado algo así. Estaba mal y me daba vergüenza volver porque sabía que le había fallado a mucha gente que había creído en mí pero sentía que todo lo que pasaba era más fuerte que yo. Volví derrotado y con la frente baja. Y creo que todavía hoy nunca me recuperé de lo que pasó. La “consecuencia no intencionada” de este episodio es que comencé una carrera profesional. Había que ponerse a trabajar. A los pocos meses del regreso de Estados Unidos ingresé a la Bolsa de Rosario como investigador de mercados agropecuarios trabajando junto con Pontón. Mi familia siempre habia estado vinculada al negocio de cereales y era un sector que me atraía mucho. Mi bisabuelo llegó a Argentina desde Croacia (que en esa época era parte del Imperio Austro-Húngaro) en 1890 y puso en el interior de Santa Fe un almacén de ramos generales que luego se transformó en una cadena de acopios muy importante del sur de la provincia. Mi abuelo siguió con el mismo negocio y mi padre se dedicaba como corredor de cereales a co-mercializar lo que esa firma almacenaba. Por eso en mi casa el tema de granos era algo que se discutía diariamente. Despues de un año y medio de trabajar en la Bolsa ingresé a Cargill como operador del mercado local. Paralelamente, porque no quería alejarme por completo del ambiente académico, me había convertido en el asistente de Introducción a la Economía de Pontón en la UCA de Derecho, escribía artículos en el Suplemento Económico del Diario La Capital y tenía un micro de 10 minutos por la tele todos los lunes en Canal 3 para explicar lo que pasaba en una coyuntura económica que cada día se convulsionaba más. Este trabajo lo había conseguido gracias al Dr. Antonio Margariti que era un habitué del canal pero que no tenía tiempo de hacerlo más de una vez por semana. En esos años tambien di muchas conferencias y seminarios en la Fundación Libertad, que contaba entonces con una estructura muy importante. Y si bien con menos asiduidad que en años anteriores, porque no tenía ya tanto tiempo, seguí participando en algunas actividades de ESEADE, donde a pesar de mi fuerte sentimiento de culpa por lo de NYU, fui recibido nuevamente con los brazos abiertos. Fue en esa época que escribí el artículo que publiqué en Libertas 11: “El Mercado como Proceso”. Es un articulo que quiero mucho porque con ese trabajo quise probarme a mí mismo que a pesar de lo que había pasado yo podía contribuir desde lo académico al desarrollo de la Escuela Austríaca.

AR: Más adelante hablaremos de los aportes que has introducido directa o indirectamente en el mundo académico. Pero cuéntanos primero si las ideas de la Escuela Austríaca han tenido cierta “aplicación” en su carrera profesional dentro de Cargill.

SARJANOVIC: Primero me gustaría contar brevemente lo que hago en Cargill porque Gabriel Zanotti siempre piensa que me dedico a vender pollos🙂.

Empecé en Cargill Rosario en julio de 1989. Ese mes tuvimos 196% de inflación y por ende mi primer sueldo fue el triple de lo que había acordado en junio….

Ahí me dedicaba a comprar cereales y oleaginosas de productores y acopiadores para los programas de molienda y exportación. En enero de 1991, cuando nos encarrilábamos al segundo episodio hiperinflacionario, me trasladaron a Buenos Aires donde fui un Junior Trader de cereales FOB. A fines de 1991 viajé a Brasil por cuatro meses cuando se produjo la privatización del mercado de trigo. Regresé a Buenos Aires y a fines de 1993 me trasladaron a Ginebra, Suiza por dos o tres años. Y se olvidaron de mí….. Hace ya casi catorce años que estoy acá. Ginebra es el head-quarter mundial de Cargill para el trading de commodities. La casa central de la compañía está en Minneapolis. En Ginebra trabajé como Junior Trader en trigo y luego pasé a la mesa de soja donde fui Senior Trader hasta el 2001 y a partir de ese año estoy a cargo de la Gerencia Mundial de Trading de Soja, coordinando todas las geogra-fías de producción y consumo. Es un trabajo muy desafiante, estimulante y vía la soja sigo en contacto diario con la Argentina. Adicionalmente, hace unos meses también asumí responsabilidades de gerencia de activos y comercialización en algunos países de África y del Medio Oriente. Esta es un área totalmente nueva para mí y entre otras cosas será una experiencia cultural muy interesante.

La Escuela Austríaca me provee de insights permanentes en mi trabajo. ¿Algunos ejemplos? La teoría del ciclo y el impacto macro en los precios de los commodities, las consecuencias del intervencionismo estatal, procesos de mercado versus la versión de finanzas del equilibrio general plasmada en la hipótesis de los mercados eficientes (EMH). Sobre algunos de estos temas escribí un paper con Roger Koppl analizando el impacto de Big Players (agentes de mercado no limitados por el sistema de beneficios y pérdidas) en los mercados agrícolas. Los austríacos y la filosofía antihistoricista y antideterminista de Popper me volvieron muy escéptico en cuanto a las ventajas o virtudes del análisis técnico como herramienta de trading. De hecho prefiero siempre descansar sobre un buen análisis fundamental y lo técnico lo utilizo como complemento cuando no hay ningún fundamental relevante para ´tradear´. Y a nivel de organización de la empresa se pueden aplicar las lecciones de la imposibilidad del cálculo racional en el socialismo, empresarialidad en contextos de desequilibrio, etc. Hay contribuciones recientes a la teoría de la firma por parte de la Escuela Austriaca que son muy interesantes y superadores de los análisis de Mises-Hayek que no se ocuparon mucho de este tema.

AR: Tiene un trabajo muy desafiante y exigente. Sin embargo, su pasión por el estudio, por seguir aprendiendo y profundizando tus conocimientos en teoría económica pura, especialmente sobre el pensamiento de la Escuela Austriaca, siguen siendo algo que lo caracteriza y pienso que lo hacen una linda excepción dentro de los economistas que ejercen la profesión. Ud. mismo dice que es un hobby, pero su dedicación y esfuerzo no merecen esa caracterización. ¿Cómo hace para congeniar el estudio con su trabajo?

SARJANOVIC: Digo que es un hobby porque me apasiona y lo hago con mucha dedicación. Pero me gusta siempre aclarar que no lo hago de manera profesional por una cuestión de respeto hacia aquellos que se dedican full time a lo académico. Tengo una gran admiración por quienes han optado por la investigación y la enseñanza como una forma de vida. Aclarar que es un hobby también me permite explicar por qué casi no publico a pesar de que leo mucho. Realmente mi trabajo no me deja tiempo para preparar papers aún cuando tengo unas cuantas ideas que me encantaría sistematizar adecuadamente por escrito. Pero por suerte leo bastante rápido y eso me permite seguir estudiando y mantenerme actualizado, aunque a veces en casa protesten porque siempre ando con un libro en la mano…

AR: ¿Cómo fue su contacto con Roger Koppl?

