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Mauricio_MacriEl reciente discurso de Mauricio Macri para abrir las sesiones ordinarias del Congreso dejó algo de esperanza respecto de la normalización de la economía y el sinceramiento de las variables macroeconómicas. Entre otros puntos, el Presidente de la Nación prometió déficit fiscal cero para su cuarto año de mandato, lo que está directamente relacionado con la baja de la inflación.
Macri pretende alcanzar el equilibrio fiscal corrigiendo parcialmente el sobre-empleo público y el exceso de subsidios, pero también con una mejora de la recaudación tributaria, que aumentaría una vez que la economía argentina retorne al crecimiento económico.
Aquí es donde aparece el problema de causalidad. El crecimiento económico depende de la inversión, pero es ilusorio pensar que ésta aumentará en un país con 7 % de déficit fiscal e inflación por encima del 30 %. El equipo económico se propone reducir el déficit y con ello la inflación a partir de la mayor inversión, cuando en realidad la inversión será consecuencia –y no causa- de resolver los problemas macroeconómicos.
En el debate sobre shock o gradualidad de las políticas públicas, la causalidad es un argumento fundamental. El gradualismo promete equilibrios fiscal, monetario y cambiario para 2019, pero si es así, sólo el próximo gobierno podrá observar un retorno al crecimiento y a la generación genuina de empleo.
El diagnóstico que Macri ofreció en su discurso muestra a un paciente realmente enfermo. Me parece que las medidas para atacar estos males deben acelerarse.