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El alto dato de inflación de Junio volvió a traer cierto temor de que Argentina pueda estar cerca de una hiperfinflación. Este temor se hace eco de otras dos cuestiones. Se ha dicho que Sturzenegger salvó a Argentina de una hiperinflación al momento de asumir la dirección del BCRA. Sturzenegger y su equipo ya no están más a cargo del BCRA. Por otro lado, aún persiste un alto monto de Lebacs que, de monetizarse, aumentaría la presión inflacionaria. Esta emisión de Lebacs, recordemos, fue la política elegida por Sturzenegger y su equipo argumentando que no iba a traer ningún tipo de problema.

Ciertamente las predicciones monetarias en Argentina no son sencillas. Pero hay dos motivos por los cuales el riesgo de hiperinflacion no es tan alto. Lo que sigue es en escenario con cálculos sencillos, como una primera aproximación.

Si bien no hay una definición estricta de hiperinflacion, lo usual es identificar un proceso hiperinflacionario como aquel cuya inflación mensual es del 50%. Repito, inflación mensual, no anual, del 50%. El último dato de inflación mensual fue del 3.7%. Bastante lejos del 50%.

También es cierto que a tasas de hiperinflación se llega de manera exponencial. Si nos atenemos a esta definición, Argentina tuvo seis meses de hiperinflación:

  1. 1989, Mayo: 78.5% (tasas mensuales)
  2. 1989, Junio: 114.5%
  3. 1989, Julio: 196.6%
  4. 1990, Enero: 79.2%
  5. 1990, Febrero: 61.6%
  6. 1990, Marzo: 95.5%

Podríamos decir que el preceso comenzó en 1989, más allá de los meses con tasas menores al 50% entre julio de 1989 y enero de 1990. La inflación mensual en los meses anteriores a mayo de 1989 fueron:

  1. 1988, Noviembre: 5.7%
  2. 1988, Diciembre: 6.8%
  3. 1989, Enero: 8.9%
  4. 1989, Febrero: 9.6%
  5. 1989, Marzo: 17.0%
  6. 1989, Abril: 33.4%

Seis meses con tasas de inflación significativamente mayores a las que tenemos hoy en Argentina. Las tasas mensuales antes de noviembre de 1988 eran aún mayores. En la medida que este episodio sirva de guía, Argentina tampoco se encuentra aún en la antesala de este escenario.

También podemos ver un escenario extremo, donde el BCRA monetiza todos sus activos monetarios (Lebacs + Letras de Liquidez) de golpe. Esto implica que la base monetaria (BM) aumenta un 110%. Con un multiplicador de 1.7, M2 lo hace un 116%. Si esta expansión monetaria afecta precios en un plazo de 12 meses, entonces la inflación promedio mensual extra usando la BM como guía sería del 6.4% y la inflación mensual extra usando M2 como guía sería del 6.6%. Por lo tanto, usando la inflación mensual de 3.7% de junio como piso, la inflacion mensual saltaría a 10.1% y 10.3% respectivamente. Aún lejos del 50% de un proceso hiperinflacionario.

Una de las características distintivas de la hiperinflación es la caída de la demanda de dinero (aumento en la velocidad de circulación). Con los números en el párrafo anterior, para llegar a un 50% de inflación mensual, la velocidad de circulación tiene que aumentar un 44% y pasar del actual 6 a un valor de 8.6. Estos cálculos asumen un nivel de producto estable.

Una breves consideraciones finales. Si bien hoy día un escenario de hiperinflación no parece ser lo más probable (recordar también que el déficit fiscal viene en lento decenso, no en aumento), sí es cierto que se están llevando adelante políticas monetarias que en el pasado desembocaron en hiperinflación (emitir bonos del BCRA y remunerar encajes).

Hiper

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