SARJANOVIC: A Roger Koppl lo conocí aquí en Europa en una de las conferencias organizadas por la AHTEA (Asociación de Historiadores de la Tradición de la Escuela Austríaca). Vino a presentar un paper sobre “Expectativas y Big Players” y explicó como los Bancos Centrales son un ejemplo paradigmático de Big Players que distorsionan las expectativas y formación de precios en los mercados. No focaliza en las tradicionales cuestiones del ciclo sino en el proceso de formación de expectativas. Koppl tiene algunos trabajos co-escritos con Leland Yeager sobre este tema y un libro muy interesante que se llama « Big Players and the Economic Theory of Expectations » . Escuchando su presentación pensé que en los mercados agrícolas hay casos similares debido a la influencia de las Juntas Reguladoras. Le hice el comentario, le interesó el tema y me propuso escribir algo juntos. Analizamos las distorsiones que se produjeron en el mercado mundial de trigo en los 80 cuando las Juntas influenciaban la formación de precios en forma diaria y lo que pasó en los 90 luego del proceso privatizador y sus efectos. Este artículo se publicó en “Markets, Information and Communication” y una traducción apareció en Libertas 35. Un trabajo que me gustaría hacer vinculado con el anterior consistiría en analizar el efecto de la presencia de los ´hedge funds´ en la formación de precios en los mercados agrícolas.

AR: ¿La actividad de los hedge funds estaría generando desequilibrios adicionales y distorsionando las señales de los precios? ¿Haría falta algún tipo de regulación?

SARJANOVIC: Es una pregunta que me planteo mucho y que se está debatiendo en campos académicos y políticos. Mi impresión es que los fondos en el muy corto plazo pueden desconectar los precios de los fundamentales pero en los mercados donde existe un mecanismo de delivery adecuado los precios siempre convergen nuevamente a sus paridades de equilibrio. Lo que sí tenés, definitivamente, es más volatilidad y el path de convergencia es quizás más errático.

AR: Y volviendo a las contribuciones recientes en teoría de la firma, ¿qué opinión le merece el modelo “Market Based Management” (MBM) ¿Qué otros modelos conoce y qué autores son sus referentes en la materia?

SARJANOVIC: Algunos de los principios del MBM son básicamente sanos y muchísimas empresas que no practican un MBM ortodoxo los aplican.

No tengo duda de que una empresa más descentralizada que centralizada, con incentivos adecuados, una misión clara y una cultura que promueva la responsabilidad individual y el descubrimiento de oportunidades tendrá mejor performance que otras que no lo tenga.

Leí el libro nuevo de Koch “The Science of Success”, (Koch Inc. es la empresa privada -en el sentido que no cotiza en Bolsa en forma pública- más grande del mundo – Cargill es la segunda) y suscribo muchas cosas de las que él dice. De hecho lo que Charles Koch y el MBM dicen seria suscripto sin problemas por muchos profesores de administración de empresas que no escucharon hablar del MBM. También es cierto que Koch le da un ´flavour´ más austríaco con las citas y terminología de procesos de mercado pero francamente no me parece tan revolucionario. El libro de Cowen y Parker: “Markets in Firms” es también una contribución interesante en este campo. ¿Qué problemas veo en intentar convertir toda relacion intra-firma en transacciones de mercado? La descentralización trae muchos beneficios pero también problemas (agency theory, rent seeking, falta de sinergia, falta de espíritu de equipo, etc). Creo que el MBM minimiza y/o ignora esos trade offs y niega los beneficios de determinadas relaciones que se dan fuera del sistema de precios y también los motivos de la necesidad de las firmas versus mercados (Coase, costos de transacción, etc). La clave del éxito empresario no es intentar convertir todo en relaciones de mercado de manera dogmática sino en definir adecuadamente cuáles son los límites de la firma y cuál es el blend adecuado de “mercado y hierarchies“. Es parte del proceso kirzneriano de descubrimiento. Si descentralizás demasiado sin tener en cuenta el límite adecuado de la firma, te pasa que las distintas unidades de negocio tienden a optimizar a niveles operativos diferentes y comenzás a tener serios proble-mas de coordinación que atentan contra las economías de escala y sinergias de una operación más global. La idea simplista de generar mercados internos para todo no es siempre la solución adecuada.

Creo que en toda firma sana hay espacio para algo de MBM pero también para Coase, Knight y Williamson, entre otros. Describir las virtudes de los mercados no es la única solución a los problemas de funcionamiento de las empresas. De hecho, creo que Mises no sería un fan del MBM. De la misma forma que hay una serie de relaciones en los clubes, familias, iglesias que no tiene por qué ser reemplazada por relaciones puramente de mercado, creo que en áreas de la empresa pasa lo mismo. En temas de teoría de la firma me gusta mucho más que el MBM lo que escriben Peter Klein, Nicolai Foss, Richard Langlois como ejemplo de lo que pueden hacer los austríacos que se dedican a esta área. Recomiendo el blog de ellos “Organizations and Markets”.

AR: Mencionó a Ludwig von Mises y a Israel Kirzner. Y seguramente habrá que decir algo de Joseph Schumpeter. ¿A quién le debemos el aporte del moderno desarrollo de la teoría de la firma?

SARJANOVIC: Si, no incluí a Schumpeter porque no me queda tan claro cuál es su aporte a la teoría de la firma propiamente dicha. Lo veo más como una contribución al análisis de la empresarialidad. Su idea de la “destrucción creativa” es sin dudas muy descriptiva del empresario innovador pero desde un punto de vista analítico lo alinea como un teórico del equilibrio general, ya que el empresario schumpeteriano viene a “destruir” un equilibrio previo. Kirzner tiene un paper muy interesante donde intenta reconciliar la visión de Schumpeter, que parte de un marco de equilibrio general, con la suya que es una visión de procesos de mercado: “Creativity and/or Alertness: A Reconsideration of the Schumpeterian Entrepreneur” en el Review of Austrian Economics Vol 1-2 1999. Kirzner sin dudas ha liderado el renacimiento de los estudios sobre empresarialidad. La teoría neoclásica tradicional, por definición, dejaba fuera al empresario, ya que en equilibrio general no hay oportunidades de beneficio por capturar y todos los factores de la producción (trabajo, bienes de capital y tierra) están recibiendo el valor completo de su productividad marginal. Pero en los últimos años se ven muchas contribuciones al análisis del empresario y de la firma y por supuesto no todas son de la Escuela Austríaca. Hay muchos otros críticos del paradigma tradicional neoclásico que también ven sus deficiencias y han comenzado a hacer aportes significativos. E incluso dentro del paradigma neoclásico hay aportes novedosos que si bien aun padecen de algunas de las limitaciones del modelo de equilibrio son también muy interesantes. En cuanto a quién le debemos “el aporte” al moderno desarrollo de la teoría de la firma, es sin dudas una pregunta difícil de contestar con un solo nombre, pero si tengo que elegir solo a uno me inclino por Ronald Coase.

