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En “Economic Policy Analysis”, curso al final de la carrera de economía, discutimos el libro de Acemoglu y Robinson “Why Nations Fail.” Hoy martes es el último día de discusión donde vamos a cubrir los dos últimos capítulos.

Son varios los comentarios que pueden surgir de un libro tan extenso. Del libro surge una lectura que, quizás un poco forzadamente, me hace pensar al situación actual de la política argentina.

En el libro se hablan de dos tipos de instituciones (a mi gusto no bien definidas), las (1) instituciones extractivas y (2) las instituciones inclusivas. Las primeras representan el caso de instituciones destinadas a extraer riqueza del país a beneficio de la dirigencia política y sus amigos (Peronismo 101). La segunda hace referencia a instituciones de una sociedad y economías libres donde no hay (tanta) concentración de poder y están dados los incentivos para crear y acumular riqueza (dado que no van a ser extraídos.) Los países con instituciones extractivas fracasan, no logran crear riqueza y se mantienen en la pobreza. En cambio los países con instituciones inclusivas triunfan en crear riqueza y disminuir la pobreza.

A lo largo de los 15 capítulos se repasa la historia de numerosos casos de países que han fracasado en su desarrollo económico, mezclado con algunos exitosos.

¿Qué tiene que ver esto con la situación política argentina? Una de las conclusiones de la lectura esta libro es que el paso de instituciones extractivas a inclusivas depende o de accidentes históricos (buena suerte) o de héroes (estadistas.) Por héroe o estadista entiendo a aquel líder político que es capaz de generar un movimiento desde instituciones extractivas hacia instituciones inclusivas. El anti-héroe sería lo contrario. En este marco, los Kirchner han sido anti-héroes dado que han movido las instituciones del país (y la opinión pública) hacia instituciones más extractivas y menos inclusivas.

Si asignamos una muy baja probabilidad a que partidos históricos como el PJ o la UCR produzcan un héroe, el destino económico y social de argentina queda entre la buena suerte de un accidente histórico, en que Cambiemos posea héroes en sus files. Me da la sensación, sin embargo, que más allá del eslogan “Cambiemos” posee más seguidores de encuestas que estadistas.

La misma semántica de Cambiemos no está destinada a producir un cambio institucional y económico. La retórica en torno a programas como Precios Cuidados (control de precios), los innumerables e insufribles cortes de calles y avenidas (principalmente en Capital Federal), el Compre Nacional, obligar a supermercados a informar sus precios en aplicaciones de teléfonos móviles, etc., habla más de un nacionalismo económico que de una genuina mentalidad de liberalismo y apertura económica. A los defensores pasionales de Cambiemos que suelen comentar fuera de foco, noten que estoy hablando de la semántica o retórica de Cambiemos, no de que no se puede hacer de un día para el otro. Dar a entender, como se hizo meses atrás, que los responsables de la inflación son los comerciantes, no es una cuestión de restricción política, es una cuestión de mentalidad.

Si leer a Buchanan, Hayek, Friedman, Mises, Nozick, North, Caplan., etc. es muy árido para la dirigenecia de Cambiamos, quizás el libro de Acemoglu y Robinson, Why Nations Fail, sea una lectura más fácil de digerir. Quizás nos convenzamos que apostar a la buena suerte histórica no es en sí una estrategia de Cambio.

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