Ante la quita del arancel a las computadoras importadas se derrumbó la industria local protegida.

En diálogo con PanAm Post, el economista Adrián Ravier manifestó que el fracaso del experimento kirchnerista era totalmente predecible. “Estos procesos cuentan con una gran inversión al principio, pueden mostrar supuestos resultados de producción, pero se terminan cuando se quitan los subsidios, aranceles y privilegios”, manifestó el especialista.

Para Ravier, aunque se muestre algún resultado engañoso de lo que se produce, lo que no se ve ante los experimentos de sustitución de importaciones es lo que paga la sociedad: “precios más altos por productos de peor calidad”.

“A pesar de las teorías que se vienen desarrollando desde la década del 30, lo cierto es que más del 90% de la manufactura argentina no se exporta y queda en el país. Los productos terminan en un mercado local de consumidores que no tienen otras opciones por las barreras arancelarias. Por eso digo que hay que desmantelar la industria argentina. No porque tenga nada contra ella, sino porque 40 millones de personas no pueden ser esclavas de un grupo de empresarios que producen bienes de mala calidad y alto precio. Hay que liberar la competencia”, resaltó.

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