AR: Está completando su doctorado en ESEADE: ¿Cuál es el tema de su tesis doctoral?

SARJANOVIC: No sé si algún día encontraré suficiente tiempo para presentar la tesis. Por ahora tengo los créditos aprobados pero el proyecto de tesis está atrasado por mis obligaciones laborales. En el año 2001 Roger Garrison publicó «Tiempo y Dinero» que es una contribución excelente a la macroeconomía austríaca moderna. Pero «Tiempo y Dinero» analiza básicamente una economía cerrada. Mi idea es expandir su análisis para una economia abierta donde se presentan complicaciones adicionales como el tipo de cambio, comercio internacional, flujos de capital, endeudamiento externo y otros que no han sido tratados por Garrison hasta el momento. El capítulo 5 del libro de Garrison comienza a incorporar a la tradicional teoria austríaca del ciclo la parte fiscal y ahi veo un campo fértil para combinar el análisis de problemas de desequilibrio del sector público con los del sector externo que son tan típicos de pe-queñas economías abiertas como la de Argentina. La teoría austríaca del ciclo analiza en forma sistemática las distorsiones creadas en la estructura del capital por una expansión de la oferta monetaria canalizada a través de los bancos hacia el sector privado, pero no ha presentado modelos similares para comprender los efectos sobre la estructura de capital de la expansión monetaria destinada a financiar al sector público o a monetizar los excedentes del sector externo, tal como ocurre hoy en Argentina con el Banco Central emitiendo pesos para no dejar caer el dólar. Creo que ésta es un área donde los investigadores austríacos pueden encontrar mucho espacio para complementar al enfoque tradicional. Por ejemplo, en el caso de inflaciones para financiar al sector público existe una gran diferencia con la teoría austríaca típica del ciclo porque a mi entender los triángulos hayekianos no se estiran sino que la distorsión se produce porque no se comprimen lo suficiente. El mayor gasto público, que es consumo por definición, debería conducir a un perfil inversor más corto ya que si el mayor gasto se financiara con impuestos o deuda, la tasa natural de interés aumentaría, pero como el gobierno infla, la tasa monetaria en el corto plazo no sube acompañando a la tasa natural que si sube, e incluso aunque la tasa monetaria no baje, solamente quedando por debajo de lo que sería su nuevo nivel natural, genera un ciclo y no el ciclo tradicionalmente explicado por Mises y Hayek cuando el triángulo se estira, sino un ciclo de características diferentes caracterizado simplemente porque el triángulo no se acorta lo suficiente.

AR: Recuerdo que cuando leí este libro de Roger Garrison (2001) él lo mencionaba entre aquellos que habían contribuido en la etapa final de su trabajo. ¿Qué nos puede contar de esto?

SARJANOVIC: A Roger lamentablemente nunca lo conocí en persona pero tenemos una larga relación vía cartas y mails. Desde que comencé a estudiar y me di cuenta que las bibliotecas en Rosario estaban muy desactualizadas y casi ninguna recibía journals, comencé a escribir a los profesores y autores pidiéndoles que me envíen tal o cual artículo. En un 99% de los casos recibía respuestas y eso me permitía mantenerme actualizado. En general, aparte de los artículos que solicitaba, los autores me enviaban otros articulos que estaban por publicar. Me acuerdo lo contento que me ponía cuando llegaba el cartero con esos sobres llenos de working papers! Como en esa epoca había muchas huelgas de empleados públicos me había hecho amigo de un empleado del correo, que me dejaba entrar al Correo Central de Rosario y buscar lo que había para mí ya que de lo contrario a veces pasábamos semanas sin recibir correspondencia.

Muchas veces junto con el “mangazo” de material también hacía algunas preguntas sobre temas que no comprendía bien y también en un 99% de los casos recibía respuestas detalladas que me permitían seguir aprendiendo. Siempre admiré y admiro la generosidad de estos grandes para con su tiempo, lo que manifiesta una vocación docente que va más allá de sus obligaciones profesionales. Guardo esas cartas/mails como aunténticas joyas. Tengo en mi escritorio cartas de Hayek, Friedman, Rothbard, Popper, Lachmann, Kirzner y muchos más.

Y con Garrison sucedió exactamente eso. Le mandé a pedir sus primeros artículos que aparecieron en History of Political Economy y en el Journal of Macroeconomics en 1984 sobre coor-dinación intertemporal y el rol del tiempo y la moneda en el análisis macro y a partir de ahí comencé con preguntas, sugerencias, propuestas y él me mandaba lo que seguía escribiendo. Todos esos artículos están hoy disponibles en su página web.

Tengo de esa época muchas cartas donde intercambiamos ideas sobre las limitaciones del enfoque tradicional del ciclo, sobre la necesidad de complementarlo con temas fiscales, etc. A prin-cipios de los ´90 me comentó que se habia decidido a escribir un libro y muy de a poco fui recibiendo los capítulos que siempre le devolvía con comentarios. Finalmente el libro « Time and Money » apareció en el año 2001 y creo que es una de las mejores obras publicadas por autores de la Escuela Austriaca en los últimos años. Confieso que me caí de la silla cuando recibí el ejemplar de Routledge y entre los agradecimientos vi mi nombre en el medio de una lista de economistas que admiro mucho. Para mí, que casi no tengo tiempo de publicar y que por el momento estudio Escuela Austríaca más como un hobby que como una profesión, fue un reconocimiento que nunca olvidaré. Y la relación continúa, porque sigo manteniendo contacto frecuente por mail y espero que el día que pueda dedicarme más, el Prof. Garrison acepte ser mi director de tesis.

