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WhiteLawrence J. White explica los posibles cambios que se podrían dar en la Reserva Federal durante la administración de Trump.

En la noche de la elección, el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani dijo al entrevistador Chris Matthews en el canal MSNBC que la victoria de Donald Trump, luego de una campaña en contra de las elites y los políticos de Washington, fue como cuando Andrew Jackson obtuvo su primera victoria presidencial. Al final de su primer período en la presidencia, Jackson cortó la conexión entre el gobierno federal y el Banco de los EE.UU. (al vetar la ley para renovar su existencia), una institución que era en algunos aspectos el Sistema de la Reserva Federal en ese entonces. ¿Puede que la presidencia de Donald Trump tenga consecuencias igual de dramáticas para la Reserva Federal?

Durante su campaña, el candidato Trump expresó la idea de una reforma profunda a nuestro sistema monetario: un retorno al patrón oro. Como Ralph Benko señaló, el Sr. Trump le dijo a una estación de televisión en New Hampshire: “Solíamos tener un país muy, muy sólido porque estaba basado en un patrón oro”. Agregó que un retorno a eso sería muy difícil porque “no tenemos el oro. Otros lugares tienen el oro”. De manera similar, le dijo a la revista GQ que “Volver al patrón oro sería algo muy difícil de hacer, pero vaya, sería maravilloso. Tendríamos un estándar sobre el cual basar nuestro dinero”.

Alguien debería señalarle al presidente-electo que de hecho el gobierno de EE.UU. si tiene suficiente oro en la Fuerte Knox y en otros depósitos, al menos si es que la Tesorería de EE.UU. ha estado reportando sus tenencias de oro de forma honesta. Al precio actual del mercado de alrededor de $1.280 por cada onza troy de oro puro, las 261,5 millones de onzas de oro del gobierno de EE.UU. valen $335 mil millones. Las actuales reservas bancarias requeridas son solo de $168 mil millones. Visto de otra forma, $335 mil millones es solo poco más del 10 por ciento del actual dinero M1 de $3.347 mil millones (la suma de la moneda y los balances en las cuentas corrientes), lo cual constituye más que un ratio saludable de reserva, según estándares históricos. En ese sentido, la restauración del patrón oro es eminentemente posible. Luego de desenmarañar los alivios cuantitativos (QEs), la Fed podría intercambiar las reservas bancarias requeridas por oro, y tener oro a cambio de su propia emisión de moneda, de títulos de la Reserva Federal, los cuales una vez más se permitiría que sean redimibles en oro. Mejor aún, el gobierno federal podría permitir que los bancos comerciales emitan su propia moneda nuevamente (o, si ya fuera técnicamente legal, prometer no penalizarlos).

Si la restauración del patrón oro será políticamente posible depende por supuesto de qué tan serio será el nuevo presidente de presionar por ella, y de qué tan receptivas serán las mayorías republicanas en el congreso.

Respecto de reformas de la política de la Reserva Federal que mantienen al dinero fiduciario en su lugar, la posición del candidato Trump parecía evolucionar. En una entrevista en abril, le dijo a la revista Fortune que “La mejor cosa que tenemos a nuestro favor es que las tasas de intereses están tan bajas”, y que el prospecto de alzas de las tasas era “tenebroso”. Durante un debate en octubre, en cambio, acusó a la Gobernadora de la Reserva Federal Janet Yellen de mantener las tasas de intereses artificialmente bajas por razones políticas, específicamente para mantener la recuperación hasta la elección y de esa forma ayudar al partido oficialista. Incluso en esa entrevista de abril, cuando pensó que Yellen había estado haciendo un “trabajo útil”, ya estaba diciendo que “Yo estaría más inclinado a poner otra gente ahí”. De manera que sería una sorpresa que Trump reafirme a Yellen como Gobernadora de la Fed cuando su periodo de cuatro años expire en febrero de 2018. Lo que él buscará en un nuevo gobernador es menos claro.

Como presidente, Trump inmediatamente tendrá la autoridad de nominar a dos nuevos gobernadores para la Junta de la Reserva Federal (FRB, por sus siglas en inglés), de manera que también lo hará para el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés). Normalmente la FRB tiene siete miembros, incluyendo al gobernador. Actualmente tiene solo cinco miembros, todos designados por Obama. Los Republicanos en el Senado han dejado a propósito dos vacantes vacías al negarse a sostener audiencias para los últimos nominados por Obama. Por lo tanto, el FOMC consiste actualmente de 5 gobernadores designados por Obama más 5 presidentes regionales del Banco de la Reserva Federal, quienes suelen ser más preocupados acerca de la inflación (con la excepción del presidente de la Fed de Nueva York, el único presidente regional de la Fed que se sienta de manera permanente en el FOMC). Un par de nominaciones meditadas por la Casa Blanca Trump podría aumentar la preocupación acerca de la inflación del votante promedio (rompiendo el empate) en el FOMC.

En su crítica de octubre, Trump dijo que la Fed estaba “manteniendo las tasas de interés tan bajas que el próximo tipo o persona que llegue a la presidencia podría tener un serio problema”. Dijo en otro lugar que las tasas de interés artificialmente bajas estaban creando “una economía muy falsa”. En estas declaraciones Trump parecía haber reconocido que las tasas de interés demasiado bajas pueden dirigir mal las inversiones y crear burbujas insostenibles de activos. Él podría entonces favorecer propuestas del congreso que se hicieron en los últimos años, particularmente aquella del representante Jeb Hensarling, de aplicar una norma de política monetaria a la Reserva Federal. Una Regla de Taylor con dientes, por ejemplo, estipularía ajustes automáticos en el objetivo de tasa de interés de la Fed, basados en variables que pueden ser vistas por el público. Dicha norma eliminaría la discreción del FOMC y evitaría el problema de que la política monetaria se contagie de consideraciones políticas.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (EE.UU.) el 10 de noviembre de 2016.