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A diferencia de varias expresiones que se han dado desde el exterior a favor de considerar una dolarización en Argentina, la idea a ha recibido notable oposición entre los economistas que se encuentra dentro del país.

La oposición resta en lo que se llama el “conventional knowledge”. Principalmente en que al dolarizarse la economía se pierde la posibilidad de realizar política monetaria que permita contrarestar shocks monetarios externos (por ejemplo, es relevante en una area monetaria comun si los países miembros enfrentan shocks simétricos o asimétricos).

Este es obviamente un punto importante. También es importante evitar caer en idealizaciones. Nada garantiza que en tiempo real y con poca información la autoridad monetaria local vaya a actuar de manera eficiente. No hice un censo ni tengo a nadie particular en mente, pero imagino que no pocos que se han expresado en contra de la idea de dolarizacion también se han mostrado muy insatisfechos con el manejo que el BCRA viene haciendo de la crisis en las últimas semanas. Se este de acuerdo o no con sus politicas, no se puede afirmar que quienes han estado a cargo de la política monetaria en los últimos tiempos esten cortos de credenciales.

Más allá de este trade-off hay otras dos cuestiones. Es cierto que una dolarización por sí sola no resuelve magicamente ningún problema. No conozco propuestas que sostengan esa postura (aunque sí he visto a varios ridiculizar la dolarización). Idealmente la dolarización iría a acompañada de otras reformas necesarias como flexibilizar el mercado laboral, reducir el tamaño del estado, etc. Sin embargo, esto no implica que entonces la dolarización pierda sentido.

Una cosa es reducir el tamaño del estado. Otra cosa es asegurarnos que el mismo no se vuelva a ir “off-track” retornando al punto de partida luego de haber logrado reducirlo a un tamaño razonable. Argentina es un país de instituciones débiles, no sólidas. Una dolarización “importa” instituciones haciendo que sea más dificil que el estado se expanda más allá de limites sostenibles. También contribuye a generar la credibildad en que la inflación no se va a volver a disparar (a lo largo de la vida del BCRA, la inflación promedio anual se encuentra en torno al 55%). Dicho de otra manera, sostener que la dolarización se vuelve innecesaria implica asumir que Argentina tiene un marco institucional y una capacidad de generar credibilidad distintas a las que de hecho tiene. Quizás una manera de completar una reforma de este estilo sea poniendo también algún tipo de límite al endeudamiento.

Este es el motivo por el cual se menciona Ecuador como ejemplo en la región de los límites que la dolarizacio le puso al gobierno de Correa, que no ha podido eliminar este sistema monetario. Los contrafácticos son dificiles, pero imaginemos por un momento que en lugar de renunciar a Lopez Murphy la dirigencia política llevaba adelante una reforma del estado equilibrando la cuentas fiscales y también se dolarizaba la economía. Imaginemos que al terminar el gobierno de Fernando de la Rúa asume Néstor Kirchner y, tal como sucedió, es sucedido por los dos gobiernos de Cristina F. de Kirchner con las conocidas figuras de Kicillof, Boudou, Marcó del Pont, Guillermo Moreno, etc. ¿La capacidad de destruccion económica y social de los Kirchner hubiese sido la misma de no haber tenido acceso al BCRA? Es cierto que existen costos económicos (perder una politica monetaria en principio eficiente), pero tambien es cierto que hay beneficios institucionales. Más difíciles de medir, pero no por ello menos reales.

Lo que se desprende de las propuestas de dolarización, o al menos como yo las entiendo, es que las mismas buscan proteger la estabilidad monetaria de un debil marco institucional (es más dificil eludir una dolarización que una Ley de Deficit Cero). Pero también puede ser el vehículo a través del cual finalmente se lleven adelante otras reformas que hace décadas se vienen pateando para más adelante. Si ese es el caso, entonces los second best a elegir son (1) mantener el peso sin reformas estructurales o (2) reformas estructurales con dolarización (al menos por tiempo, hasta que se vuelva a lanzar una moneda local). El first best de reformas estructurales con moneda local no parece ser una alternativa viable dada la dirigencia politica del país.

Los trade-offs de la dolarización son más complejos que tener o no la posibilida de hacer política monetaria doméstica.


Finalmente, un breve comentario sobre la propuesta de reforma monetaria que escribí junto a Adrián Ravier hace unos años. La misma es en los hechos una actualización de la propuesta de Steve Hanke con ingredientes de una propuesta de George Selgin. El ejercicio de esa propuesta fue imaginar una reforma radical si el gobierno de Cambiemos iba a adelante con una seria reforma del estado. Es un blue-print que presenta lineamientos generales y sabemos que no todo lo dicho en ese texto es politicamente viable. Quizás nada lo sea, no lo se. No obstante, de haberse llevado adelante ese hipotético escenario, los temores que de tanto en tanto surgen a que vuelva el Kirchnerismo serían sin el BCRA al alcance de sus caprichos económicos.

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