AR: ¿Ha tenido oportunidad de estudiar el número especial del Quarterly Journal of Austrian Economics, dedicado especialmente a analizar la obra de Garrison (2001)? Este número fue publicado el mismo año en que se editó esta obra, y si bien hubo varios gestos laudatorios (como el artículo de Richard Ebeling o el de Randall Holcombe), allí uno observa críticas fuertes de parte de Joseph Salerno, sobre la idea del “crecimiento secular” y Jörg Guido Hülsmann, sobre la idea de que Garrison “trabaja sin dinero”. Este último incluso afirma que “Garrison not so much succeds in Austrianizing the mainstream as that he will mainstream the Austrians.” [Garrison no tendrá tanto éxito en Austrianizar al Mainstream como en llevar hacia el Mainstream a los Austriacos] ¿Qué piensa de todo esto?

SARJANOVIC: Si, leí ese número con comentarios positivos y críticos al libro de Garrison. La crítica de Salerno me pareció interesante y estimulante. En dos palabras, dice que una economía donde la tasa de ahorro no aumenta, no puede tener crecimiento secular porque ese nivel de ahorro constante sólo sería suficiente para amortizar la actual estructura de capital. Lo que dice Salerno creo que no resiste la evidencia empírica de muchas economías donde la tasa no sólo no se mantiene constante sino que incluso disminuye y a pesar de eso las economías tienen trayectorias de crecimiento expansivas. Lo que implica que existe una dinámica a nivel empresarial que promueve una estructura de capital cada vez más compleja y productiva a pesar de que no necesariamente aumente la tasa de ahorro. Incluso podría suceder que con una tasa de ahorro constante, ese nivel de ahorro sea más que suficiente para amortizar capital y dé lugar a una estructura de capital mas intensiva a nivel horizontal, no vertical, lo que si requeriría, según Salerno, un mayor nivel de ahorro y por ende una menor tasa de interés. Hay también un tema sobre la elasticidad ingreso del ahorro que habría que profundizar más para comprender mejor este tema. Lo que no llego a comprender de la idea de Salerno es si él piensa que para que haya crecimiento sostenido hace falta una tasa de interés permanentemente en descenso acercándose a cero en el límite.

Hace unas semanas leí un paper nuevo del Prof. Andrew Young que se va a presentar en la pró-xima reunión de la SDAE, donde habla acerca del rol del capital intangible y su complementariedad con el capital fisico como promotor de crecimiento secular intentando una síntesis entre los enfoques de Garrison y Salerno.

Ahora, sobre la crítica de Hülsmann, me parece menos interesante que la de Salerno. Primero, creo que vale la pena aclarar que la crítica de Hülsmann se enmarca en un proyecto más amplio en el que Hülsmann y otros miembros del Ludwig von Mises Institute intentan todo el tiempo distinguir las «profundas» diferencias que separan a los enfoques teóricos de Mises y Hayek. Hayek, según este grupo, es un Wieseriano que básicamente desvía a la tradición austríaca de un camino inicial trazado por Böhm Bawerk y Mises, camino que jamás debería haber sido abandonado. Yo tengo una opinión diferente y me pongo del lado de Israel Kirzner y abogo por una Escuela Austríaca que se nutra del pensamiento de estos dos grandes economistas y que en lo posible sintetice sus contribuciones en lugar de seguir hurgando y machacando en las diferencias. El punto al que te referís cuando dice que Garrison trabaja sin dinero, creo que es incorrecto. Garrison dice en su libro que el dinero no tiene un mercado propio y que por eso cuando se distorsiona el mercado de la moneda, por definición se distorsionan los precios de todos los mercados. Hülsmann afirma que el dinero tiene mercado porque originalmente fue una mercancía. Yo le contestaría que sí, que es cierto y que nadie cuestiona eso, pero cuando una mercancía deja de ser simplemente una mercancía para convertirse en medio de intercambio, su mercado pasa a ser la otra cara de todos los demás precios y por eso no tiene más un mercado específico. Decir que la macroeconomía de Garrison es una macroeconomía sin dinero me parece francamente un confuso juego de palabras, especialmente injusto con un autor que enfatiza incansablemente que «Tiempo y Dinero» son los basamentos irrenunciables de cualquier intento de hacer macroeconomia. Sobre si Garrison contribuye a hacer a la « Escuela Austriaca mas neoclásica en vez de hacer a los neoclásicos más austríacos » me parece que el tema no está bien planteado. Para mí es más interesante discutir si el análisis de Garrison promueve o no una mejor comprensión de la macroeconomia o si genera nuevos insights que ayuden a profundizar en el tema, o si posibilita un diálogo constructivo con otras escuelas. Y para mí la respuesta es que sí.

AR: El mismo Jörg Guido Hülsman que hace esta crítica a Garrison acaba de escribir la biografía más completa que se haya escrito jamás sobre Ludwig von Mises. ¿Ha tenido contacto con ella? ¿Qué opinión le merece?

SARJANOVIC: A Jörg Guido Hülsmann lo conoci en Paris en el año 2000 en un seminario organizado por el Prof. Pascal Salin en la Universidad de Dauphine, donde se debatió el tema de «free banking» vs. «depósitos con encaje de 100%». Larry White y George Selgin defendían el free banking y Hülsmann y Philippe Nataf, la postura de Rothbard.

Ahí Hülsmann me contó que estaba investigando y trabajando en la preparación de una biografía de Von Mises. Me pareció muy interesante porque si bien hay algunos libros que analizan el pensamiento económico misiano como los de Kirzner y Butler, una biografía es algo que faltaba. Le conté que vivía en Ginebra y me ofrecí a ayudarlo para buscar material sobre el período en el que Mises vivió en Ginebra, desde 1934 a 1940. Él aceptó gustoso y entonces de regreso del seminario puse manos a la obra. Armé una entrevista con el Director de la Biblioteca del «Institut Univer-sitaire de Hautes Etudes Internationales», que es el centro de posgrado donde enseñó Mises, y ahí pusieron a mi disposición una serie de archivos muy interesantes, que cuenta con documentos diversos y también con unas cuantas cartas que fotocopié y me puse a estudiar en detalle. Lamentablemente había bastantes cartas en alemán, pero ahí tuve la ayuda de algunos amigos, que me dieron una mano enorme traduciendo las cartas.

El archivo comienza con la invitación que recibe Mises para venir a enseñar a Ginebra a comienzos de 1934. Como él ya estaba muy preocupado por el avance del nazismo en Austria, decide aceptar y salir de Viena. Hay cartas deliciosas con discusiones sobre su salario y otras de índole más técnica donde describe los cursos que planeaba dar, discusiones con otros profesores como Hayek o Machlup. Mises en esa época enseñaba unos 45 minutos por semana, los días jueves por la tarde. Era un grupo de profesores relativamente pequeño y da la impresión que había mucho contacto con los alumnos. La mayoría de las clases eran sobre temas de finanzas internacionales.

