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En la política Argentina, la palabra “relato” hace referencia a la manipulación de los datos económicos durante el gobierno Kirchnerista. El “relato” era, en definitiva, una descripción inexistente de la realidad económica y social del país (por ejemplo, sostener que Argentina tiene menos pobres que Alemania o que la inseguridad es una mera sensación como insistía el Jefe de Gabinete Anibal Fernández.)

En los últimos meses se nota una creciente incomodidad por parte de Cambiemos con los economistas. En especial con los llamados “economistas liberales,” aquellos profesionales que piden que la Argentina se mueva hacia a una economía libre y abierta. Lamentablemente, en su incomodidad Cambiemos está creando su propio relato, el relato anti-liberal. O quizás, en el fondo, la incomodidad sea en realidad con algunos resultados económicos y fiscales de su propia gestión.

La reciente nota del Lic. Rodrigo Pena es un claro ejemplo de este relato anti-liberal de Cambiemos. La columna está dirigida a Jose L. Espert. A mi entender, Pena tergiversa los dichos de Espert al punto tal de ridiculizarlo. Una estrategia muy mal vista en cualquier debate donde prima la seriedad. Pero el punto de este post no es discutir los detalles y números de ambas columnas, sino llamar la atención sobre dos fenómenos que se vienen repitiendo en Cambiemos: (1) La tergiversación (ridiculización) de los “economistas liberales” y (2) el uso de descalificativos desde el poder.

Lamentablemente Cambiemos se está sintiendo muy cómodo con ridiculizar la posición de profesionales que no coinciden con algunas de sus políticas económicas. Las respuestas del gobierno son muy bienvenidas, pero deben ser sobre posturas existentes, no sobre propuestas inexistentes.

Pero el problema no es sólo de tergiversación. Pena comete el innecesario agravio de hablar de economistas “plateistas” con una clara connotación peyorativa. Decepciona que un Secretario de estado lleve la discusión al plano personal. Hacia el final de la nota, Pena compara a los economistas plateistas con la tribuna en un partido de fútbol, donde los plateistas gritan e insultan a los profesionales que están en el campo de juego. Mientras Pena sería un profesional en el campo de juego, Espert (y los “economistas liberales”) sería un mero plateista que grita incoherencias económicas. Un artilugio muy por debajo de lo que se espera de un Secretario de estado. Decepciona también que tanto funcionario de Cambiemos (por ejemplo Federico Pinedo, Marcos Peña, Laura Alonso) feliciten una nota que comete esta falta de seriedad profesional.

El de Pena no es el único caso, tiempo atrás el Diputado Fernando A. Iglesias (también por Cambiemos) se refirió a “economistas liberales” como “liberalotes,” también en un claro tono despectivo con descripciones significativamente tergiversadas. Al menos Pena fue más caballero, dado que al menos identificó a quién se refería como “plateista.” A pesar de los reiterados pedidos (mio incluido), Iglesias nunca aclaró quienes serían los “liberalotes” y quienes serían los “liberales.” Criticar, tergiversar, y sobre todo calificar sin identificar a los destinatarios es también una práctica muy mal vista en debates que pretenden ser serios.

Como los kirchneristas, en este tema, Cambiemos también esta faltando a la honestidad intelectual de ofrecer una representación fiel de sus críticos. Los críticos de Cambiemos, vale aclarar, soportan una presión fiscal agobiante a cambio de servicios públicos que dejan muco que desear. Quizás la gente de Cambiemos haría bien en auto-reflexionar y dejar estas mañas de la vieja política de lado. Cambiemos debería aplicar menos energía en ridiculizar y calificar profesionales comprometidos con la economía del país y más energía en hacer posible tantas de las reformas necesarias pero aún pendiente en materia económica.

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