LibertasEn este artículo, Martín Krause explica que si bien las instituciones cambian evolutivamente, ello no significa que lo hagan espontáneamente, en el sentido de que “nadie haga nada”. Hay actores que impulsan esos cambios, a los que llamamos “emprendedores institucionales”. La economía neoclásica tradicional, con su énfasis en una conducta maximizadora, en términos monetarios, del individuo, no logra captar esta función, ya que no se explica cómo un emprendedor realizaría los esfuerzos para promover su propuesta de cambio, si luego no puede hacerse de parte de los beneficios que estos cambios brindan a otros. En tal sentido, tendría un incentivo para ser free rider y de esa forma nadie se dedicaría a esa actividad. ¿Cómo se produce el cambio entonces, desde esta perspectiva? Pues el análisis no ha hecho mayor referencia a eso y se ha limitado a considerar que simplemente ocurre. Además, una visión basada en el concepto de equilibrio no deja lugar para la figura del emprendedor.

Pero si tomamos el concepto de equilibrio como una tendencia de los mercados, que se encuentran en desequilibrio, encontramos la función empresarial destacada por los economistas austriacos y, de ahí, una explicación para el emprendedor institucional. Existen destacados ejemplos históricos de estos emprendedores, que asumieron grandes riesgos en pro de una idea. En principio, su beneficio era no monetario. No obstante, también pueden obtenerse altas remuneraciones monetarias en el mercado de las ideas, lo cual promueve también su diversidad, ayudado esto por la tecnología. Por ejemplo, nunca como ahora se han publicado tantos libros.

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