El Instituto había sido fundado con el objetivo de dotar de profesionales a la Liga de las Naciones y la Organizacion Internacional del Trabajo que se habían instalado en Ginebra en la década del ´20, posteriormente al fin de la Primera Guerra Mun-dial. Vale recordar que durante todo este período Mises trabajaba arduamente en lo que sería la versión en alemán de La Accion Humana «Nationalokonomie», que fue publicada en el año 1940 en Suiza.

El primer departamento que alquiló Mises quedaba en Avenue Krieg, al lado de la estación de servicio donde yo cargo nafta todas las semanas. Su segundo departamento, en Avenue Dumas, queda a sólo dos cuadras de mi oficina. En esa época, el Instituto funcionaba en una casa muy linda que queda a las puertas de la Ciudad Vieja, muy cerca de donde Jorge Luis Borges pasó unos años de su niñez y adolescencia. Actualmente el Instituto está en un edificio enfrente del lago Léman, con una vista muy bonita. Y comparte jardines y biblioteca con la OMC (Organizacion Mundial del Comerrcio). En esos años de su vida Mises contrae matrimonio (sólo después de que su madre fallece en 1938) y pude rastrear el acta de matrimonio en el Registro Civil y descubrí ahí que sus testigos fueron Hans Kelsen y Gottfried Haberler. Kelsen, el autor de la Teoría Pura del Derecho y padre del positivismo jurídico tan criticado por Hayek, era amigo personal de Mises y enseñaba también en el Institut. Haberler, ex alumno de Mises en Viena, trabajaba para la Liga de las Naciones. Una de las cartas más emocionantes del archivo es la que Mises envía apenas llega a New York a William Rappard, el director del Instituto y posterior miembro fundador de la Sociedad Mont Pelerin, donde describe las peripecias de la huida desde Ginebra a Estados Unidos. Cuando Mises se entera, con sorpresa, que los nazis habían comenzado a avanzar hacia el oeste tomando Holanda, Bélgica y Paris, decide que Suiza no era ya más un lugar seguro y parte hacia New York luego de rechazar una propuesta para ir a California. Los detalles de su salida de Europa son de película. Deciden con su esposa cruzar Francia hacia el sur porque el norte ya estaba todo ocupado. Toman entonces un autobús que los lleva, evitando las rutas principales, hasta la frontera con España. Al comienzo no lo dejan cruzar y tiene que pasar varios dias en los alrededores de Perpignan, sabiendo que los nazis avanzaban hacia el sur del país. Luego obtienen un salvoconducto que les franquea la entrada y llegan a Barcelona, desde donde toman un avión a Lisboa. Ahí, luego de esperar unos dias, se embarcan a New York para comenzar una nueva vida. Creo que es interesante poner en perspectiva que en ese momento Mises tenía ya casi 60 años y tiene que comenzar todo de nuevo. Mises estaba seguro que figuraba entre los primeros de una lista de buscados por los nazis. La forma en que su depar-tamento de Viena fue requisado en 1938 y un episodio bastante confuso en los Alpes Franceses que le hicieron pensar que estuvo a punto de ser se-cuestrado, lo mantenían en alerta permanente. Bueno, estas son algunas de las cosas que encontré y le pasé a Hülsmann. La biografía fue publicada hace solo un mes por el Mises Institute y parece una obra muy completa. Recibí el libro hace un par de semanas pero aún no tuve tiempo de leerlo. Esta biografía se inscribe en el contexto de otras biografías que han aparecido recientemente sobre Hayek por Bruce Caldwell y Alan Ebenstein, sobre Popper por Malachi Hacohen y la reciente sobre Schumpeter por Thomas Mc Craw que nos permiten interiorizarnos cada vez más sobre la Viena de comienzos del siglo XX y sobre los vínculos entre estos grandes pensadores. Vale aclarar que hay otra biografía sobre Mises todavía en el horno, en este caso del Prof. Richard Ebeling, que es quien entontró en Moscú el archivo de Mises que fue robado de su departamento de Viena en 1938 durante el Anschluss. Espere-mos que sean complementarias y que entre las dos podamos aprender mucho de su vida. Demás esta decir que me resultó muy placentero poder hacer esta investigación y fue un gran honor haber podido colaborar con Hülsmann en este proyecto tan ambicioso.

AR: Hablemos un poco más sobre la crisis que tanto sufre el mundo, lamentablemente. ¿Cuáles piensa que han sido sus causas?

SARJANOVIC: Creo que tenemos que enumerar una serie de causas y las características propias de la crisis son la consecuencia de la confluencia de las mismas en una determinada circunstancia histórica. La política monetaria de la Fed durante el período de Greeenspan fue muy expansiva: la tasa de interés estuvo muy baja durante mucho tiempo. A pesar de que el índice de precios al consumidor no subía porque la productividad aumentaba, se estaban produciendo desequilibrios importantes de precios relativos, especialmente en el sector de la construcción, que estaba apalancado por regulaciones muy perversas. La baja tasa de interés empujó a los inversores a buscar rentabilidad en nuevos productos-sectores que quizás no fueron bien evaluados-comprendidos ya que su riesgo estaba medido utilizando modelos que asumían una distribución normal de probabilidades, cuando el mundo no funciona de esa manera. Sobre este tema en particular recomiendo los libros de Nicholas Taleb. Adicionalmente creo que las empresas calificadoras de riesgo cumplieron un papel fiduciario muy pobre. Las entidades financieras que están protegidas por seguros de depósito financiados por el sector público, extienden sus riesgos por encima de lo prudente y se vuelven vulnerables frente a cambios imprevistos en las condiciones del mercado. Creo que también hay corresponsabilidad entre los accionistas de muchos bancos que avalaron sistemas de incentivos para sus traders que no eran coherentes con una visión de largo plazo. Pero no pienso en modo alguno que la crisis haya estado causada por la desregulación ni la codicia. Esta no es una crisis del mercado libre. Esta es una crisis más del intervencionismo. Hablando de intervenciones, la política monetaria de China y otros países emergentes, sosteniendo el valor del dólar para evitar una apreciación de sus monedas, y de esta manera poniendo dólares en manos de bancos centrales que luego eran reciclados hacia el primer mundo en forma demanda de bonos, también contribuyó al desequilibrio.

