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Me entrevistaron desde La Gaceta acerca de las diferencias que existen entre las proyecciones de las variables macroeconómicas y la realidad. Aquí los extractos que tomó el diario. Abajo copio la entrevista completa.

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Es conveniente aclarar desde el comienzo que la predicción en economía es un arte que se basa en el conocimiento de una buena teoría económica, pero también de anticipar las políticas que tomará el gobierno, y el modo en que la opinión pública actuará ante ellas. Estamos ante fenómenos mucho más complejos que otras ciencias como la física, la química o la biología, justamente porque no podemos aislar las variables y hacer experimentos de laboratorio. Los economistas hemos logrado desarrollar amplios consensos sobre cuestiones de teoría económica, pero persisten lógicamente debates profundos cuando intentamos predecir el valor de una variable en un lugar concreto y en un momento determinado.
En este arte de predecir se vuelve fundamental la confiabilidad de los anuncios del gobierno; y lo cierto es que después de 2016, la opinión pública sabe que estamos en un juego de engaño, quizás lógico, donde se busca conseguir ajustes reales y no nominales, de las variables económicas fundamentales. Para poner un ejemplo: Ricardo López Murphy tuvo que dejar su cargo ante la crisis de 2001 por sugerir un ajuste del 10 % en los salarios de los trabajadores del sector público; aquello fue inadmisible. Pero poco después la devaluación de Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna recortó los salarios reales en proporciones mucho mayores, y esto recibió menos cuestionamientos. La normalización de la economía argentina de algún modo necesita de este juego. Juega un rol fundamental aquí la “ilusión monetaria”.
¿De cuánto es la brecha entre lo que se dice y lo que reflejan las estadísticas?
En 2016 Prat Gay sugirió que la inflación sería del 25 %. Según el INDEC terminó siendo del 41 %. A medida que avanzaban los meses, la brecha era lógica para todos los analistas, pero Prat Gay insistía en aquel valor. Mi impresión es que él sabía que no podía cumplirse su proyección, pero estaba inmerso en este juego de engaño. En términos del ajuste que necesita la economía argentina para su normalización, el juego de Prat Gay fue exitoso porque logró que las paritarias se concreten en torno al 25 y el 33 %, y la inflación mayor pudo ajustar los salarios reales. La salida de Prat Gay en cierto modo es lógica, porque sufrió ante la opinión pública el costo político de pérdida de credibilidad.
¿La inflación ya está domesticada o puede haber rebrotes?
La inflación núcleo pienso que sí está domesticada. El problema está en las tarifas. Después de una década donde los precios subieron mucho, y las tarifas se congelaron, las tarifas quedaron atrasadas. Con estas tarifas no hay inversiones, y sin ello no tenés una infraestructura energética que te permita sostener la estructura económica. La elección del gobierno anterior era seguir con enormes subsidios, y sacar recursos de otros sectores para sostener mínimamente la inversión bruta sobre el sector. Hoy el desafío es mucho mayor, porque la infraestructura energética está muy endeble y tenés que invertir mucho para evitar que se vuelva un cuello de botella contra el crecimiento. El tarifazo tiene siempre un impacto social negativo, y con ello un costo político fuerte, pero Macri lo está asumiendo, lo que de algún modo implica que no ejerce una política populista. Los tarifazos hoy explican prácticamente la mitad de la inflación. Si cumpliremos o no con la meta, depende de la decisión política de seguir ajustando estas tarifas.
¿Es factible cumplir la meta trazada por el Central de un IPC anual cercano al 17 %?
Lo veo muy difícil. Quizás la inflación núcleo pueda estar en ese nivel, o incluso un poco más bajo, pero luego hay que agregar el impacto en tarifas. Las proyecciones de los analistas están un poco por encima del 20 %. De mi parte, sólo puedo arrojar un rango que va del 20 al 28 %. 10 meses en la economía y la política argentina son el larguísimo plazo. Los tarifazos sobre electricidad de febrero y marzo marcan tendencia. Si en los 6 meses siguientes, previo a las elecciones, se suspenden los tarifazos, entonces la meta sería creíble, pero no veo al Ministro Aranguren con esa intención. Y de hecho, me parece técnicamente correcto avanzar en estas correcciones.
¿A qué ritmo se moverán las paritarias?
Acá el juego de engaño resulta fundamental. El gobierno dice que la inflación de 2017 estará abajo del 20 % y sugiere un ajuste de ese nivel. Pero venimos de un 2016 donde decían que la inflación sería del 25 % y terminó siendo del 41 %. Lógicamente los sindicatos presionan para ajustar primero aquella brecha entre el 33 % obtenido y el 41 % que quedó pendiente de 2016; pero además cuestionan que la inflación de 2017 pueda estar abajo del 20 %. Esta negociación es clave porque definirá el ritmo de normalización de la economía, y también la inflación de 2017. De mi parte, conjeturo que llegarán a un acuerdo entre el 22 y el 26 % para estas paritarias.
¿Cuánto hay que crecer para que la pobreza sea de un dígito?
La ley de Okun, que es sólo una observación empírica, dice que la economía aumenta el desempleo si creces abajo del 3 %. Podríamos decir en línea con esto, que la pobreza también aumenta si crecés a un ritmo menor. Pero estas observaciones no son aplicables a la Argentina. Mientras tengas niveles de inflación de dos dígitos, difícilmente puedas bajar la pobreza. Si bien el INDEC está recuperando cierta reputación, lo cierto es que descreo de los indicadores actuales. Tanto la pobreza como la inflación son mayores a lo que se reconoce. La destrucción de capital e institucional de la última década nos ha dejado con desafíos muy complejos para enfrentar en lo próximos años.
¿Cuáles son las proyecciones para este año?
2017 cerraría con un crecimiento que va del 2 al 4 %. Siempre insisto que esto no es crecimiento, sino recuperación de la pérdida de actividad económica que tuviste el año anterior. Argentina no crece desde el tercer trimestre de 1998.
La tasa de inflación imagino rondará el 25 %.
La cotización del dólar es más difícil de pronosticar. Como el gobierno adelantó las necesidades de financiamiento, el dólar bajó, pero a medidas que esos desembolsos vayan saliendo, bajará la oferta, y la cotización debería recuperar su pico. Leo a varios analistas decir que el dólar estará estable en 2017. Yo no lo creo. En cierto modo es una decisión política, pero si el gobierno no interviene, el dólar no puede cerrar el año abajo de $ 16. Incluso imagino superará los $ 17.
¿Cambiaron las pautas presupuestarias de inflación, dólar y PBI?
Esto no va a ocurrir en marzo. Las paritarias dependen de que en este juego de engaño el gobierno insista en que la inflación será del 17 %. Eso fija un límite inferior necesario para sus intenciones de normalización de la economía. Si hoy reconocieran que la inflación va a estar más cerca del 25 % que de la meta fijada, entonces este límite inferior aumentaría, y la negociación por paritarias resultaría más compleja.
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