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Dante Sica, el nuevo Ministro de Producción, sostiene que se va a penalizar a las empresas que tengan un comportamiento abusivo con los precios. Según Sica, van a establecer una linea telefónica para que los consumidores puedan hacer sus denuncias. Esta declaración sorprende doblemente. Primero, sorprende por ser el tipo de expresiones y actitudes a las que el kirchnerismo nos tenia acostumbrados. Mal que le pese a Cambiemos, es claro que dejan mostrar algún que otro “kirchnerismo de buenos modales”. Segundo, sorprende que una declaración de este tipo provenga de un economista. Siendo rigurosos, no existe tal cosa como el precio abusivo (menos aun en un mercado competitivo como es de los pequeños comercios.)

No es casualidad esta declaración luego de dos corridas cambiarias con fuerte depreciación del peso. La idea es que el comerciante no tiene justificación para subir el precio más allá del impacto del tipo de cambio sobre la proporción de sus costos. Sorprende el nivel de ingenuidad de un gobierno con tanto economista formado en sus filas. El motivo de la suba de precios que tanto frustra a Cambiemos es muy simple. Los agregados monetarios se expanden a un ritmo similar a la del gobierno K. Es de esperar que la inflación se encuentre en valores similares. De hecho, el acuerdo con el FMI tiene un limite de inflación para el 2018 superior al promedio de inflación del gobierno de Cristina Kirchner.

Tres comentarios respecto a la iniciativa de Sica.

  1. El meta-mensaje es dañino. El mensaje que se envía al ciudadano de a pie es que la economía es un juego de suma cero, que lo que el pequeño comerciante gana es lo que el pierde. Se sugiere que la inflación es culpa del comerciante, no de la política monetaria. Todo lo que se le enseña que es incorrecto a un alumno en principios de economía. Pero también pone al comerciante en la figura de un ser vil que se aprovecha de un desprotegido consumidor a quien el Papa Estado viene a salvar luego de hacer un inocente llamado telefónico. Marxismo siglo XXI.
  2. Mas allá de la semántica utilizada, aplicar una “Ley de la Defensa de la Competencia” para castigar a empresarios que piden un precio distinto al que sugiere la ley no es otra cosa que intentar legislar las leyes de la demanda y al oferta. Curiosa iniciativa de un gobierno con tanto economista. No es muy distinto a que el Conicet intente legislar la ley de gravedad.
  3. No queda claro, menos aun viendo este tipo de iniciativas, por que la oficina de producción tiene rango de Ministerio si ya existe el Ministerio de Hacienda (en los hechos de economía).
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