AR: En la actualidad existen muchos economistas que plantean que la crisis se debe a una política monetaria demasiado expansiva orquestada por Alan Greenspan. Tenemos los casos importantes de John Taylor, Anna Schwartz e incluso de un keynesiano como Axel Leijonhufvud. Dentro de todas las teorías explicativas de los ciclos económicos, la de la Escuela Austríaca es la única o por lo menos la que más énfasis hace en este problema monetario. Sin embargo, salvo Leijonhufvud, los demás no hacen una mención explícita a los austriacos. ¿Es una casualidad que diferentes economistas lleguen a sus mismas conclusiones sin conocerlos o en realidad los conocen pero no les atribuyen los méritos que deberían? De ser esto último cierto, ¿Qué razones justificarían este comportamiento?

SARJANOVIC: Creo que no los conocen porque no se los estudia en muchas universidades, porque ya casi no se dan materias de historia del pensamiento en los programas de postgrado y porque la falta de formalización de la teoría austriaca le quita rigor a los ojos de algunos. Pero frente a la elegancia formal de lo inútil, me quedo con la simpleza descriptiva de un modelo que supo advertir sobre los desequilibrios que se estaban gestando. Lo que Taylor y Schwartz no enfatizan, sí Leijonhufvud, es que si bien la crisis tiene un origen monetario, los desequilibrios que se generan en la estructura de capital, son el meollo del problema. Y la teoría del capital es un capítulo clave de la contribución austriaca. Si el capital fuera homogéneo y maleable como suponen los neoclásicos, las crisis no deberían durar mucho tiempo porque la reasignación de factores sería muy simple.

AR: Llegada la crisis ¿qué política/s se recomienda/n dentro de la Escuela Austriaca? ¿Hay consenso en este tema?

SARJANOVIC: Este es un tema que da para un paper completo. Resulta paradójico que los austriacos que defienden tanto una moneda sana y que insisten en que la actividad económica debe ser coordinada por un sistema de precios libres, no poluídos por desequilibrios monetarios, tengan tantas divergencias para tratar de definir cuál debería ser ese sistema monetario que evite ciclos y que posibilite una evolución económica sin booms artificiales ni crisis luego inevitables. Hago esta aclaración porque en la literatura austriaca y hoy en día en los blogs, hay un debate muy profundo acerca de cuál debe ser la política monetaria post crisis. En primer lugar, creo que todos los austriacos están bastante de acuerdo en cuanto al diagnóstico de la crisis y señalan al boom previo como un período de expansión insostenible que tarde o temprano terminaría en una recesión. También estarían de acuerdo en que lo ideal sería que no existan más los bancos centrales, precisamente porque son los causantes de las crisis, no su solución. Sin embargo, algunos proponen un sistema bancario con reservas del 100% y otros proponen adoptar un sistema de bancos libres (“free banking”) que funcionaría con reservas fraccionarias. Los mecanismos de ajuste de estos sistemas frente a variaciones de la demanda de moneda son totalmente diferentes y darían lugar a trayectorias de precios y niveles de actividad muy distintos. Y luego tenemos la pregunta sobre qué hacer asumiendo que aún tenemos un Banco Central. No podemos ignorar que aún existen. Y ahí sigue la diferencia, porque los que apoyan la idea de los encajes al 100% sostienen siguiendo a Rothbard que hay que dejar la oferta monetaria congelada o incluso dejar que se contraiga, lo que daría lugar a una deflación de precios originada del lado de la oferta de moneda (deflación mala) y no como consecuencia de mayor productividad (deflación buena). Frente a esta postura existe otra corriente que dice, siguiendo a Hayek, que el Banco Central, a pesar de sus limitaciones de conocimiento como todo agente monopólico, debería intentar imitar de la mejor manera posible lo que haría un sistema de bancos libres, y en ese contexto debería apuntar a estabilizar el valor del ingreso nominal M x V, expandiendo la cantidad de moneda cuando aumenta la demanda y viceversa. A mi modesto entender, quienes proponen que no hay que hacer nada del lado monetario tienen una visión muy ingenua del proceso de formación de precios y caen en el mismo error de los teóricos del equilibrio general que sostienen que independientemente de la cantidad de moneda existente los mercados se equilibran rápidamente, sin impacto en el sector real. Muchos austriacos, siguiendo la lógica de no emitir por temor a la inflación, dieron malos consejos de política monetaria en la década del 30 y hoy repiten nuevamente el argumento. Los austriacos diagnosticaron bien la génesis de la crisis que se produjo en los ’20 pero no comprendieron bien la magnitud de la contracción monetaria de los 30 que condujo a una deflación muy importante acompaniada de una contracción significativa de la actividad economica. Por mi parte sostengo que aparte de estabilizar el mercado monetario, incluso a través de un Banco Central si políticamente no hay otra alternativa viable, también debemos hacer lo posible para que los mercados permanezcan abiertos a la competencia interna y externa, guardar al máximo la flexibilidad de asignación de los factores de la producción para que puedan desplazarse de un sector a otro, estabilidad institucional que aliente la empresarialidad para que esa reconversión post crisis se produzca de la forma más rápida posible, evitando vaivenes políticos que dan lugar a un entorno de “regime uncertainty” que opaca la posibilidad de descubrir oportunidades de beneficios, algo que es tan crucial para que la actividad resucite lo antes posible. Impuestos bajos en un contexto de equilibrio fiscal también contribuyen a que el revival se produzca más rápidamente.

AR: ¿Considera que estas grandes diferencias son una excepción o en realidad reflejan el hecho de que ya no se puede hablar más de una “Escuela” y quizás se haya convertido en algo más amplio y difuso como una “Tradición”?

SARJANOVIC: En esto estoy de acuerdo con Rafael Beltramino, que prefiere hablar de una tradición austriaca. Creo que la idea de escuela hoy no es una descripción adecuada ya que hay programas de investigación o subparadigmas bastante distintos que conviven dentro de la tradición. Y estas divergencias no se limitan al plano del análisis monetario sino que hay diferencias de opinión en muchos campos.

AR: ¿Qué opinión le merecen las medidas adoptadas por los gobiernos y particularmente la Reserva Federal?

SARJANOVIC: No nos olvidemos que la Fed fue una de las principales causantes de esta crisis vía una política monetaria excesivamente laxa. Así que no veamos a la Fed como procurando suavizar desequilibrios que se produjeron por el sector privado, porque no es así. Pero creo que frente a la desmultiplicación de depósitos que realizó el sistema financiero, lo que hubiera llevado inevitablemente a una contracción muy fuerte de M1 y M2 y por ende a deflación mala más contracción del nivel de actividad, la Fed tuvo la intención correcta de expandir la Base Monetaria para compensar y evitar una contracción abrupta del ingreso nominal (similar a lo que pasó en los 30). Sin embargo, no estoy nada de acuerdo en cómo se llevo a cabo vía compra de activos tóxicos de los bancos y salvatajes discrecionales de empresas. Esto deja a la Fed en una situación vulnerable cuando se comience a revertir el ciclo, aumente la velocidad y sea el momento de contraer la Base. Lo menos distorsivo hubiese sido una política más ortodoxa de operaciones de mercado abierto comprando títulos públicos. La Fed se extralimitó en su rol de hacedor de política monetaria y se convirtió en un instrumento fiscal sin control parlamentario. Me gustaría ver también si la Fed tendrá la misma facilidad política para contraer la base cuando comience la recuperación y aquí me temo que no sucederá de la forma ideal porque las presiones para no afectar lo que será percibido como el fin de la crisis serán muy grandes y por lo tanto habrá más inflación que lo deseable.
Creo también que los programas de estímulo fiscal son inútiles porque esa demanda artificial no ayuda a una reconfiguración de precios relativos que haga viable a un flujo de actividad sustentable en el tiempo. Mayor actividad no implica necesariamente mejor actividad.

AR: ¿Nos espera un escenario de estanflación?

SARJANOVIC: Probablemente, sí. Hay ajustes que no se han realizado porque no son tolerables políticamente, pero esas restricciones extra-económicas no cambian la naturaleza del problema. La solución no debería pasar por re-inflar lo que se pinchó. Lo que hace falta es permitir que la estructura productiva se adapte a un patrón de ahorro/consumo que sea sostenible en el tiempo. Pero no me gusta hacer esas predicciones apocalípticas simplemente porque hay muchas variables en manos de políticos que le dan aun más volatilidad a la secuencia de eventos futuros.

AR: ¿Qué economistas, de diferentes tradiciones, recomendaría estudiar? ¿Hay algún economista no muy conocido que piensa ha hecho aportes muy importantes?

SARJANOVIC: Antes nombrabas a Axel Leijonhufvud y a mí me encanta. Es mi keynesiano de cabecera. Aparte conoce mucho a los austriacos y entonces es aún más interesante. También recomiendo estudiar a Leland Yeager, un autor muy claro y crítico de la teoría austriaca del ciclo pero con una comprensión de los fenómenos monetarios muy rica. Otro autor muy estimulante es David Laidler, es monetarista y es un experto en los debates macro de entreguerras. Analizando esos debates uno aprende mucho más macroeconomía que estudiando un modelo DSGE (dynamic stochastic general equilibrium), que francamente en el contexto de la actual crisis, me pregunto para qué sirve realmente. Douglas North y su historia institucional también es apasionante. Los teóricos del Public Choice. Y pasando a la micro creo que hay que leer a Oliver Williamson y sus teorías sobre costes de transacción, contratos incompletos, etc.

AR: Por lo que hemos visto durante esta entrevista ha tenido contacto y ha colaborado con distintos economistas austríacos de renombre y en distintas áreas como la Teoría de la Firma, la Macroeconomía Austríaca o la Historia del Pensamiento Económico. Estimo que el lector estará interesado en conocer cuáles son los proyectos que tiene en mente de aquí al futuro.

SARJANOVIC: Tengo muchos proyectos de investigación en mente pero poco tiempo disponible para dedicarles. Asi que comparto con los lectores de la revista algunas ideas que tengo y si alguno está interesado en trabajar en equipo sobre alguna de estas, le pido por favor que me contacte.

1- Como dije antes, el tema de lo que alguna vez puede llegar a ser mi tesis doctoral es “Tiempo y Dinero en una Economia Abierta”, complementando el libro de Garrison que analiza estas variables pero para una economia cerrada: el impacto del comercio internacional, tipos de cambio, flu-jos de capitales, etc.

2- Pienso que del Capitulo 5 de “Time and Money” se pueden derivar varios modelos interesantes sobre el impacto de decisiones fiscales sobre la estructura productiva. También se podría complementar el análisis de Garrison de la nacionalización con otro opuesto de privatizaciones.

3- El debate micro y propio de la Escuela Austríaca sobre la tendencia al equilibrio ha quedado inconcluso y no se ven aportes nuevos. Existe una literatura reciente muy interesante que apunta a una comprensión cada vez más precisa de las ideas de Walras y Marshall sobre el equilibrio y los procesos (De Vroey, Donzelli y Costa) y pienso que los austríacos tienen mucho que aportar en este contrapunto y no deberían quedar al margen.

4- Hay una obra editada recientemente “Carl Menger and the Evolution of Payments System” que tiene la primera traducción del aleman al inglés del articulo extenso de Menger sobre el origen del dinero. Leyendo ese artículo se me ocurrió que si lo leemos de atrás para adelante se pueden extraer muchos insights austríacos sobre los procesos hiperinflacionarios, que como procesos de desmonetización son básicamente lo opuesto del proceso de monetización descripto por Menger.

5- Aparte de la economía austríaca, una de mis grandes pasiones es la historia argentina de la segunda mitad del siglo XIX, pasión seguramente influenciada por el Dr. Ezequiel Gallo. Hay dos temas de ese período que me gustaría investigar con profundidad. Uno es el período previo a 1881 que se conoce como “anarquía monetaria”. Utilizando la literatura de free banking me gustaría analizar los episodios (que fueron unos cuantos) de emisión privada de billetes de banco y cómo funcionaron y si eventualmente fracasaron, encontrar el porqué. A comienzos de 1990 visité varias veces el Museo de la Moneda del Banco Central y a través de su director de entonces Arnaldo Cunietti Ferrando encontré material muy interesante sobre emisión privada de billetes de banco en Entre Ríos, Mendoza y Rosario, entre otros. Cunietti Ferrando, que no apreciaba las virtudes de un mercado libre, pensaba que todos estos experimentos habían terminado mal por la avaricia de los banqueros. En el libro de Roberto Cortés Conde “Dinero, Deuda y Crédito” hay al-guna mención a debates sobre free banking en el Congreso durante la presidencia de Mitre pero el foco es la provincia de Buenos Aires sin prácticamente tocar el tema del interior. Pienso que es un área muy interesante para profundizar y entender bien cuáles fueron las restricciones institucionales bajo las que operaron esos bancos y no me extrañaría que a la luz de la teoría del free banking se pudiera realizar una apreciación más equilibrada y favorable de esa etapa de nuesta historia monetaria.

6- Otro proyecto sobre el que me gustaría trabajar es una historia de la comercialización de granos. El gran boom exportador argentino que tiene lugar en las últimas décadas del siglo XIX ha sido muy bien documentado a nivel estadístico y el foco ha sido, en general, la actividad productora a nivel campo. Sin embargo, no hay una buena historia de los actores que hicieron posible el comienzo de la comercialización de esa producción en nuestro país. Estoy pensando en las cadenas de acopios, los primeros industriales, los exportadores, las Bolsas y Mercados a Término. Ese proyecto seguramente debería incluir un análisis de la participación e influencia de los inmigrantes en este sector. Tengo especial interés en esta área porque confluyen mi pasión por la economia, la historia argentina y la comercialización de granos, que está vinculada a los orígenes de mi familia y a mi trabajo actual.

7- A nivel más epistemológico o metodológico creo que se pueden integrar muchas ideas de los austríacos y de Karl Popper. Refinando el enfoque popperiano, enfatizando más su costado crítico que el puramente empírico o falsacionista, se abren caminos de complementariedad muy intere-santes para con los austríacos. Muchos puntos que a simple vista parecen contradictorios podrían integrarse en un esquema epistemológico más sólido. Creo que los austríacos tienen mucho que aprender de Popper sobre epistemología en general, mientras Popper tiene mucho que aprender de los austríacos sobre ciencias sociales en particular. (Con posterioridad a este reportaje he publicado un articulo sobre este tema « Popper y los Austriacos : Atando cabos » en el homenaje a Alberto Benegas Lynch (h) publicado con la revista RIIM de ESEADE).

AR: ¡Muy interesante! Seguramente seguiremos hablando para ver la posibilidad de trabajar en conjunto en alguno de estos proyectos. Esperamos que este libro sea leído por muchos estudiantes de economía. ¿Qué consejos les puede ofrecer para que tengan una buena formación y carrera profesional?

SARJANOVIC: ¡Que estudien mucho! Que estudien lo que dicen quienes no piensan como ellos con el objetivo de entender bien las diferentes posturas. Que lo hagan con empatía, sin asumir que los que disienten son tontos o malvados. Que no sean dogmáticos y tengan siempre un espíritu abierto y crítico. Que estudien filosofía, epistemología e historia, si quieren ser economistas completos. Que se preocupen por entender a la economía como una ciencia moral que nació originalmente como una reflexión acerca de cómo comprender el surgimiento de la riqueza de las naciones y no como una diversión con modelos sin ninguna conexión con el planeta tierra. Que escriban y traten de publicar. Que estudien inglés porque el conocimiento avanza en esa lengua y las traducciones tardan mucho en llegar. Que una vez que se reciban hagan docencia, formal o informalmente, porque en nuestro país hay muy poca cultura cívica y entender economía es clave para que de una vez por todas la opinión pública avale las reformas necesarias que hacen falta para que la Argentina comience nuevamente a progresar.

AR: A modo de reflexión final: ¿qué futuro ve para la Escuela Austríaca de Economía?

SARJANOVIC: Antes de hablar del futuro de la Escuela Austríaca me gustaría hablar del presente: quién es quién, en qué universidades se enseña, en qué países está más presente, qué journals se publican actualmente. Pero daría para largo, así que Adrián quizás eso lo puedas encarar vos en un futuro artículo.

Hablando del futuro creo que podríamos resumir para simplificar dos estrategias diferentes. La estrategia «aislacionista» para llamarla de alguna manera, que es el enfoque que sigue básicamente alguna gente del Ludwig von Mises Institute y su Quarterly Journal of Austrian Economics, donde se busca una forma de purismo total. Esta estrategia llega al extremo en estos momentos de que todo lo que no sea Misiano o Rothbardiano es denunciado como un desvío y criticado por no ajustarse a la ortodoxia. Incluso Hayek es considerado un desviacionista… A mí este enfoque me parece aburrido, sectario y poco fértil para el futuro de la Escuela. Basta leer algunos debates que se arman en los blogs austríacos para ver el tono de las críticas a autores que son percibidos como muy abiertos y no lo suficientemente austríacos (un clásico es el reciente debate entre Salerno y Boetkke). Esto no implica desconocer que el Mises Institute realiza una actividad pedagógica extraordinaria publicando obras clásicas que no están ya más disponibles, poniendo muchísimo material gratuito a disposición de los lectores a través de su página web y financiando proyectos muy interesantes como la biografía de Mises que comentamos anteriormente. Pero como programa de investigación científico lo veo como algo regresivo, para ponerlo en términos de Lakatos. Frente a los «aislacionistas» hay otros grupos aus-tríacos «aperturistas» que intentan dialogar con otras escuelas e integrar distintos aportes para seguir avanzando en el conocimiento. Esto se hace desde la crítica al modelo de la ortodoxia neoclásica y desde principios austríacos pero no intentando excluir del debate a los que tienen ideas diferentes. Hay distintas escuelas que pueden ser complementarias a los aportes austríacos: el «public choice y constitutional economics», el «law and economics», modelos de «bounded ratio-nality», «rule following», «complexity», «evolution», etc. Lo que están haciendo Klein y Foss en «teoria de la firma» me parece un modelo ideal de este enfoque. El libro de Horwitz sobre «Microfoundations and Macroeconomics» intentando integrar las ideas de Yeager, Hutt y Leijonhufvud a las de los austríacos es otro ejemplo paradigmáti-co. Y lo que hace Gabriel Zanotti en Argentina intentando sumar los aportes de Popper y la tradición hermenéutica a las ideas austríacas muestra para mí el camino de diálogo crítico y superador que debiéramos seguir los que queremos que la Escuela Austríaca de Economía siga viva y vibrante en el terreno académico pero tambien influenciando a los hacedores de políticas públicas.

Para terminar, no quiero dejar de agradecer a Adrián por esta oportunidad que me ha dado para recordar una etapa de mi vida que fue muy especial y determinante para mi futuro y también para poder compartir con los lectores una forma de hacer Escuela Austríaca, que a pesar de no ser parte de lo puramente académico brinda otros espacios para seguir estudiando estos temas seriamente. Espero a través de la entrevista poder llegar a mucha gente que hace tiempo que no veo y a los jóvenes que aún no tuve la oportunidad de conocer. Como austríaco siempre me sentí un marginal de la profesión. Y debido al hecho de no haber todavía culminado un doctorado, siempre me sentí un marginal entre los austríacos. ¡O sea que me siento un marginal al cuadrado! Por eso es que también me siento particularmente honrado por esta oportunidad que ustedes me han dado. Muchisimas gracias.